SOLIDARIDAD ENTRE COMUNIDADES

Un segundo centro atenderá a los migrantes que lleguen a Bilbao

Los cameruneses Alphonse y Suzy, junto con Catherin, colaboran en un centro de Ongi Etorri Errefuxiatuak.Foto: José Mari Martínez

Aburto confirma la apertura de otro dispositivo para cuarenta personasEstará gestionado por Cruz Roja, que se hace cargo de las primeras 48 plazas

Aitziber Atxutegi - Viernes, 6 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Bilbao - El Gobierno vasco, la Diputación de Bizkaia y el Ayuntamiento de Bilbao han acordado abrir un segundo espacio de acogida para las personas en situación de tránsito migratorio que estos días están llegando a Bilbao. Será un dispositivo con cuarenta plazas y estará gestionado por Cruz Roja, que ya se hace cargo del primer centro que se habilitó el pasado jueves para 48 personas.

Así lo confirmó ayer el alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto, quien señaló que “estamos viendo cuál será la ubicación más adecuada para este centro”, que tendrá una capacidad para cuarenta personas y se habilitará en caso de que sea necesario si se incrementa la llegada de migrantes. “Lo importante no es el dónde sino que esté disponible para el caso en que sea necesario”, destacó el primer edil. La decisión se adoptó en la reunión del miércoles de la mesa de seguimiento que han constituido las tres instituciones para abordar esta situación.

Precisamente ayer Ongi Etorri Errefuxiatuak advirtió de que el miércoles por la noche 35 personas se quedaron sin plaza en el centro habilitado. Cuarenta de las 80 personas que, según el colectivo, han llegado a la capital vizcaina en los últimos quince días, fueron acogidas en el albergue, que “no reúne las condiciones mínimas, ya que no tiene duchas ni puede ofrecer ningún tipo de manutención ni ropa”. Para acoger al resto, el colectivo apeló a la solidaridad de familias de la ciudad, que ofrecieron sus casas a los inmigrantes y evitaron que durmieran en la calle. La representante del colectivo, Txus Blanco, denunció que Cruz Roja solo admitió a 38 personas en el centro pese a tener espacio para más, argumentando que parte de ellas ya habían pernoctado más de dos noches en ese centro.

Aburto no respondió a esas críticas, aunque consideró importante “trasladar un mensaje de tranquilidad a la ciudadanía porque estamos actuando”. Además, llamó a “dejar trabajar a Cruz Roja de la manera que sabe hacer en este tipo de realidades”, entidad con la que están manteniendo un contacto “directo, fluido y constante” para “atender y gestionar de la mejor manera posible esta complicada situación”. En su opinión, “es importante que sean ellos quienes establezcan la atención primaria, las derivaciones posibles y hagan ese primer servicio de atención primaria en el punto de llegada”.

Solidaridad entre comunidades También la diputada de Empleo, Inclusión Social e Igualdad, Teresa Laespada, se refirió a ese segundo centro, que se pondrá en marcha si fuera necesario. “Vamos a ver cómo evoluciona la situación y cómo podemos atender a las personas que van llegando, sin convertirnos en un punto de recepción de toda la cornisa cantábrica. Si no hay necesidad no es necesario abrirlo”, manifestó la responsable foral, antes de apelar a la “solidaridad entre comunidades autónomas”. Según explicó, el primer aviso de que llegaba a Bilbao un autobús con 60 personas en tránsito hacia Europa les llegó el 20 junio y, ante una situación que “ha ido creciendo”, las instituciones han sido capaces de dar una respuesta en quince días. “La Administración ha sido rápida en la atención a estas personas”, a través de dispositivos con cama, ducha y alimentación que hasta ahora no existían “porque no tenemos frontera. La acción humanitaria de emergencia se realiza en Andalucía, a donde llegan los cayucos. Normalmente ellos hacen el primer triage de enfermedades, la primera filiación, localización de menores... Pero están desbordados;solo el pasado fin de semana recibieron más de mil personas. Así que a las que tienen un contacto en Bilbao las suben en un autobús”. Laespada auguró que esta situación se mantendrá durante el verano, “con una frontera sur saturada que nos puede repercutir”.

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