James Allison inmunólogo

“La mitad de los cánceres son prevenibles con hábitos saludables”

James Allison. Fotografía de Fundación BBVA

Fue el primero en demostrar que la inmunoterapia frente al cáncer puede ser efectiva. Su hallazgo hizo posible el primer fármaco oncológico contra el melanoma metastásico

Una entrevista de Nekane Lauzirika - Miércoles, 4 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

madrid - “Ahora ya hay tratamientos inmunoterapéuticos contra el cáncer de pulmón, riñón, vejiga y tumores de cabeza y cuello”, explica el inmunólogo texano James Allison, al tiempo que subraya que “la gente se tiene que dar cuenta de que el cáncer no es una sentencia de muerte;es una enfermedad que se puede tratar, y muy frecuentemente bien, pero, sobre todo, se puede prevenir”. Allison, fascinado por las células T que le llevaron a la inmunología, ha sido distinguido en la décima edición de lo Premios Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en Biomedicina por su trabajo pionero en la inmunoterapia.

Paciente diagnosticada de melanoma a quien le dan unos meses de vida. Le administran su fármaco, Ipilimumab, y quince años después se encuentra con ella. ¿Qué le viene a la cabeza y al corazón?

-Me dedico a la ciencia básica y estaba intentando comprender el funcionamiento de los linfocitos T, pero me preocupaba el cáncer por familiares que lo han padecido y cuando descubrí esta molécula, la CTLA-4, que frenaba los linfocitos T, pensé inmediatamente en el cáncer. Si podemos bloquear ese freno, los linfocitos T matarán esas células cancerígenas. Hicimos ensayos con ratones y luego conocí a esta mujer que había estado en el primer ensayo clínico del que no esperaba ver respuestas clínicas. Ella fue una de las tres que respondió bien. Pedía unos meses para ver la graduación de su hijo y 17 años después sigue viva. Para un científico esto es maravilloso. Te sientes afortunado de que tu trabajo beneficie a la gente.

La aplicación de la inmunoterapia contra el cáncer surgió en los años 60 o 70, ¿Por qué falló entonces y usted logró que ahora funcione?

-No se comprendía que había señales positivas y negativas. Si no sabes lo que estás haciendo exactamente, no funciona. Pero fue un poco una combinación de no saber cuál es el mecanismo de la célula T e incluso peor. Mucha de la gente que estaba en este trabajo veía a un paciente que respondía y anunciaba: “Ya hemos curado el cáncer”. Y luego no funcionaba en los demás pacientes y se abandonó un poco el ámbito de investigación.

¿Tal vez por esto insiste usted tanto en la investigación básica, aunque no se sepa de antemano en qué se aplicará después en clínica?

-Sí. Mi propio trabajo es un ejemplo de eso. No estamos estudiando el cáncer. Si hubiera abordado esta cuestión para encontrar algo que nos permitiera tratar el cáncer con el sistema inmunológico, no habría encontrado esta molécula CLT-A porque es muy sutil. La única manera de hallarla es ver primero cómo funcionan las cosas y cuando lo comprendes es cuando lo ves. Los grandes avances de la ciencia básica, que son cuánticos, van en esta línea: encuentras cosas que no tenías ni idea de que estaban ahí.

Su medicamento combinado funciona, pero ¿en qué rango de eficacia se mueve?

-El sistema inmunológico lo único que sabe es que las células cancerígenas tienen cosas que no son normales y las elimina. Hemos aprendido que los cánceres que responden mejor son los que presentan más mutaciones. La paradoja es que algunos de los más difíciles de tratar con medicina convencional responden bien. Algunos tienen mutaciones tremendas, hasta 2.000 o 3.000 en una célula, por lo que son muy difíciles de tratar. Pero el sistema inmunológico detecta todas las mutaciones, no solo las que causan que la célula sea cancerígena, sino todas. En todos los tumores provocados por carcinógenos la respuesta es buena.

Frente a la quimio y radioterapia, ¿qué ventajas tiene la inmunoterapia?

-La inmunoterapia dirige los linfocitos T a atacar estas células del cáncer;la radioterapia y la quimioterapia matan células que se dividen rápidamente, por eso hay efectos secundarios. Este fármaco reconoce entre 50 y 75 millones de linfocitos T de células diferentes, el repertorio es superamplio. Además, estos linfocitos tienen memoria y una vez que aprenden a detectar estos tumores, tienes esa memoria en el cuerpo para el resto de tu vida. Si reapareciera el tumor, rápidamente surgirían estos linfocitos, mientras que en otros tratamientos si no consigues matar todas las células con el tratamiento, reaparece el tumor.

