Estrategas de mapa y brújula

Sodupe acepta el reto del raid de orientación de Enkarterri

Los 51 equipos, todos formados por parejas, poco antes de la salida. Foto: Club Bidea

Más de cien personas aceptan en Sodupe el reto del raid de orientación de Enkarterri: siete horas, controles por montes, cueva y asfalto y una ruta desconocida a completar sin GPS

Un reportaje de Elixane Castresana - Domingo, 8 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

EL rostro de Cristina Rico al entrar en la meta lo decía todo. Problemas en el cuádriceps lastraron su rendimiento. “Aunque la parte de trekking se me ha hecho más dura, estoy contenta”, señaló. Aun así, su resistencia, la coordinación con su compañero y una buena planificación les auparon al primer puesto en la categoría mixta del raid de orientación de Enkarterri, que se disputó ayer en el núcleo urbano de Sodupe, perteneciente a Güeñes, con patrocinio de DEIA. “Ha estado titánica”, alabó su pareja, Urtzi Iglesias. El desafío no era fácil: siete horas para acumular el mayor número posible de puntos en el medio centenar de controles distribuidos en un recorrido que se les desveló momentos antes de la salida y sin la opción de recurrir al GPS para orientarse. Tan solo pudieron consultar los mapas y brújulas que les proporcionó la organización. En esas circunstancias, la estrategia para decidir qué tramos es rentable cubrir o cuáles desechar sin que se pierdan demasiados puntos resulta fundamental.

La experiencia en estas lides avala a Urtzi Iglesias. “Soportano de adopción”, pues acaba de mudarse al municipio, promueve su propia prueba, que tendrá lugar en Araba en octubre, y compite en la liga internacional de raids de aventura. “La carrera que cierra la temporada se considera el campeonato del mundo y en las dos últimas ediciones me he clasificado en tercer y segundo lugar respectivamente. El primer puesto se resiste”... de momento. Al máximo nivel este tipo de eventos “suelen durar sobre 140 horas”. Recuerda una particularmente dura “en Brasil” en la que, además del cansancio, enfrentó la amenaza de “serpientes o cocodrilos”. Al lado de semejante panorama, el circuito de Sodupe podría parecer pan comido, pero nada más lejos de la realidad. En cualquier caso, en orientación se requieren “entrenamiento, complicidad con tu pareja y nociones de navegación”.

Bajo tierra El itinerario subió hasta los casi 700 metros del pico Rioya, ya en superficie de Zalla, e incluyó el paso por la denominada Cueva del Hierro, en el Grazal. “Se trata de una cavidad de unos 400 metros de longitud a la que han entrado por un sitio y han salido por otro caminando a gatas en determinados tramos y en la parte final han tenido que trepar”, describió Gaizka Intxaurrandieta, miembro de la organización. Fue, sin duda, la sorpresa y la joya del recorrido que los voluntarios del club de orientación Bidea han diseñado “a lo largo de los dos últimos años con un trabajo tremendo”. “Hasta la cartografía la hemos realizado nosotros tomando como base los mapas de la Diputación”. Pasando por todos los controles se recorrerían 42 kilómetros en bicicleta de montaña y 22 a pie.

Por si fuera poco, prepararon puntos de control especiales sobre puntería, lógica y memoria. Ya a las puertas de la meta, las 51 parejas participantes -32 formadas por hombres, tres por mujeres y 16 mixtas- memorizaron todas las indicaciones que pudieron de los planos desplegados en la Herriko Plaza para ir a la búsqueda de los lugares señalados. Ainhoa del Campo y Silvia Irastorza, de Bilbao y Berango, y también con muchos circuitos a sus espaldas, habían planificado “dedicar dos horas al trekking y el resto a la bicicleta, pero en la primera parte nos hemos entretenido tres horas y media, así que no ha quedado más remedio que recortar”. Guardaron fuerzas para el final y lograron proclamarse campeonas en categoría femenina. Joseba Calzada y Pablo Angulo no se lo pensaron en exceso: “Cuando nos han dado los mapas hemos sacado un baremo de cuántos puntos podríamos recoger por hora para localizar los controles mejor valorados, aquellos donde merece la pena ir”, explicaron. Un buen recurso, a la vista de su victoria en categoría masculina que les consolida en la segunda posición de la liga norte de raids de aventura.

La prueba encartada, la cuarta de este torneo, atrajo a deportistas de Huelva, La Rioja, Pontevedra o Madrid, entre otros lugares. De Llanes llegaron David Sotres y Rubén Martínez. “Nos ha sobrado media hora, lo que significa que algo ha fallado”, lamentaron. Prometen resarcirse en la próxima cita. En octubre, en Urdaibai.

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