Croacia 1 - Dinamarca 1

Subasic y Rakitic conjuran a Croacia

Varios jugadores de Croacia felicitan a su portero Subasic (Afp)

mODRIC FALLÓ UNa pena mÁXIMA A PUNTO DE FINALIZAR LA PRÓRROGA DE UN PARTIDO GRIS QUE SE DECIDIÓ A FAVOR DE LOS CROATAS EN LA TANDA DE PENALTIS

Juan José Lahuerta - Lunes, 2 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

CROACIA: Subasic;Vrsaljko, Lovren, Vida, Strinic (Min. 81, Pivaric);Rakitic, Brozovic (Min. 71, Kovacic);Rebic, Modric, Perisic (Min. 97, Kramaric);y Mandzukic (Min. 108, Badelj).

DINAMARCA: Schmeichel;Dalsgaard, Kjaer, Mathias Jorgensen, Knudsen;Delaney (Min. 98, Krohn-Dehli), Christensen (Min. 46, Schone), Eriksen;Poulsen, Cornelius (Min. 66, Nicolai Jorgensen) y Braithwaite (Min. 106, Pione Sisto).

Goles: 0-1: Min. 2;Mathias Jorgensen;1-1: Min. 4;Mandzukic.

Tanda de penaltis: 0-0: Eriksen, falla;0-0: Badelj, falla;0-1: Kjaer;1-1: Kramaric;1-2: Krohn-Dehli;2-2: Modric;2-2: Schone, falla;2-2: Pivaric, falla;2-2: Jorgensen, falla;3-2: Rakitic.

Árbitro: Néstor Pitana (Argentina). Sin amonestaciones. Incidencias: Partido correspondiente a los octavos de final del Mundial de Rusia disputado en el Nizhy Novgorod Stadium ante 40.851 espectadores.

nizhny novgorod - Croacia sufrió para alcanzar los cuartos de final del Mundial de Rusia y mantener viva la ilusión de una generación que esperó a los penaltis para eliminar a Dinamarca, que estuvo a punto de acabar con la historia de Luka Modric en los Mundiales. La frialdad de Rakitic al lanzar el último y decisivo penalti con precisión de cirujano les abrió las puertas de los cuartos de final, donde espera Rusia.

Al equipo de Modric se le apagó la luz en el momento más inoportuno. Parte de culpa la tuvo el rocoso planteamiento danés, que consiguió anular las ideas de la estrella balcánica. El jugador del Real Madrid vive con la continua amenaza de que cada partido puede ser su último en un Mundial y contra los daneses estuvo a punto de despedirse.

El portero Kasper Schmeichel se empeñó en amargar a Croacia hasta límites insospechados. Y, sobre todo, a Modric, a quien detuvo un penalti a pocos minutos para el final de la segunda parte de la prórroga. Después, alargó sus aciertos con otros tres lanzamientos detenidos en la tanda de penaltis. Pero, por suerte para Croacia, Subasic paró uno más.

En el comienzo del duelo, el peso de la historia acechaba a las dos selecciones, que casi desde que comenzó el Mundial tenían puesto el retrovisor del pasado. Sobre todo Croacia, que parece vivir de la gesta de Francia 1998, donde tocó techo tras llegar a las semifinales y acabar en la tercera plaza. Algunos de sus miembros ya están hastiados de esas comparaciones y querían dar un golpe encima de la mesa y seguir en la competición para igualar a la generación de Davor Suker, ahora presidente de su Federación. Al frente, Luka Modric. Y enfrente, Christian Eriksen. El maestro y su sucesor, cara a cara con más miedo para el primero.

gol y reacción Todo comenzó al revés para Croacia, que en el segundo minuto encajó el primer gol. La única novedad en la alineación de Dinamarca, el lateral izquierdo Jonas Knudsen, hizo un saque de banda tremendo que acabó rematando Mathias Jorgesen al fondo de la red de Subasic. Fue un palo que duró muy poco, porque en dos minutos Croacia arregló el desaguisado gracias al estreno de Mandzukic en la competición. El jugador de la Juve recogió un rebote dentro del área pequeña y, con mucho oportunismo, empató el duelo.

Entonces comenzó otra pelea, la del gobierno del centro del campo que no ganó nadie. Los dos protagonistas, Modric y Eriksen, apenas fueron capaces de ofrecer alguna pincelada de su buen fútbol, aunque el danés fue quien más cerca estuvo de marcar con un pase envenenado que golpeó en la escuadra derecha de la portería de Subasic.

Croacia, en el mismo escenario que derrotó a Argentina, el Nizhny Novgorod Stadium, y con la misma alineación, esperaba una segunda parte similar a la que disfrutó no hace mucho para dejar casi eliminado al equipo de Messi. La magia, en esta ocasión, no surgió. El técnico Age Hareide sacó al campo al centrocampista Lasse Schone y el partido se embotelló. De repente, se hizo la oscuridad. Modric y Eriksen fueron anulados y el partido se convirtió en un tostón incontrolable.

El tiempo fue pasando y sólo una genialidad podía provocar el desempate. Pero Croacia defraudó. Dinamarca hizo su trabajo y la prórroga hizo acto de presencia. En ella, el cuadro escandinavo dio algún pequeño susto con un disparo lejano de Schone que respondió Kramaric con un centro envenenado sin consecuencias.

Con los jugadores agotados, los últimos quince minutos estaban destinados a ser un trámite para la prórroga. Y, entonces, la bombilla de Modric se encendió casi al final con un maravilloso pase a Ante Rabic, que encaró a Schmeichel y fue objeto de un penalti por parte de Mathias Jorgensen.

Entonces, Modric agarró la pelota y se fue hasta el punto de penalti para acabar con el sufrimiento. Y, como ya les ha pasado a muchos grandes jugadores de la historia, falló en el momento cumbre. Schmeichel, con su padre en la grada alborotado, paró el disparo y la eliminatoria se decidió desde la tanda de penaltis. Después, la historia fue cruel con Schmeichel.

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