Biribilketa

Con pose de incorrecto

Por Iñaki González - Lunes, 2 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

LO políticamente incorrecto tiene defensores y detractores casi a la par. Para unos, elevar el tono, mantener una postura de crítica denuncia o de reproche a la corrección ajena es una dinamo que pone en marcha el pensamiento crítico y la capacidad de transformar. Casi lo medio suscribo porque creo que uno de los principales impulsos del pensamiento social es la irreverencia. Pero no es el único. Así, en opinión de otros, las cosas no necesitan ser vilipendiadas para ser mejoradas. Y ahí también me apunto. Soy un bienqueda. En realidad, ambas posturas tienen su sambenito. De progre la primera;de carca la segunda. Parece que no se puede ser progresista más que siendo antisistema y que no se puede ser conservador más que siendo un rancio. A mí, como el rancio con ínfulas de progre que soy, lo que más me duele es descubrir que una y otra posturas son coyunturales. No digo que no se pueda cambiar de opinión, digo que me cruje que haya que hacerlo en atención a otros intereses. Pongamos el caso de que uno o una es un activo referente en las redes sociales. Se expresa con la libertad propia de quien no tiene deudas ni favores que devolver. De lo divino y de lo humano, con una característica que parece ser virtud a juzgar por cómo se ha generalizado: sin filtro alguno ni por autocensura ni por pudor ni por respeto. Pero pongamos que a ese uno o una le proponen para un cargo público y tanta libertad pretérita se torna incomodidad presente. Y va y borra varios miles de tuits, expresión de su sincera aunque políticamente incorrecta personalidad. Hay quien diría -vale, yo mismo- que por esa vía acaba reducida a la categoría de pose.