Biribilketa

La unidad de uno mismo

Por Iñaki González - Sábado, 7 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

VIENE una noche de cuchillos largos. Aviso que el símil no es malintencionado por si alguno recuerda los sucesos que dieron nombre a los acontecimientos del 30 de junio de 1934. No voy ni a citar a sus protagonistas ni el lugar para no herir susceptibilidades, que en el PP están a flor de piel con esos temas, las comparaciones son odiosas y esta más.

Baste resumir para el que no sepa y recordar para el que lo intuya que el caso describe la operación por la que una pugna política interna se resolvió del modo más expeditivo posible: con una limpia que dejó el liderazgo de un partido en manos de un único líder e hizo desaparecer completamente a la oposición interna. Literalmente.

De un modo mucho menos expeditivo se está gestando una razzia contra Soraya Sáenz de Santamaría. Ganó, sí. Pero no aplastó y ahora la bota ajena toma forma sobre su cabeza. A lo mejor alguno de los que no se apuntó para votar lamenta hoy en ese partido lo que viene. O igual lo veían venir y tomaron distancia. Dicen que la distancia es el olvido, pero empieza uno olvidándose de ir a votar en las primarias y no se acuerda de ir a las municipales, las autonómicas o las generales.

El caso es que Pablo Casado está en disposición de ganar en el Congreso lo que perdió en las primarias. Ya se mueve para asegurarse el voto de los compromisarios de Cospedal y Margallo, que fueron sus rivales pero tienen en común un rechazo visceral a Santamaría. Las llamadas a la unidad del partido, a no desgarrar corrientes, parecen ir a saco roto. Casado tiene muy claro que eso de la unidad, como la caridad, empieza por uno mismo. La limpia en la noche de los cuchillos largos fue amplia. ¿En el PP vasco lo sabrán?

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