histórico olvidado

La hora del navegante

José de Mazarredo.

Por Jon Mujika - Sábado, 7 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

ALGUNOS historiadores consideran que con él al frente, Inglaterra no hubiese salido triunfante en Trafalgar. No por nada, consideran que José de Mazarredo fue responsable de la mayor parte de la actividad náutica española del último cuarto del siglo XVIII, un gran marino. Sus aportaciones a la náutica y a la técnica instrumental, sin embargo, resultan para muchos desconocidas, incluso para aquellos que conocen de dónde procede su bien ganada fama en las aguas.

Nacido en Bilbao el 5 de marzo de 1745, de distinguida familia, José de Mazarredo, que hoy da nombre a una de las grandes calles de Bilbao, recibió una educación esmerada, ingresando, a la edad de 13 años, en la Real Compañía de Guardias Marinas de Cádiz.

En 1772 participó en una expedición a Filipinas donde utilizó, por primera vez en España, el método de distancias lunares para determinar longitudes en el mar;al parecer había aprendido el método a través de una revista inglesa. Su fama entre sus contemporáneos, no solo como navegante sino también como supervisor geodesta, estuvo bien asentada. No por nada, uno de los principales intereses de Mazarredo fue la mejora de la fabricación de instrumentos científicos.

Más allá de las gestas navales que le engalanan, el origen del prestigio de Mazarredo como navegante y geodesta está relacionado con el cálculo de la longitud en el mar. Era éste un problema que, en la historia de la náutica, habían abordado, por diferentes caminos, personajes diversos. Es probable que en este caso nos encontremos ante una aplicación -si no descubrimiento- “simultánea”. En 1771, utilizó por primera vez el método de las distancias lunares para determinar longitudes, en el transcurso de una expedición a Filipinas, a las órdenes de Juan de Lángara.

La ambición intelectual de Mazarredo fue tremenda. Aunque sorprenda que el mejor conductor de escuadras de la época buscase los secretos de la victoria naval en la ciencia, lo cierto es que Mazarredo creía que en la falta de formación teórico-práctica de los marinos radicaba una gran parte de las célebres derrotas de Trafalgar y San Vicente. Por ello, buscó la solución en la instrucción;más tarde escribió: “no todos los oficiales de una Armada necesitan ser sabios;a serlo no habría Marina, cuyas fatigas de acción dicen incompatibilidad con la meditación, que sería el alimento y embeleso de un matemático sublime;pero debe haber un centenar de éstos que puedan considerarse de primero, segundo, tercero y cuarto orden...”

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