reunión crucial

May lucha por salvar la zona de libre comercio tras el ‘Brexit’

La primera ministra británica, Theresa May. (EFE)

La primera ministra británica dirige una reunión maratoniana con sus principales ministros

Rita Álvarez Tudela. Londres - Sábado, 7 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

Los ministros del gabinete de Theresa May mantuvieron ayer una reunión crucial con la primera ministra en la que decidieron que la futura relación del Reino Unido con la Unión Europea debe estar basada en una asociación económica y de seguridad sólida, cuyo propuesta central girará entorno al establecimiento de una zona de libre comercio de mercancías. “Nuestra propuesta creará un área de libre comercio entre Reino Unido y la UE que establecerá un reglamento común para productos industriales y productos agrícolas. Esto mantiene altos estándares en estas áreas, pero también aseguraremos que no ocurran nuevos cambios en el futuro sin la aprobación de nuestro Parlamento”, destacó la primera ministra al finalizar la reunión.

“Esto evitaría la fricción en la frontera, protegería el empleo y los medios de subsistencia, y garantizaría que ambas partes cumplan sus compromisos con Irlanda del Norte e Irlanda a través de la relación futura general”, explicaron en un comunicado al finalizar la reunión celebrada en la residencia de verano de Chequers, una casa del siglo XVI en la localidad de Buckinghamshire.

May y su equipo también acordaron “un nuevo modelo de aduana” favorable a las empresas con libertad para alcanzar nuevos acuerdos comerciales en todo el mundo. Además, Londres se comprometió a que la próxima semana publicará un libro blanco que establecerá más detalles sobre cómo recuperará “el control del dinero, las leyes y las fronteras”.

Puesto que la fase final de la negociación debe completarse antes del 29 de marzo de 2019, May llamó a mejorar el ritmo de la negociación, con el fin de “entregar el futuro próspero y seguro que todo nuestro pueblo merece”. En esa línea, Londres se comprometió a entablar entablar una nueva relación, que “debe funcionar para ambas partes”.

Pese a las discrepancias dentro de su Gabinete, antes de la reunión May advirtió a su equipo que tenían “el deber” de llegar a un acuerdo durante la larga jornada de ayer, al tiempo que la premier defendía tener claro que Londres debe seguir alineado a las reglas de comercio de bienes de la UE pero no a las de servicios, un punto en el que no todos están de acuerdo. Para May, su equipo está ante una “una gran oportunidad, y un deber: establecer un curso ambicioso para mejorar nuestra prosperidad y seguridad fuera de la Unión Europea, y construir un país que realmente funcione para todos”, por lo que quiere mostrar unidad dentro de sus filas.

Para uno de sus ex ministros eso significaría “algo menos que un Brexit completo”. En este sentido, el ministro de la Oficina del Gabinete, David Lidington, dijo que la propuesta incluiría un reglamento común sobre algunos sectores, como los bienes industriales y los productos agrícolas, por razones “prácticas” de la cadena de suministro.

Para entrar a la reunión, los asistentes tuvieron que entregar sus teléfonos y cualquier reloj inteligente a su llegada. La tensión era palpable y siete ministros del gabinete se reunieron la jornada anterior en las dependencias del Ministerio de Asuntos Exteriores para discutir la propuesta y desde el diario The Timesinformaban de que hasta seis de ellos podían renunciar a su cargo por sus discrepancias.

También hay temores de que la propuesta de la primera ministra haría más difícil un acuerdo comercial en los Estados Unidos, a poco menos de una semana de la visita del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a la isla el próximo jueves.

Mientras, desde Bruselas, el negociador de la UE para la Brexit, Michel Barnier, dijo que estaba “listo para adaptar nuestra oferta si las líneas rojas del Reino Unido cambian”, pero insistió en que no podría haber un “desmoronamiento” del mercado único. Y desde Escocia su primera ministra, Nicola Sturgeon, partidaria de seguir en el bloque común, dijo que el tiempo se agotaba para el Reino Unido y que el peor resultado sería ver a los ministros “cogidos del brazo”, diciendo que habían aceptado, porque eso significaría que su postura vaya a ser rechazada por Bruselas.

Según la prensa conservadora, May advirtió a los ministros de su Gabinete que de irse, serían reemplazados por una “nueva generación con talento” y como serían olvidados rápidamente. Además, se hizo viral en redes sociales que se habían repartido tarjetas de visita de las compañías de taxi locales para todos los que optasen por dejar su puesto y hacer el viaje de 40 millas de regreso a Londres sin usar los coches ministeriales.

Secciones