Ernesto Casava PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN DE UNIVERSIDADES JESUITAS DE AMÉRICA LATINA

“Ellacuría marcó un punto de inflexión en las universidades jesuitas”

Ernesto Casava. (Oskar González)

Una entrevista de Nekane Lauzirika - Martes, 10 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

BilbaO - Casava era optimista. “Pensaba que se avanzaba en la buena dirección. En la Cumbre de París se llegaron a grandes acuerdos, hasta que llegó Trump y dio marcha atrás. El tema está en impedir el tipo de liderazgos negativos que van en contra del planeta en su conjunto”, apunta.

¿Qué papel tienen que jugar las universidades jesuitas con las personas más desfavorecidas?

-En los años 70, la Compañía de Jesús se fue comprometiendo cada vez con mayor fuerza en todo lo que era la promoción de la Justicia en nuestras sociedades porque veíamos con mucha claridad, ayudados por la Iglesia latinoamericana, que en aquel continente, que se llamaba y profesaba cristiano, era donde existían las mayores desigualdades e inequidades de la humanidad. Es una contradicción. La Conferencia del Pueblo dice que eso es un escándalo. Por eso, hay que salir al paso de esa situación y la Compañía de Jesús se obliga en todas sus obras a tratar de ver cómo se disminuye la brecha tremenda, los abismos que hay en nuestras fragmentadas sociedades.

¿Lo están consiguiendo?

-Con dificultades, pero vamos poco a poco tratando de lograrlo.

Porque la pobreza se hereda...

-Así es. Por eso, lo que hay que hacer es ir viendo cómo combatimos, sobre todo, la pobreza extrema a través de medidas económicas y políticas sociales. Y las universidades de la Compañía, desde sus Centros de Investigación, tratan de apoyar al máximo para que esto sea posible. Por otro lado, no somos ingenuos, sabemos que estamos en un mundo en conflicto, que hay intereses por otro lado que actúan en contra de lo que nosotros deseamos;que no todos proceden con la misma buena voluntad y que lo que hay que estar haciendo permanentemente es estar entrando en conflicto y combatiendo contra esas tendencias de la sociedad que son negativas.

En su proceder forman parte del ‘liderazgo ignaciano’. ¿Pero los liderazgos que rigen actualmente el mundo van en contra de la humanidad?

-En este sentido hay dos temas que vamos a tratar en la asamblea. Uno tiene que ver con el liderazgo ignaciano en el interior de nuestras instituciones. Cómo formamos a nuestros propios líderes para que estas instituciones realmente sigan brindando el servicio que ahora ofrecen en las sociedades en las que estamos. Jesuitas y laicos somos colaboradores en la misma misión. Y la misión es la promoción de la Justicia y el servicio de la fe. Pero al mismo tiempo estamos intentando la formación de líderes políticos, cívicos, que integren todo lo que es la formación integral de la Compañía al servicio de la sociedad y en la búsqueda del bien común. En América Latina no tenemos este tipo de políticos o los que hay son muy pocos.

Paz y reconciliación. ¿Cuál es el papel que juegan los jesuitas?

-Importantísimo y voy a comentar un caso que me gustaría que lo publicara en su periódico porque para nosotros es una grandísima preocupación. ¿Cuál? Uno de nuestros rectores, el padre José Idiáquez, rector de la Universidad Centroamericana de Nicaragua, no ha podido acudir a la reunión de Bilbao porque está amenazado por su Gobierno. Si sale, no le dejarán volver. En estos momentos participa en una mesa de diálogo para ver cómo hacer posible que se puedan resolver los graves problemas que hay en Nicaragua donde ya se han producido 300 muertos. Eso es una acción concreta. Idiáquez está colaborando para luchar contra la violencia en su país.

¿El asesinato de Ellacuría marcó un punto de inflexión en la Compañía?

-Sí. Los seis jesuitas muertos con sus dos colaboradoras en 1989 marcó un antes y un después en la vida de las instituciones universitarias jesuitas. Eso mostró que la Compañía de Jesús sí se había comprometido con la Justicia, con la democracia, con la paz. Cuando comenzó a caer sangre jesuita se regó sangre de mártires en los campus universitarios.

En estos momentos junto al hambre, el cambio climático es el otro gran problema de la humanidad, tal y como dice el Papa Francisco.

-Sin duda porque los más afectados son los pobres. Hay un círculo vicioso que termina derivando en el paradigma económico de desarrollo que hemos adoptado que hace que hagamos insostenible el planeta. Lo que dice el Papa y nosotros asumimos es que lo que hay que repensar es el modelo de desarrollo porque este es inviable: el planeta no resiste más. Hay que pensar cómo logramos hacer habitable el planeta, generar un modelo alternativo que permita a los seres humanos vivir en paz y más dignamente.

“El asesinato de los jesuitas en El Salvador en 1989 mostró que la Compañía de Jesús se comprometía con la Justicia”

“Estamos intentando formar líderes políticos, cívicos que sirvan a la sociedad y busquen el bien común”

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