A favor del ganado autóctono

Ángel Eletxigerra, toda una vida al frente del rebaño

Ángel Eletxigerra es el pastor más veterano de la asociación que vela por la oveja cara negra Recibió un homenaje durante la feria de Karrantza que reivindica las razas autóctonas

Era apenas un adolescente cuando hace más de cincuenta años se echaba al monte con sus ovejas y allí dormía en las cabañas que cobijaban a quienes vigilaban el rebaño. En alguna de estas salidas le acompañó su hermano pequeño. Nunca se sintieron solos ni inseguros. Los pastores formaban una gran familia en aquellas conversaciones alrededor del fuego “mientras jugábamos a las cartas” en la noche de Karrantza, rememora Ángel Eletxigerra.

Elixane Castresana - Miércoles, 11 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Karrantza. El más veterano entre los pastores en activo en la asociación Avascane, que trabaja por la conservación de la oveja carranzana cara negra, y el ya fallecido Kiko el de Montañan han sido homenajeados durante la última edición del encuentro agropastoril organizado por la asociación cultural Mutur Beltz. Desde hace cuatro años, la feria reivindica el ganado autóctono de Enkarterri en peligro de extinción, al igual que el modo de vida unido al campo con el que Ángel creció en el valle más grande de Bizkaia.

“Aquí en Karrantza existen muchas de esas especies en riesgo de desaparecer: perros villanos, pottokas, burros de las Encartaciones...”, enumera Ángel. Ninguna forma parte del ADN de la familia Eletxigerra tanto como la oveja carranzana cara negra, puesto que sus antepasados propiciaron su desembarco en el municipio. “Las trajeron de Nafarroa, pero aquellas tenían lunares”, recuerdan Ángel y su hija Izaskun -actual presidenta de la asociación Avascane-. Poco a poco, seleccionando los cruces “las pintas desaparecieron” hasta adquirir la característica tonalidad actual: negro en el rostro y las patas y el blanco de la lana. El cuidado de las ovejas se ha transmitido de generación en generación, sin que se haya podido evitar la amenaza de la extinción, muy a pesar de los Eletxigerra. El umbral de población ovina en el que se esfumaría el peligro “se sitúa en 10.000 cabezas y ahora mismo suman 855 hembras y 49 machos”, según precisa Izaskun Eletxigerra con un punto de tristeza, pero optimista de cara al futuro.

Tampoco ayuda que “cada vez quedemos menos pastores, actualmente sumamos unos 14 en el colectivo ganadero que lucha por la oveja autóctona”, dice Ángel. No solo en Karrantza. La oveja cara negra también está presente en municipios como Mungia y en territorios fuera de Bizkaia. Por ejemplo, “Asturias y Cantabria”. La asociación vasca para la defensa y protección de la crianza de ganado ovino cara negra, Avascane, se fundó “el 28 de febrero de 2001 de la mano del veterinario Mariano Gómez, que fue concejal en el Ayuntamiento de Bilbao”.

En el seno de esta entidad, por Ángel Eletxigerra hablan la experiencia y la sabiduría de toda una vida dedicado al ganado. “A los 14 años guiaba a las ovejas cuando se pastoreaba en los Ilsos de Ribacoba. Dormíamos allí y bajábamos al caserío durante el día”, evoca. Cada uno disponía de su propia cabaña, “que iban heredándose de padres a hijos”. Si le hubieran pedido que identificara a cada una de las ovejas, no habría fallado ni una... salvo que se echara la niebla sobre el valle de Karrantza. Entonces “lo pasábamos realmente mal para no perdernos por el camino” en el trayecto a casa. Transcurrieron los años y los pinos empezaron a inundar la superficie forestal. Estos refugios “fueron arrasados” en el área que Ángel frecuentaba y los rebaños se acercaron a los núcleos habitados del valle, más cerca de los caseríos.

En la actualidad, Ángel Eletxigerra cuida de alrededor de 100 ovejas, la mayoría de ellas, carranzanas cara negra sin perder el rastro a la genealogía para conservar los estándares raciales. “Antes de cruzarlas debemos saber de qué padre y de qué madre descienden”, explica. Y todavía mantienen la tradición de esquilarlas “a finales de junio, coincidiendo más o menos con las fiestas de San Juan y San Pedro”. Los jóvenes pueden mirarse en Ángel o en Kiko, El de Montañan, que “fue pionero en ganar un concurso de pastoreo en Madrid”. Sin embargo, es difícil saber si se concretará el relevo generacional para preservar su legado.