día dedicado al mundo del caserío

Baserritarras entre lo autóctono y lo exótico

La productora, Adela Andikoetxea, exhibe sus tomates y verduras con orgullo.

Mungia se viste de feria en las fiestas de San Pedro y aúna lo mejor de la huerta vizcaina con animales propios de otras latitudes

Un reportaje de Patxi Arostegi - Lunes, 2 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

EN plenas fiestas de San Pedro, Mungia celebró ayer su día dedicado al mundo del caserío. El Baserritarren Eguna se redondeó con un programa lleno de actos en una feria donde no faltaron los tradicionales puestos agroalimentarios, animales autóctonos y exóticos y los premios del concurso Betizu de Bizkaia.

Cientos de aficionados del agro y de los animales autóctonos y exóticos se dieron cita en la localidad en una mañana cálida, que ayudó a caldear el ambiente y a que los puestos registraran un gran movimiento.

Como novedad para esta edición, el recinto de la feria salió de las plazas Matxin y Fueros habituales para situarse en las inmediaciones de Andra Mari Gunea y el entorno de la iglesia. Un cambio que fue muy aplaudido por muchos de los productores que acudieron a la cita. Así, una climatología propia de la época estival con algo de bochorno fue una buena aliada para que, desde primera hora, los mungiarras y visitantes de otras localidades disfrutaran de los más de cincuenta puestos pertenecientes a productores venidos de diferentes localidades de Bizkaia. Como reclamo, los baserritarras y productores ofrecieron sus mejores tomates, lechugas o alubias, así como miel ecológica, panes elaborados con harina molida a la piedra, txakoli y un aliciente que nunca falla en estas ferias: el talo.

“Este año he traído un poco de todo pero suficiente para cubrir la feria. Tengo tomates, pimientos, lechugas, acelgas, cebolla y alubias”, enumeró Adela Andikoetxea, mientras atendía a una de sus clientas. A pocos metros de la productora se encontraba el mungiarra Juanma, de la panadería Berteiz y Mendiondo, que no daba a basto con todas la peticiones de panes que le requerían los numerosos visitantes que se arremolinaban en su stand. “Venimos cada año porque somos del pueblo y hay que cumplir”, aseguró, entre risas.

Para este veterano panadero a pesar que la Baserritarraren Eguna no tiene la dimensión de la gran feria de San Antontxu, quiso reivindicar también su valor e importancia para su sector. “A mediodía se han animado bastante las fiestas, por lo que creo que esta jornada mantiene su tirón este día entre los mungiarras”, subrayó convencido, mientras mostraba lo mejor de su catálogo con panes elaborados con harina a la piedra y harinas ecológicas.

Otro de los epicentros festivos fue el parque de Torrebillela, donde tanto niños como mayores se maravillaron contemplando una muestra de animales autóctonos y exóticos. De esta manera, pudieron observar especies como dromedarios, cebras, búfalos de agua, llamas o cebús indios. Estos animales compitieron en belleza con los autóctonos, como la oveja latxa rubia, la oveja negra de Karrantza o el burro de Las Encartaciones, entre otras especies locales.

Paseos a caballo En paralelo a esta muestra de animales, se organizaron para los niños, paseos a lomos de caballos y ponis. Precisamente, esta actividad cosechó un notable éxito entre las familias que hicieron largas colas para que sus pequeños pudieran disfrutar montando en estos preciosos animales.

Fue en torno a las 13.00 horas cuando el escenario principal, situado en Andra Mari Gunea, cobró protagonismo al acoger la entrega de premios del XXII Concurso de Ganado Betizu de Bizkaia. Marta Cerro se hizo con el premio principal, el dedicado al mejor lote o ganadería, así como Mario Egizabal, Eugenio Arriaga y la propia Cerro se alzaron con el resto de galardones.

Como no podría ser de otra manera, la música también contó con un papel especial durante toda la jornada. Así, el ambiente festivo fue amenizado por la trikitixa de Roberto e Idoia, junto con los txistularis denominados Gure Ametsa.

Otros de los atractivos de la jornada residió en el reparto de cientos de pintxos con diversas clases de setas y hongos, elaborados por la asociación micológica local. Colas de aficionados a esta delicia gastronómica colmaron el estrecho paso habilitado entre los puestos. Además, la asociación Gizaberri Elkartasuna organizó para esta jornada una venta de libros de segunda mano cuyo fin es el de recaudar dinero para los países en vías de desarrollo.

El recinto de Andra Mari también albergó, como es ya costumbre, la feria de artesanía, organizada por Mungart Elkartea, que ofreció una gran variedad de artículos manufacturados y alguna que otra reliquia de segunda mano. Otro de los puestos fue dedicado a una cuestación contra el cáncer, impulsada por la Asociación Contra el Cánce, con la colaboración de Mungiako Diz-Diz Emakumeen Elkartea.

La jornada se completó con el tradicional campeonato de mus local que se celebró en la zona reservada a las txosnas. El recinto también fue testigo del campeonato de Euskadi de barrenadores. Asimismo, ya por la tarde, la Matxin plaza acogió un bonito y vistoso espectáculo musical que llegó de la mano de Mungialdeko Alaiak Soinulari Elkartea;Gure Ametsa Txistulari Elkartea y J. M. Arregi Abesbatza.

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