Arnaldo Otegi Coordinador general de eh bildu

“No acatamos la Constitución en ningún caso, pero nunca hemos renunciado a la bilateralidad”

Otegi regresa a Txillarre, el caserío de su amigo Pello Rubio donde durante años se reunió con Jesús Eguiguren. Allí sigue todo igual;fuera, las cosas han cambiado

Una entrevista de Txus Díez Fotografías de Alex Larretxi - Lunes, 2 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Gasteiz - ¿Esperan que se desenrede en alguna medida la situación en Catalunya con la salida de Rajoy?

-Seguimos pensando que no hay en estos momentos un Estado, ni el español ni qué decir del francés, capaz de reconocer el derecho a decidir de los pueblos, este es el análisis estructural, esta es la situación. Otra cosa es que se intente ensayar otro tipo de operaciones, pero nosotros tenemos las cosas claras, lo que tiene que cambiar es la relación entre nuestro pueblo y el Estado español y eso defendemos en la Ponencia de Autogobierno, no puede ser una relación supeditada a la Constitución española, a los poderes del Estado, se tiene que superar la época de la autonomía para pasar a la época de la soberanía, y tiene que ser una relación de igual a igual. Hoy el Estado no es capaz de entender esto, gobierne el PP o el PSOE. Eso no quiere decir que para nosotros no sea importante el acuerdo que se está alcanzado en el Parlamento entre PNV y Bildu, y que vascos y vascas necesitamos llegar a un acuerdo, y luego elegir inteligentemente cuál es el mejor camino para alcanzar la soberanía.

¿Qué ha aprendido EH Bildu de Catalunya? ¿La renuncia temporal a la unilateralidad, el acatamiento de la Constitución, tienen que ver con el resultado del ‘procés’?

-Nosotros no acatamos la Constitución española en ningún caso, pero nunca hemos renunciado a la bilateralidad. Si uno repasa la historia de la izquierda independentista comprobará que siempre ha hecho una apuesta por la negociación con el Estado, lo que pasa es que hemos llegado a la conclusión de que no hay Estado para eso. Frente a eso lo que se impone es el proceso unilateral. Catalunya ha demostrado que se puede hacer ese proceso, pero que tiene límites, pero es que el bilateral tiene más límites todavía. Nosotros creemos que en la ponencia tiene que llegarse a un acuerdo que recoja las cuestiones fundamentales, que somos una nación, que tenemos derecho a decidir, y que debemos tener un fondo de poder político suficiente y soberano como para aplicar políticas públicas de otra índole. En eso nos estamos poniendo de acuerdo con el PNV.

¿Cabe la posibilidad de que se pueda ampliar ese consenso a otros partidos, que quizá es la pata de la que cojean los trabajos de la ponencia?

-Todo el mundo prefiere que se sume más gente a los acuerdos, pero el precio que ponen algunos es que renuncies a cuestiones fundamentales. Nosotros no hemos puesto la independencia como un marco para el acuerdo, sería absurdo, hemos puesto el derecho a decidir, la autodeterminación, este es el marco que ofrece posibilidades para un consenso real con los demás. ¿Cuál es la posición que PSOE, PP e incluso Podemos plantean? Tú tienes que renunciar al derecho a decidir para que yo me sume al consenso, y si me pides eso lo que me estás pidiendo no es sacrificar una parte de mis intereses partidistas, me estás diciendo que yo tengo que avalar un marco en el que mi proyecto político no se puede hacer, y ahí nosotros no vamos a estar. Hay que hacer esfuerzos para que los demás se sumen, sí, pero hay que mantener claras las líneas fundamentales y que queremos una relación de naturaleza confederal con el Estado. Es un acuerdo, además, entre dos fuerzas políticas que representamos la mayoría absolutísima de la Cámara, otra cosa que a veces se olvida, y representamos la absolutísima mayoría de ayuntamientos, y las diputaciones en los tres territorios.

¿Y cómo van a dirimir sus diferencias sobre autogobierno PNV y PSE, que comparten gobierno?

-¿Con quién quiere hacer este camino el PNV? Si quiere hacerlo por la vía de la comisión de Autogobierno, con derecho a decidir y un fondo de poder político prácticamente soberano, ese viaje solo pueden hacerlo con nosotros. Estamos dispuestos a llegar a hablar de estabilidad y de gobiernos si realmente hacemos ese camino, pero para hacer eso debe cambiar la política de alianzas. Si no quiere entrar en eso va a entrar en una política de rebajas del texto que hemos acordado, porque el PSE no va a entrar en ese texto. Yo tengo claro cuál sería la elección de las bases abertzales del PNV, la primera;tengo más dudas sobre la decisión del EBB porque ahí no hay una posición coherente, y el que más dudas me ofrece es el lehendakari, no sé qué quiere hacer;me da que está más en la segunda opción que en la primera.

Vista la volubilidad de la situación política en España, ¿cree posible que el portazo en el Congreso que siempre han vaticinado en EH Bildu pueda no llegar a producirse?

