Bilbao contará con un centro de migrantes

Las instituciones aportan 150.000 euros
En dos semanas ha llegado medio millar de personas en tránsito

J. Fernández - Jueves, 5 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Bilbao - El color del chándal y de las mochilas que portan a sus espaldas les delata. No son turistas al uso. Los voluntarios de las ONG y de la plataforma Ongi Etorri Errefuxiatuak son capaces de identificar a la legua a personas migrantes, en tránsito, por Bilbao. Con solo ver su indumentaria saben si vienen de Málaga, de Tarifa... Y ahora lo tendrán más fácil gracias al acuerdo alcanzado entre el Gobierno vasco, la Diputación de Bizkaia y el Ayuntamiento de Bilbao para que, entre otras funcionalidades, Cruz Roja gestione un servicio de acogida e información en el punto de llegada (Termibus, habitualmente) que oriente a los grupitos de 30 a 60 personas que llegan a diario.

En las dos últimas semanas se estima que han pisado la famosa baldosa de Bilbao algo más de medio millar de migrantes. Un goteo constante sí, pero que no llega a mojar el botxo porque la inmensa mayoría decide proseguir su peregrinaje (en muchos casos de varios años) para adentrarse en el continente. Están uno o dos días, reponen fuerzas, acuden a locales donde recibir remesas de dinero enviadas por sus familias...

Y se esfuman de la misma forma en que llegaron a la capital vizcaina. En silencio. En grupito. Y pendientes de su teléfono móvil porque necesitan saber al momento y al detalle, cuál ha de ser su siguiente paso para arribar sin más contratiempos a destino. Hablan de Francia y Bélgica, principalmente. Allí tienen amigos e incluso algún familiar que también ha conocido los sinsabores de querer tener una oportunidad de vivir. “Ni mejor ni peor que nadie. Solo quieren lo mismo que tú;o lo mismo que tú querrías para tus hijos”, resumen para DEIA varias personas voluntarias que están en contacto directo con ellos.

También los hay que después de pensárselo y valorar lo que tienen -y también lo que han perdido-, optan por prolongar su permanencia en la geografía vasca. Pero de efecto llamada nada de nada, insisten los responsables públicos. Lo decía, cuestionado sobre este asunto, el secretario general de Derechos Humanos, Convivencia y Cooperación del Ejecutivo vasco, Jonan Fernández. “Los que se quedan más de tres días -describía- son el cinco por ciento”. Él mismo era el encargado de lanzar la cifra total de 545 migrantes en tránsito fichados desde el 20 de junio.

Es decir, menos de 30 personas se han encariñado del botxo. “Estamos tratando de dar la mejor respuesta posible entre entidades sociales e instituciones teniendo en cuenta que puede ocurrir que un fin de semana, porque ha hecho muy buen tiempo en el mar Mediterráneo, pues la afluencia de personas sea mayor y en el momento de tener que atenderles pueda haber un momento de cierto desbordamiento”, declaraba ayer a la mañana.

Reconocía la existencia de “un déficit” y se conjuraba para subsanarlo “muy pronto”. Y tanto, porque pocas horas después anunciaba la solución. Una respuesta exprés a una situación apremiante y extraordinaria. Las instituciones competentes (Gobierno vasco, Diputación y Ayuntamiento) acordaban crear un alojamiento de urgencia de 48 plazas, que se prevé ampliar próximamente con otro dispositivo asistencial de 40 plazas, para las personas refugiadas y migrantes que llegan a la capital vizcaina, la mayoría en tránsito. En esa reunión celebrada ayer a tres bandas -en la que hubo representación de Cruz Roja, CEAR-Euskadi y Médicos del Mundo- también se decidió crear ese servicio de acogida e información en el punto de llegada.

Este plan urgente para atender la llegada de migrantes a Bilbao dispondrá de un fondo total de 150.000 euros de los cuales el Gobierno vasco aportará 100.000, la institución foral otros 30.000 y el Ayuntamiento los 20.000 restantes. Tras hacer públicos los contenidos del acuerdo, fuentes del Ejecutivo vasco anunciaban que “están trabajando en el resto de los territorios” con el fin de adoptar medidas para atender este nuevo escenario que ha afectado en mayor medida a la capital vizcaina y a Donostia.

Hasta ahora, los hombres y mujeres que alcanzaban Bilbao eran derivados a albergues, pensiones y hostales. Solo en un caso había sido necesario tocar otras puertas para que se abriera un polideportivo. Y, según ha podido saber DEIA, más de una y de dos de esas personas que están de paso en el botxo, han sido acogidas en domicilios particulares. Acogida, valoración, orientación e información... Y allí donde no llega esa primera acogida oficial aparece la oficiosa, firmada por gente anónima con voluntad de colaborar que está siendo canalizada, entre otras, por la plataforma ciudadana Ongi Etorri Errefuxiatuak.

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