El sacacorchos

Astronauta y estrellas

Por Jon Mujika - Viernes, 6 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

NO saldrán a la calle dando gritos ni caerán los fans rodando a sus pies, como dicen que ocurría cuando los Beatles llegaban a cada nuevo destino. No pasará nada de esto porque la civilización de hoy en día es light, baja en calorías;cero o desechable, plastificada. Se ha perdido pasión, al tiempo que se abre paso la falta de gas, lo desnatado y la puntita nada más. El corazón late al ritmo pausado: no se acelera ni se alborota, no se frena en seco por el susto que se dio ni se contrae con los disgustos. Se vive a media luz, como en las letras de los tangos. No habrá un desmelene, ya digo, pero el anuncio de la llegada a Bilbao de Martín Berasategui, un dios del rock de los fogones, el hombre-garrotede la cocina, levanta pasiones en toda la legión de seguidores de la alta gastronomía.

Solo con pronunciar su nombre nos ocurre como al perro de Paulov: salivamos. El moderno Hotel Tayko del Casco Viejo, la parte contratante que lo trae a orillas del Nervión, ha dado en el clavo. No solo por el acierto de propulsarse en una cocina de fabulosas proporciones y de tremendas explosiones en el paladar, sino también por el terreno que ocupa. No menos de dos o tres generaciones (temo pasarme pero quizás me quede corto en la medición...) pasaron largas tardes en Almacenes Zubicaray, uno de los grandes templos del comercio de Bilbao. Ir de visita a aquellas instalaciones era toda una aventura, empezando por la entrada, donde un astronauta nos dejaba a los niños de mi época con la boca abierta. De ahí, de esa figura sideral, ha sacado el hotel su nombre. Ni siquiera sabía que aquel hombre del espacio tenía cómo llamarle. Lo que sí se sabe hoy es que en aquella galaxia de nuestra imaginación han vuelto a salir estrellas. Las de Martín.