presidenta del Consejo Escolar de Euskadi

Nélida Zaitegi: “El fracaso escolar en Euskadi tiene rostro masculino”

Nélida Zaitegi advierte de que hay que prevenir este “importante abandono”

Idoia Alonso - Miércoles, 4 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Bilbao - “El fracaso escolar tiene rostro masculino”. La presidenta del Consejo Escolar de Euskadi, Nélida Zaitegi, advirtió ayer de que “hemos detectado un fracaso escolar masculino importante”, un fenómeno “que está pasando y que hay que darle una vuelta para prevenirlo”. Sin embargo esta realidad se diluye dentro del debate educativo, mediatizado por cuestiones como la financiación, la concentración del alumnado migrante y con necesidades especiales en la red pública, el enfrentamiento entre equidad y excelencia o el plurilingüismo. Sin embargo, poco o nada se habla de que el mayor número de repetidores son chicos, que las estudiantes de 2º de ESO obtienen las puntuaciones más altas en todas las competencias básicas (Matemáticas, Castellano, Euskera, Inglés y Ciencias) en la Evaluación Diagnóstica del ISEI-IVEI o que ellos arrojan más la toalla.

En 2017 la tasa de abandono escolar de Euskadi fue del 7%, siendo claramente más elevado entre los chicos (8,5%) que entre las chicas (5,5%). Otra disfunción en la escolarización afecta a los chicos: el número de alumnos que repiten curso y acaban en la FP Básica tras haber fracasado en la escolarización ordinaria y abandonan los estudios de forma temprana es claramente mayor que el de alumnas. Crece el grupo de alumnos al que no le interesa lo que le ofrece la escuela, en otras palabras, la escuela no conecta con sus intereses, capacidades y expectativas. En opinión de Zaitegi, los centros educativos “tienen que estudiar los motivos porque hay que combatir los sesgos de género cuando perjudican a las chicas, pero también cuando son chicos los perjudicados”. Trabajar en un modelo inclusivo que garantice la igualdad es una de las conclusiones del informe La Educación Escolar en Euskadi 2015/2017 consensuado por el Consejo Escolar vasco “sin ningún voto en contra”. El parlamento de la escuela propone pasar “de una escuela mixta a una escuela coeducativa en la que hay que trabajar en la ocupación de espacios, la asignación de tareas y la convivencia”.

Según indicó su presidenta, un momento “muy importante” sobre el que habría que actuar es la elección de modalidades de Bachillerato y de las familias de FP. Y es que los datos indican que en “esta elección siguen vigentes en buen medida los roles asignados tradicionalmente cada sexo”. Por ejemplo, solo el 9% de las ramas científico tecnológicas de FP están copadas por mujeres y el 31% en la universidad. En este sentido el Gobierno vasco acaba de poner en marcha la estrategia STEAM (acrónimo anglosajón para ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemáticas) con el objetivo de promover la educación en ciencia y tecnología en todos los niveles educativos, y con especial atención a las alumnas.

Y hablando de la A de este programa del Gobierno, el Consejo propone “analizar la situación de las enseñanzas artísticas en la educación básica y posobligatoria, equilibrar la oferta de estas enseñanzas en los tres territorios e impulsar enseñanzas no regladas de artes, plásticas, teatro y danza”. En la línea de lo manifestado recientemente por la ministra de Educación, Isabel Celaá, el Consejo considera que la educación artística es fundamental “en la formación de las personas y en el progreso cultural, en el desarrollo de la creatividad y la capacidad innovadora”. En este sentido, considera que la perdida de importancia de esta enseñanza en el currículo escolar viene de años atrás y, lejos de mejorar, “ha ido perdiendo peso en la actividad escolar”.

Financiación transparente En otro orden de cosas, el informe apenas arroja variaciones de la situación de la enseñanza respecto al último estudio, salvo que el “el país está recuperando el nivel de inversión educativa que disminuyó durante la crisis económica”, de 2.462 millones a 2.681 millones de euros. No obstante, Zaitegi reclamó acabar con la “opacidad” del sistema de financiación con el objetivo de fortalecer la comprensión y confianza pública en el modo en que se financian las escuelas. “Una mejor comprensión permite un mejor juicio y una mayor aceptación del gasto educativo”, dijo. Y aunque los dineros no determinan per se la calidad de la enseñanza, el Consejo reivindica un sistema que considere el Índice Socieconómico y Cultural de los centros u otro indicador similar para “garantizar apoyos suficientes a aquellos colectivos de alumnado con mayores necesidades”.