PNV y Bildu piden una consulta habilitante para que el Estado negocie el nuevo estatus

La Ponencia de Autogobierno cierra el debate de las bases y vuelve en septiembre para encargar el articulado a los juristas

Míriam Vázquez - Sábado, 7 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

bilbao - PNV y EH Bildu recuperaron ayer una propuesta de gran simbolismo que depende absolutamente de la voluntad política del Estado para poder plasmarse y donde, de momento, el socialismo responde con reservas. Ambos partidos han alcanzado un acuerdo en el debate del nuevo estatus para promover una consulta habilitante, que supondría someter a votación entre los vascos las reformas estatutarias que apruebe el Parlamento, y reflejar de ese modo el apoyo social a la propuesta antes de tramitarla en el Congreso de los Diputados. Se trataría de que ese respaldo ciudadano convenza a Madrid para abrir un “proceso de negociación”. Por tanto, la consulta no sería vinculante y no se está planteando aplicar por las bravas el resultado del plebiscito, sino abrir una negociación. También serviría como red de seguridad para los partidos que defiendan la reforma estatutaria porque, sin tomar la temperatura al sentir de los vascos, podrían exponerse a negociar en Madrid un texto que no tenga un respaldo mayoritario y que podría ser tumbado más tarde en el referéndum final previsto por ley.

En sentido estricto, la consulta no podría convocarse en la tramitación del nuevo estatus, porque el actual Estatuto de Gernika no la contempla. Es una de las razones por las que el PNV, que defendió esta figura desde el primer momento, la dejó después en la retaguardia y evitó plasmarla en sus documentos más recientes. Ahora la recupera tras darle alguna vuelta jurídica. En ese sentido, el portavoz jeltzale en el Parlamento Vasco, Joseba Egibar, apuntó varias vías para hacer la consulta en este proceso que suponen en todos los casos obtener el permiso del Congreso o, incluso, la autorización personal del presidente Sánchez.

PNV y EH Bildu hicieron público ayer este acuerdo sobre el Título de la Reforma del estatus. La Ponencia de Autogobierno finalizó el debate de todas las bases y bajó la persiana hasta septiembre, cuando se encargará a un grupo de juristas (uno por cada partido) que redacte un articulado. El texto volverá después al Parlamento para negociarlo vía enmiendas. Para que la consulta pudiera producirse en este proceso, Egibar planteó una modificación de la Ley Orgánica 2/1980 de las Modalidades de Referéndum, una norma española que debería reformarse en el Congreso y donde señaló la posibilidad de compartir la iniciativa parlamentaria con otras fuerzas. También apuntó a una modificación exprés y puntual del artículo 46 del Estatuto de Gernika para introducir la consulta habilitante, pero ese cambio debería pasar igualmente por el Congreso y Egibar reconoció que podría producirse un veto. De ahí que señalara otra vía, más política y sin necesidad de hacer ese recorrido jurídico, que pasaría por una apelación directa a Sánchez para “obtener su permiso”.

La portavoz del Gobierno español, Isabel Celaá, respondió que la consulta no se recoge en el Estatuto. En el fondo de su rechazo se encuentra la presión que ejercería esa votación en el PSOE. Además, en el caso del estatus, que defiende una relación de igual a igual con Madrid, cree que todo debe pasar por una reforma constitucional previa y que los vascos no pueden votar en solitario el modelo de Estado, aunque fuera en esa consulta.

La consulta es una figura de gran simbolismo político por sus reminiscencias sobre el derecho a decidir, y con ella se buscaría que no se repitan episodios como el vivido durante la tramitación del Nuevo Estatuto Político del lehendakari Ibarretxe, tumbado por el Congreso sin entrar siquiera a enmendarlo ni plantear correcciones. Se plantea que la consulta no sea “jurídicamente vinculante”, pero sí que tenga “un valor declarativo y habilitante esencial”. A esta consulta se sumaría el referéndum final de ratificación previsto en la ley.

desmarque del pse La consulta no suscita un rechazo frontal en Elkarrekin Podemos que, aunque no se ha sumado al acuerdo, lo que plantea es regular un sistema de mayorías reforzadas para activarla (dos tercios del Parlamento Vasco) y para dar por bueno el resultado (60% de participación). La distancia de los socialistas vascos es cada vez mayor, y tanto Egibar como el lehendakari mostraron ayer su desconcierto, si bien esperan que los acuerdos se ensanchen en la tramitación de las enmiendas.

Los socialistas no se han sumado a un solo acuerdo sobre ningún capítulo estatutario. La mayoría los han pactado PNV y EH Bildu, pero Elkarrekin Podemos ha realizado un esfuerzo de cesión en el apartado de los derechos sociales para llegar al primer acuerdo transversal. Como informó ayer este periódico, la coalición morada, que redactó el documento de síntesis sometido a negociación, renunció a la dotación presupuestaria obligatoria para sanidad y educación (7% y 6% del PIB), y revisó su planteamiento sobre la renta universal, que en la redacción final del acuerdo a tres con PNV y EH Bildu se asimila más a la ya existente renta de garantía de ingresos. Para ello, se suprimen las alusiones que sugerían el carácter incondicional de esta renta y también su cuantía, que Elkarrekin Podemos situaba en un 60% de los ingresos medios. A cambio, consigue un triunfo al incorporar un capítulo específico para las mujeres y cierra un documento que no incluye el derecho a decidir o conceptos ideológicos donde no se mueve con tanta comodidad. En los restantes capítulos, se desmarca, incluido el apartado sobre la Unión Europea, las disposiciones finales y el procedimiento de reforma aprobados ayer.

Egibar dijo que los trabajos han sido muy productivos, aclaró que no se está hablando de independencia, y reprochó a los socialistas su “posición prefijada”. Solo ve “juegos florales” cuando piden una reforma previa de la Constitución española, porque la pregunta del millón es si estarían dispuestos a buscar encaje legal a lo que decida el Parlamento, y ahí la respuesta sigue siendo no en el PSE. Cree que “son refractarios a todo tipo de debates” sobre la Ley de Claridad y otras reformas. Egibar esgrimió el acuerdo sobre derechos sociales, que abarca al 76% del Parlamento, y afeó al PSE que no se haya sumado, “al menos, al debate”. “Tienen una definición muy singular de la pluralidad”, lanzó.

opiniones contrapuestas Desde EH Bildu, Maddalen Iriarte aplaudió que se apueste por “superar el actual marco de relación” entre Euskadi y el Estado;y desde Elkarrekin Podemos, Lander Martínez puso en valor el acuerdo sobre derechos sociales, que “demuestra que cuando hay voluntad es posible” cerrar acuerdos “transversales”. Por parte del PSE, José Antonio Pastor se ciñó a su “discrepancia radical”, y el popular Borja Sémper habló de “rodillo independentista”.