historias de la vida

El arte que se apodera de Bilbao

José Luis Palazón posa frente a un mural de la Alhambra ubicado en el bar Iruña de Bilbao.Foto: Borja López

José Luis Palazón fundó en 2008 la primera asociación flamenca en la villa para inculcar su pasión a los bilbainos

Un reportaje de Yaiza Pozo - Lunes, 9 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

LA fusión entre el flamenco y la cultura vasca no es actual, pero muy pocos sienten predilección por esta mezcla. José Luis Palazón, un bilbaino de toda la vida, se considera un apasionado de folclore andaluz y después de que en 2008 fundase la primera agrupación asociación cultural Bilbao Flamenco -tres años antes era conocida como Farrabú-, se siente orgulloso de haber inculcado su pasión a los bilbainos organizando festivales flamencos en el Guggenheim o en el teatro Euskalduna.

José Luis ha crecido en el barrio bilbaino de Deusto, pero confiesa que tiene una gran debilidad por Andalucía. “Recuerdo mi niñez muy feliz y musical. Lo digo porque fue ahí, más o menos con 6 años, cuando me entró la curiosidad por el flamenco”, cuenta. Este género musical le ha acompañado durante toda su vida e incluso se la llegó a contagiar a sus amigos.

Fue al colegio como cualquier otro niño y cuando podía se escapaba junto a su familia a Andalucía. “Recuerdo alguna anécdota curiosa con mi padre y un amigo suyo que un día estaban escuchando un disco de Antonio Mairena, un cantautor muy conocido en aquella época. Me acuerdo que me impactaron un par de momentos viéndolos a ellos. Ahí comenzó mi afición por el flamenco”, comenta.

A partir de los 10 años empezó a interesarse seriamente por este estilo musical. Oficialmente no toca ningún instrumento. Aprende guitarra por su cuenta, ya que confiesa que la mayoría de los profesores que hay en Bilbao están muy solicitados. “En la intimidad toco algo. Me gusta el cajón, el compás con las palmas, pero sinceramente tengo dos guitarras muy baratitas en mi casa. Llevo aprendiendo demasiado tiempo y me gustaría hacerlo más en serio, pero tengo mi trabajo a parte”, dice.

José Luis estudió Derecho en la Universidad de Deusto y actualmente se dedica al sector financiero. Aun así el destino hizo que siguiese vinculado con la universidad. “He impartido clases en un posgrado de Cultura y Solidaridad e iniciación al flamenco. Eso es una de las cosas más gratificantes que he hecho”, admite.

Sin duda, de lo que más orgulloso puede estar es de haber peleado por introducir esta música en Bilbao. “Yo veía que había mucho desconocimiento sobre el flamenco. No había programaciones por ningún lado;entonces empecé a pensar con un amigo que teníamos que hacer algo. Tocamos puertas para conseguir ayudas para hacer un festivalito. Y así empezamos”, relata. José Luis se ha encargado con su asociación de organizar grandes eventos relacionados con el flamenco.

Pasión Y es que para José Luis, esta música “supone una fuente de felicidad” que hasta hace no mucho tenía muchos prejuicios en la sociedad, sobre todo vasca. “Aquí lo que había desde la época predemocrática se hizo un uso del flamenco bastante malo porque se utilizaba como entretenimiento y se desvirtuaba. Y eso no es el flamenco. Entonces lo que quería era que los bilbainos lo viesen y se lo dibujasen en su cabeza”, relata.

Lo que hace después de su jornada laboral no tiene mucho misterio. Se dedica a contactar con los músicos, los organiza y llena los bares y hoteles de la villa de grandes artistas andaluces. “Una vez al mes hacemos un ciclo que se llama Trasnoches flamencos. Esto da continuidad a los festivales que veníamos haciendo a gran escala”, cuenta. Pero todo esto requiere mucho conocimiento en la materia. Lleva años trabajando y estudiando este género musical. Con cada actuación siente un hormigueo especial. Nunca imaginó inculcar su pasión a los bilbainos que, según cuenta, cada vez demandan más este género musical.

A Andalucía regresa siempre que puede y allí “todos saben que he traído el flamenco a Bilbao”. “Lo ven de maravilla, pero no solo eso. Ellos dicen que la organización la hacemos mucho mejor aquí que allí”, cuenta. Pero José Luis no se olvida tampoco de sus raíces. “En algún festival que hemos hecho ya hemos llegado a meter txalaparta con guitarra flamenca”, comenta.

A pesar de que en la actualidad no cuenta con el apoyo económico suficiente para hacer cosas más grandes en la villa, José Luis no se rinde y pretende continuar con su asociación por muchos más años. Su sacrificio se ha visto recompensado y eso hace que se sienta muy orgulloso con todo lo que ha hecho. Mientras tanto, seguirá llenando la villa de aires flamencos.

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