Algún optimista despistado diría que con la inmunoterapia el melanoma tiene los días contados. ¿Qué diría un pesimista (realista)?

-Cuando empezamos a ensayar el paciente con melanoma tenía una supervivencia media después del diagnóstico de once meses. Ahora el 22% de pacientes con melanoma metastásico tratados con el primer fármaco, Ipilimumab,no han vuelto a recaer al cabo de diez años. No es el 100%, pero si lo añades al bloqueante PD-1 la respuesta positiva aumenta al 60%. Las expectativas de las combinaciones son buenas. En otros cánceres hasta el 30% de gente sobrevive al cabo de diez años. Aún queda mucho por hacer.

Solo inmunoterapia o ¿su eficacia es mayor combinada con quimio, radioterapia y terapia génica?

-Esto cada vez es más claro. Hasta ahora había tres pilares en la terapia contra el cáncer que eran la cirugía, la radioterapia y la quimioterapia. En los últimos años se ha reconocido que la inmunoterapia es el cuarto pilar de esta terapia. Esto implica que lo puedes utilizar con otros fármacos de manera adecuada. La inmunoterapia sola seguramente no va a ser tan eficaz en muchos cánceres. La combinación será una parte de todas las terapias que se puedan administrar.

El cáncer parece acorralado. ¿Lo está de verdad? ¿Para cuándo será definitiva su curación o al menos se alcanzará una eficiencia del 80 o 90%?

-En algunos como el melanoma van a llegar pronto a ese porcentaje de cura. Otros, como el de riñón y vejiga, responden muy bien. Pero para algunos, como el gliomastoma o el de páncreas, no hemos conseguido ningún éxito. Estamos aprendiendo lecciones que nos ayudarán a avanzar. Pero el cáncer no va a desaparecer. Lo que necesitamos son más medidas preventivas. Si no fumas, cambias la dieta, haces ejercicio... puedes prevenir casi la mitad de los cánceres. La prevención más la inmunoterapia combinada con otras terapias nos deberían de permitir llegar al final.

¿Es previsible que en poco tiempo haya una cierta avalancha de nuevos productos de este tipo para enfrentarse a otros cánceres?

-Ahora hay unos doce fármacos desarrollándose. Hemos descubierto los puntos de control claves en la célula. Lo importante ahora sería volver a la ciencia básica, una traducción a la inversa. De vuelta a la teoría científica, a estudiar los mecanismos por los que funcionan estas cosas, y luego combinarlas de manera que tengan sentido. Habrá una avalancha de combinaciones de fármacos específicos a los cinco años y luego parará y volveremos a combinarlos con terapias tradicionales contra el cáncer.

Un tema económico y social pero también ético, el tratamiento con el medicamento Ipilimumab. ¿Qué se puede hacer para que llegue a cuantos lo necesitan? También a los menos favorecidos en países pobres. ¿Es solo cuestión de dinero o también de voluntad?

-Es una pregunta importante y difícil. El coste es bastante alto efectivamente porque cuesta su fabricación y porque es totalmente nuevo. Las normas para evaluar los medicamentos tienen que cambiar para este fármaco nuevo porque no estás matando a las células directamente, sino al ejército de células que matan las células de cáncer. Antes, los fármacos para el melanoma se evaluaban por el método de la supervivencia progresiva. Empiezas a tratarlo y si hay síntomas de que el tumor sigue creciendo, es un fracaso. La empresa que ha desarrollado el fármaco ya ha recuperado la inversión, pero fue una inversión tremenda. Es un problema para todos los fármacos contra el cáncer. Tiene que hacerse algo al respecto porque son carísimos. No he trabajado con muchas compañías farmacéuticas, pero son gente buena, por lo menos los científicos. No sé los ejecutivos, aunque creo que también, pero tienen que ganar dinero.

¿El coste-beneficio de la inmunoterapia juega a su favor?

-Estuve en Taiwán hace unos años, que lo mismo que Inglaterra tiene buena sanidad pública. Antes de aprobar Ipilimumabpara el melanoma lo que les preocupaba era que fuera tan caro. Hicieron un análisis exhaustivo de coste-beneficio y en los dos casos decidieron que la inmunoterapia comparada con las terapias convencionales tenía menos efectos secundarios. La gente tratada podía volver al trabajo. No se tenía que quedar en casa hecha un saldo por la quimioterapia y los beneficios eran equilibrados a nivel económico. Sí, es muy caro: unos 130.000 dólares y si es combinado, 250.000. Cifras que no tienen sentido. Además, una combinación de éxito podría incluir un fármaco más, lo que influiría mucho, porque el coste de fabricación es bajo, pero el de desarrollo es altísimo.

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