Opinión

Certezas e incertidumbres tras las primarias del PP

Por Mikel Arana - Sábado, 7 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

Si bien a estas alturas pudiera parecer lo contrario, las primarias del PP han dejado muchas más certezas que incertidumbres.

La primera de las certezas que afecta, no solo al PP sino a todas las formaciones políticas estatales, es que los modelos de democracia interna directa ya no pueden ignorarse. Las primarias que, tras el fiasco Borrell-Almunia parecían propias, en exclusiva, de quienes se reclaman de la “nueva política”, han venido para quedarse y desde la izquierda abertzale hasta el PP han tenido que renunciar al candidato/a de la dirección, (o dedazo), para dar la palabra a la militancia.

Militancia, por cierto, que en el caso del Partido Popular ha demostrado ser tan poco cierta como el máster de Pablo Casado.

Hasta las primarias del jueves, el Partido Popular se jactaba de ser la formación política con mayor número de afiliados en España cuando lo cierto es que en sus primeras elecciones internas tan solo han participado 58.305 personas. Poco más del doble de los votos que obtuvo Alberto Garzón de IU en sus primarias y algo más de un tercio de los votos emitidos por los militantes del Partido Socialista para aupar a Pedro Sánchez a la secretaría general del partido.

Otra de las certezas que nos deja este proceso de primarias en el PP es la alta tolerancia de la militancia real del PP a las irregularidades. Solo así se puede entender que Pablo Casado, con una licenciatura en Derecho más que cuestionable, un máster en la Universidad Rey Juan Carlos de risa y un curso de Harvard en Caravaca, haya podido permitirse el lujo de autoerigirse líder de la renovación y la meritocracia y estar a punto de ganar las primarias.

Y, por último, pero no por ello menos importante, visto lo visto, la militancia del Partido Popular es profundamente de derechas, tal y como demuestra el hecho de que Pablo Casado, quien suspiró en el inicio de su campaña por recuperar a los votantes que se habían ido a Vox, ahí es nada, haya vencido a quien, sin duda, era la representante de la dirección del PP, no en vano era su secretaria general, María Dolores de Cospedal.

Así las cosas, la única incertidumbre que nos deja este proceso de primarias es qué harán los compromisarios que han salido elegidos en la otra urna que se instaló ayer en las sedes del PP, que serán quienes realmente tengan la última palabra. E incluso en relación con esta cuestión, toda vez que el compromisario no es representante de la voluntad de nadie más que la suya propia y la inmensa mayoría serán liberados del partido o con ganas de serlo en las siguientes elecciones municipales, para quien controle los hilos de Génova, será relativamente sencillo conocer el resultado final del congreso, aunque tal vez patine en las consecuencias que ello puede acarrear.

Es decir, que al final, y una vez superada la sorpresa de ver a Pablo Casado por delante de María Dolores de Cospedal, la única incertidumbre es la de saber si quien sea elegido en el congreso de julio será capaz de cerrar las heridas de un partido ahora roto, y sobre todo si será capaz de aguantar más allá de 2020, cuando Alberto Núñez Feijóo decida que ha llegado su momento.