CUARTOS DE FINAL DE Wimbledon

El tenis después de la maternidad

La tenista estadounidense Serena Williams devuelve la bola a la rusa Evgeniya Rodina durante su partido de octavos de final del torneo de tenis de Wimbledon. (EFE)

Serena Williams, madre desde hace diez meses, llega a cuartos de Wimbledon

Un reportaje de Roberto Calvo - Martes, 10 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

PUEDES ser madre. Puedes seguir jugando a tenis. Puedes estar en cuartos de final de Wimbledon”. Las palabras de Serena Williams sonaron ayer reivindicativas después de ganar (6-2 y 6-2) a Evgeniya Rodina un partido que no tendría nada de especial si no fuera por el hecho de que las dos jugadoras están en el circuito después de haber sido madres. No son las únicas porque Vera Zvonareva, Viktoria Azarenka, Tatjana Maria y Katerina Bondarenko en el cuadro individual, y María José Martínez y Mandy Minella en el de dobles también han competido en el Grand Slam londinense en su condición de madres tenistas o tenistas madres, salvando las dificultades que se les plantean.

Por ejemplo, la WTA no considera igual una lesión de larga duración que un embarazo y posterior parto tras los cuales las jugadoras pierden sus derechos en el ranking. La propia Azarenka lidera las conversaciones con los responsables del circuito femenino y “estoy viendo avances significativos, aunque aún no suficientes” para crear un entorno favorable a que la maternidad no sea un problema para las tenistas profesionales. Ahora cada torneo sigue sus normas, pero Wimbledon ha dado un paso al otorgar a Serena Williams, que había caído al 181 del ranking tras su lógico periodo de ausencia, la condición de cabeza de serie. Además, en el All England Club existe un servicio de guardería “y eso te permite hacer tu trabajo sin preocupaciones”. La WTA recuerda que no existe una normativa específica en el sentido de que haya que disponer de servicios de atención infantil, pero las jugadoras están luchando para que esas facilidades que tienen en Londres se extiendan a todos los torneos, en los que, al fi y al cabo, desarrollan la mayor parte de su carrera.

Azarenka regresó el año pasado tras dar a luz a Leo, pero se encontró con un doloroso proceso de separación de su pareja que le impidió salir de Estados Unidos hasta que no se resolviera la cuestión de la custodia del niño. La bielorrusa viaja ahora con su hijo a todos los torneos, una práctica que es habitual a la hora de conciliar la maternidad con el tenis. Charlotte vio ganar a su madre Tatjana Maria en Mallorca hace una mes y Anna ha acompañado a su madre Evgeniya Rodina en Wimbledon donde la rusa ha logrado el mejor resultado de su carrera en un grande. La hija de la rusa tiene ya cinco años “y eso facilita un poco las cosas porque ya puede verme jugar”. Pero no siempre es así. “Cuando los torneos son cerca de casa, la dejamos con algún familiar, pero cuando viajamos lejos tiene que venir con nosotros”. El nosotros son Rodina y su marido, entrenador y padre de su hija “por lo que cuando hay partido o entrenamiento tenemos que encontrar alguien de confianza para que cuide de Anna”.

Compaginar las atenciones maternas con el trabajo es lo que más preocupa a las madres jugadoras. “Cuando Alexis Olympia dio sus primeros pasos yo estaba en un entrenamiento. Me perdí ese momento y eso me hizo llorar”, cuenta Serena Williams, que ha llegado a cuartos de final de Wimbledon diez meses después de dar a luz a su hija y atravesar algunas problemas de salud postparto a los que se sumaron otros que tenían que ver con su condición de deportista.

Serena quiso volver a los entrenamientos durante el periodo de lactancia, pero no lograba bajar de peso y era incapaz de seguir el ritmo. Su entrenador Patrik Mouratoglu le planteó un duro dilema: “Si quería volver a jugar al mejor nivel tenía que dejar de dar el pecho a Olympia”.

La estadounidense asumió que debía de ser así, aunque le costó mucho, y ahora está recibiendo la recompensa después de que en Roland Garros tuviera que retirarse en octavos de final tras una lesión en el músculo pectoral. Quizás su hija pueda verle levantar de nuevo el trofeo de campeona de Wimbledon. Algo así logró Kim Clijsters, que ganó dos veces el US Open después de ser madre. La belga asegura que, en comparación con otros deportes, las madres tenistas encuentran mucho apoyo: “Creo que puedo ser una inspiración y animar a otras jugadoras a que lo hagan. Saben que es posible ser madres si así lo desean. La decisión siempre será suya”.

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