-Es verdad que estamos en una fase de cierta inestabilidad, pero el PP y el PSOE comparten completamente la cuestión de la unidad del Estado. Este es el mismo PSOE que aplicó el 155 en Catalunya, otra cosa es que ahora intente abrir una puerta hacia no sé bien qué. No sabemos qué va a ocurrir, pero si alguien piensa que la izquierda independentista va a recorrer este camino porque sabe que va a haber portazo, porque es lo más probable, y porque eso avalaría nuestras tesis, se equivocaría completamente. Estamos en esa posición y creemos que va a haber una oportunidad.

¿La reforma constitucional que defiende el PSOE podría formar parte de esa oportunidad?

-Para responder con certeza hay que resolver primero el nudo de todo esto. ¿El acceso de Sánchez al Gobierno es fruto de la casualidad, o de que el tremendo desgaste del Estado en el exterior con el problema catalán, y la desestabilización interna, con Ciudadanos cabalgando sobre la ola del primorriverismo, ha llevado a determinados sectores a pensar que quizá hace falta más tiempo para abordar la contrarreforma qué querían hacer? Yo pienso que no va a haber Estado que conceda el derecho a decidir;para nosotros sería lo mejor del mundo, pero de momento no lo vemos.

Habla usted de un modelo confederal que el PNV también defiende y que en su momento ha encontrado eco en España. ¿Puede ser la vía para alcanzar una solución?

-Podemos lo ha defendido, sí, y podría ser una propuesta de consenso, pero lo que pasa es que ahora mismo Podemos está muy lejos de ese modelo confederal. Comisiones Obreras es una organización confederal. Eso significa que mañana CC.OO. Euskadi puede decidir salirse de CC.OO. El modelo confederal, aunque a veces éstos son debates que no acaban de llegar a la ciudadanía, supone que tenemos la soberanía plena y desde esa soberanía plena decidimos qué queremos compartir con el resto. Si Podemos fuera consecuente no debería tener inconveniente alguno en plantear ese modelo confederal.

¿Y qué ha pasado con Elkarrekin Podemos en estos meses para que se haya producido ese cambio de postura?

-Solo hay una razón para entender lo que está haciendo en la comisión, que prima los intereses electorales del Ebro para abajo sobre los intereses de aquí. Tan sencillo como eso. Además es chocante porque están repitiendo los esquemas de la política viejísima, los partidos de corte estatal siempre han sacrificado los intereses vascos o catalanes en favor de los intereses de España. Podemos está incómodo en una foto con PNV y Bildu, está haciendo cabriolas para hacerse entender y no le entiende nadie. Ustedes se presentaron a unas elecciones diciendo que esto era una nación y que tenía derecho a decidir, y por lo tanto cualquier texto que no defienda eso es un fraude a la gente. No se pueden tener derechos sociales garantizados si este país no tiene soberanía.

Desde un punto de vista partidario a ustedes no les viene mal ese cambio de posición, después de la efervescencia con la que Podemos aterrizó en Euskadi.

-Sí, lo entiendo, a nosotros nos puede venir bien electoralmente porque si ellos bajan nosotros subimos, pero a mí si me dan a elegir entre un pacto amplio sobre autodeterminación en el que esté Podemos, o un pacto sin Podemos y sacarles dos puntos en las elecciones, prefiero lo primero, y lo digo sinceramente.

Los sondeos se empeñan en señalar que el independentismo no es mayoritario en Euskadi. ¿Cómo van a tratar de ganar adeptos a esa causa?

-No me creo mucho estas encuestas porque tengo la impresión contraria en los pueblos y los barrios. Nadie quiere estar sometido a un país que se llama España con una clase política corrupta, con un régimen autoritario. Aunque quizá no se formule en términos políticos, creo que la gente está cada vez más alejada de ese modelo, otra cosa es que esa gente después se decante por un Estado propio.

¿Y qué van a hacer al respecto?

-Los independentistas tenemos dos tareas urgentes que abordar. La primera es cómo reconectar el país con los verdaderos problemas del siglo XXI, porque estamos entretenidos en cuitas más del siglo pasado que de este, tenemos retos energéticos, políticos, ecológicos, del cuidado de la gente, y en segundo lugar tenemos que contestar a las preguntas de la gente. No se le puede decir que vamos a hacer un Estado independiente que va a ser una especie de Arcadia feliz sin contestar a cómo vamos a pagar las pensiones, qué sistema educativo vamos a tener, qué modelo de cuidados o de transición energética. Cuando el independentismo haga eso, y eso es lo que vamos a hacer, y además plantee un modelo de sociedad mucho más progresista y social, estoy convencido de que la gente encontrará un proyecto que conecta con sus necesidades. Estamos en un país vivo que sale a la calle cuando se indigna, la gente está cada vez más alejada de lo que significa España y su Gobierno, y eso al final se articulará en términos políticos.