Trastornos de Conducta Alimentaria

Las redes sociales alientan los trastornos alimentarios

Las personas vulnerables carecen de acceso a Internet, lo que dificulta su búsqueda de empleo.

La apología, los vigentes cánones de belleza y las dietas sanas minan la lucha de los enfermos afectados

Lunes, 2 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Zaragoza - La apología de los trastornos alimentarios en redes sociales o grupos de WhatsApp, que no está considerada como un delito, los vigentes cánones de belleza y las dietas sanas mal entendidas son los muros contra los que los profesionales chocan a diario, pese a que los actuales tratamientos son los adecuados.

Como recuerda el psiquiatra Ignacio Jáuregui Lobera, director del Instituto de Ciencias de la Conducta y experto en Trastornos de Conducta Alimentaria, los expertos llevan “bregando” con estos problemas desde los años 80 del siglo pasado, pero “desgraciadamente” siguen sin poder curar al 100% de los pacientes. El motivo, señala, es que la labor de un terapeuta, psicólogo, psiquiatra o nutricionista, ya sea en una consulta ambulatoria, en una unidad de día o en una cama de un hospital, está limitada “porque no podemos luchar, cambiar y modificar aspectos sociales que están en la calle y muchas veces van en contra de nuestro trabajo”.

Lo explica con motivo de la conferencia que Jáuregui impartió junto con el jefe de Delitos Tecnológicos de la Policía en Aragón, José María Otín, y Carlos Peralta, de la Fundación APE de Prevención y erradicación de los trastornos de conducta alimentaria, organizadora junto a DKV de la conferencia. En la charla se puso de manifiesto la dificultad para “meterle mano” a la red, en la que, “protegida bajo el paraguas de la libertad de expresión”, se diseminan conductas de riesgo que pese a su cuestionamiento moral o inconveniencia no están consideradas conductas delictivas “y no se puede hacer gran cosa” contra ellas.

Jáuregui considera que se trata de un problema muy grave y por eso subraya la importancia de la educación desde la infancia, porque la forma de comer, el uso de una tableta o de un ordenador “compete a la familia, no a los psiquiatras”. No obstante, advierte: el aprendizaje es “por modelado” y es “un motivo de riesgo” porque “el niño aprende de lo que ve en sus padres”. En este sentido alude a la obsesión de “muchas familias” por la dieta, por comer sano y la práctica deportiva “a veces mal entendida”. - Rosa Lorca

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