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Es tarde, Sonsoles

Por José Ramón Blázquez - Lunes, 2 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

la vivencia del fracaso depende de las expectativas, así que tenga cuidado con el caudal de esperanza que pone en sus proyectos. Por ejemplo: Telecinco estaba ilusionada por conquistar a La Sexta la franja de mediodía con un debate político. Y pensaron que situando al frente a Sonsoles Ónega, currada en el reporterismo y avalada por su apellido, vencerían a Antonio García Ferreras, pontífice de la opinión. Transcurridas dos semanas, el rollizo conductor de Al rojo vivo dobla en cuota de pantalla a Ya es mediodía y le saca más de 300.000 espectadores de ventaja. La sensación de fracaso de Vasile es mayor porque el golpe se lo propina la quinta cadena en audiencia y porque antes había suprimido Las mañanas de Cuatro, de Javier Ruiz, por izquierdista.

Sonsoles Ónega pertenece al selecto círculo de las periodistas que hacen televisión y escriben novelas de amor y mujeres heroicas, y ya son cinco sus libros. Como Carme Chaparro, Marta Fernández, Mónica Carrillo, Sandra Barneda. y Mara Torres (y no cito a Ana Rosa por plagiaria). Decir Ónega es decir “puedo prometer y prometo”, la retórica de la Transición. Quizás la hija de Fernando no tiene el perfil de una moderadora de debate. Es demasiado dulce. Y de derechas. Lo peor es que Ya es mediodía es un calco de lo ya conocido: una mesa con cuatro contertulios consabidos y conexiones esporádicas con el exterior. Llegas tarde, amiga mía. Consuélate, tampoco ETB puede con Ferreras, a quien los vascos prefieren más que a Lapitz.

El fracaso es eso, mucha jactancia y nula paciencia. Pedro Sánchez falla con la designación sin consenso de Andrés Gil como candidato a la presidencia del consejo de RTVE. Nada ha cambiado. Apaleados por el fraude de cuatro décadas, la promesa de democratización de la televisión pública estatal, como de la plenitud competencial del Estatuto, no valen nuestra esperanza. Tal vez desahucien a Franco de su tumba abominable del Valle de los Caídos;pero una de sus obras predilectas, TVE, mensajera de intolerancia, sigue en negro. Mejor vivir desesperados.

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