congreso extraordinario del pp los días 20 y 21

Casado plantea batalla frente a la llamada a la unidad de Santamaría

La clave de la elección está en la postura que adopten los compromisarios afines a Cospedal

Javier Núñez - Sábado, 7 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Bilbao - Las cartas están boca arriba. Soraya Sáenz de Santamaría y y Pablo Casado se verán las caras en el congreso extraordinario los días 20 y 21, donde pugnarán por el liderazgo del PP. El primer asalto -la consulta a la militancia- se saldó con una exigua victoria de Sáenz de Santamaría, 1.500 votos de diferencia. La exvicepresidenta se considera con fuerza moral para ser la nueva presidenta del partido y para ello aboga por una candidatura de unidad liderada por ella, mientras que Casado habla de unidad, pero después del congreso, y se ve con arrestos suficientes como para presentar la batalla con la esperanza de que los compromisarios próximos a María Dolores de Cospedal, fuera ya de la pugna, se decanten por él.

Santamaría, que se reunió por la mañana con su equipo de campaña para preparar la segunda fase del proceso interno, comenzó ayer a testar a barones y cargos territoriales con la intención de conocer su posición ante la posibilidad de presentarse en el congreso con una candidatura de “integración y unidad”, eso sí, liderada por ella, para lo que prometió actuar con “generosidad” para lograrlo. Asimismo, en las dos semanas que restan hasta la celebración del congreso, Santamaría, que recorrió todo el Estado en apenas doce días, comenzará una nueva gira para ponerse en contacto directo con los compromisarios populares, en cuya mano está el futuro del partido. Por lo pronto, la exvicepresidenta ya tiene cerradas visitas al Comunidad Autónoma Vasca, Ceuta y Canarias, pero habrá más, según señalaron desde su equipo.

En estas visitas a las sedes del PP, la exvicepresidenta quiere dejar claro que apuesta por una lista de integración, en defensa de la unidad del partido, y ofrecerá “mano tendida”. Y es que, en el equipo de la exvicepresidenta hacen hincapié en que hay que llegar al cónclave con una candidatura de integración, a la que podrían incorporarse los candidatos que han sido derrotados o personas de sus equipos. Se trata de “construir, tender puentes y derribar muros”, señalan.

un crecido Casado Sin embargo, las pretensiones de Santamaría chocan contra un crecido Pablo Casado, que se considera el vencedor moral del primer asalto de las primarias y que está dispuesto a llegar hasta el final en su intento por dirigir el PP. Casado se prodigó ayer en radios y televisiones y el mensaje era claro, la integración por la que aboga la exvicepresidenta llegará después del congreso porque considera que eso es lo que les pidió Mariano Rajoy el día que anunció su dimisión. “Me he presentado para ganar y creo que va todo muy bien”. Con esta frase resumió Casado su estado de ánimo el día después.

A su entender, es “lógico” que se produzca la segunda vuelta tras la primera votación de los afiliados de ayer, que los compromisarios voten en el congreso y elijan entre Santamaría y él porque esas son las normas decididas desde el principio aunque, en ocasiones, a él no le han convencido. Llegados a este punto, insistió, se debe seguir hasta el final. “No vamos a ir a penaltis ni prórroga, pero es bueno jugar la segunda parte”, dejó claro.

Al igual que Santamaría, Casado ha empezado a preparar su campaña para el congreso y, de entrada, ayer contactó con los cuatro aspirantes que no pasaron el primer corte de las primarias para convencerles de que se sumen a su proyecto, al tiempo que también contactó con los líderes territoriales del partido. El argumento es el mismo que el de la campaña pasada: su candidatura, es la “única” que puede ofrecer unidad sin fracturas “personales” ni del pasado.

Para Pablo Casado, la clave es que los compromisarios que iban a apoyar a María Dolores de Cospedal en el caso de que hubiera superado el primer escrutinio, ahora se decanten por él en contraposición a Santamaría, De entrada, ayer se deshizo en halagos a la todavía secretaria general del partido, de quien dijo que es su amiga, con quien comparte principios, valores y “una idea clara del partido, pero sobre todo de lo que necesita España”.