Bélgica 3, Japón 2

Bélgica pasa a base de carácter y plan B

Momento en el que Chadli bate a Kawashima para lograr el gol de la victoria de Bélgica. (AFP)

Bélgica cumple el pronóstico y remonta al borde la prórroga con dos goles ante Japón, que sale del mundial tras un excelente partido

Roberto Calvo - Martes, 3 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

BÉLGICA: Courtois, Alderweireld, Kompany, Vertonghen, Meunier, Witsel, Carrasco (Min. 65, Chadli), De Bruyne, Hazard, Mertens (Min. 65, Fellaini) y Lukaku.

JAPÓN: Kawashima, Sakai, Nagatomo, Shoji, Yoshida, Haraguchi (Min. 81, Honda), Hasebe, Inui, Kagawa, Shibasaki (Min. 81, Yamaguchi) y Osako.

Goles: Bélgica 3, Japón 2.  0-1: Min. 48;Haraguchi. 0-2: Min. 52;Inui. 1-2: Min. 70;Vertonghen. 2-2: Min. 75;Fellaini. 3-2: Min. 94;Chadli.

Árbitro: Malang Diedhiou (Senegal). Mostró tarjeta amarilla a Shibasaki ante unas 41.600 espectadores.

Incidencias: Partido de octavos de final disputado en el Rostov Arena ante 41.900 espectadores.

bilbao. Bélgica estaba contra las cuerdas y al borde de ingresar en el pabellón de los ilustres eliminados del Mundial de Rusia antes de lo previsto. Japón, admirable en su valentía y ambición, ganaba por dos goles a cero, logrados en el breve lapso de cinco minutos y gracias a dos errores defensivos de la lenta zaga belga. Entre medias, Hazard había mandado un balón al poste.

Bélgica lo pasó mal durante unos minutos hasta que su técnico decidió intervenir con dos cambios que fueron decisivos en el devenir de un partido jugado a altísimo ritmo y que fue uno de los más entretenidos del Mundial ya que, ninguno de los dos equipos ocultó su deseo de buscar la portería. El plan A de los diablos rojos, el de buscar las combinaciones, no resultó porque Japón apretaba y busca la réplica de forma inmediata.

Los belgas habían asediado durante unos minutos antes del descanso la portería de Japón, aunque no sacaron más que algunos sustos sin remate. El primer error que cometieron lo pagaron. Japón robó un balón en su defensa y con un balón profundo que se tragó Vertonghen, Haraguchi quedó ante Courtois para batirle. La sorpresa rondaba por Rostov, más aún cuando el omnipresente Inui marcó un golazo para poner un 0-2 que obligaba a pellizcarse para creerlo.

Había que hacer algo y Roberto Martínez lo hizo. Visto que con el balón por el suelo no había manera, había que ponerlo por encima de los hombros de los japoneses y ahí Fellaini justificó su presencia en el equipo. En la batalla aérea empezó a remontar Bélgica. Primero, con un cabezazo de Verthongen que buscaba un compañero, pero entró de manera inverosímil en la meta nipona. Ese gol dio alas y tiempo a los belgas, que siguieron apretando y tardaron otros cinco minutos en empatar cuando ya la defensa de los asiáticos estaba en inferioridad. Hazard puso un centro templadito y Fellaini, que estaba para eso, cabeceó de forma impecable.

Quedaba un cuarto de hora y el partido entró en una fase de tregua, de bajar las pulsaciones por si tenía que llegar una prórroga. Pero el rigor defensivo había desaparecido y Kawashima tuvo que intervenir a sendos cabezazos consecutivos de Chadli y Lukaku, cuya intimidante presencia liberó a otros compañeros. Japón no se arredró y buscó sus opciones, que estuvieron a punto de concretarse con un lejanísimo, pero espléndido, lanzamiento de falta de Honda, que mandó Courtois a córner.

Japón fue valiente, pero pecó de pardillo y permitió la jugada que decidió el partido. Courtois atrapó el envío desde la esquina, sacó rápido a la carrera de De Bruyne y Bélgica montó un contragolpe de manual en el que Lukaku, sin tocar el balón, habilitó espacios para la conducción y el remate definitivo de Chadli, que había salido por un apagado Carrasco. Bélgica cumplió el pronóstico como en el baloncesto, casi sobre la bocina, pero también porque exhibió los recursos que se esperaban de una selección poderosa. Los tiene y su entrenador supo usarlos para cambiar el signo del partido. El plan B es suyo, el carácter de sus jugadores. Japón cayó ante una barrera histórica, la de octavos de final, pero nada puede reprocharse porque quiso jugar al fútbol.

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