tiene movilidad reducida

María Luisa Goikoetxea: “¡Prueba superada! Ya me siento libre”

María Luisa Goikoetxea, con movilidad reducida a causa de un ictus, realizó ayer su primer viaje en tren gracias a un sistema de rampas para acceder al vagón

Susana Martín - Miércoles, 11 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Orduña - Con una mezcla de nervios y emoción, María Luisa Goikoetxea se enfrentó ayer a su primer viaje de ida y vuelta en tren entre Orduña y Bilbao con la única compañía de su inseparable scooter y con el apoyo -a cierta distancia para no entorpecer su ansiada sensación de autonomía- de su hijo Jon Regúlez. “Casi no he podido dormir esta noche. Me he despertado muchas veces”, reconoció antes de emprender el sueño por el que lleva luchando desde finales de 2015, cuando se dio cuenta de que la línea de cercanías C-3 no estaba preparada para que personas en silla de ruedas u otro tipo de vehículo ligero adaptado pudieran acceder a los vagones. “Yo no fui consciente de ello hasta que sufrí el ictus y me vi en esta situación. No pensaba que había tantas dificultades y no tuve más remedio que tirar de mi familia para acudir a Bilbao a las sesiones de rehabilitación”.

Pero la orduñesa nunca se rindió ni se resignó ante esa dura realidad. Al mismo tiempo que se esforzaba por sobreponerse -poco a poco y paso a paso- a las importantes secuelas del ictus, comenzó una campaña de recogida de firmas a través de change.org que reunió 121.000 apoyos y que entregó en la sede del Ministerio de Fomento de Madrid junto al artista El Langui, encabezó manifestaciones de protesta, escribió un libro relatando su experiencia e incluso llegó a volar en ultraligero. Todo con un único objetivo: exigir a Renfe la plena accesibilidad a los trenes. Y ayer, con gran satisfacción, con una sonrisa tan incombustible como su fuerza interior y con los ojos brillantes de ilusión, pudo por fin exclamar: “¡Prueba superada!”.

La experiencia -todavía piloto y en fase de prueba- comenzó a las 9.00 horas en la estación de Orduña. Allí la esperaba ya un operario de la compañía ferroviaria que ayudó a María Luisa en todo el proceso, desde sacar el billete en las máquinas expendedoras y pasar por el acceso adaptado hasta indicarle el punto exacto del andén reservado a la colocación de la rampa manual. A las 9.20 horas llegó el convoy y tras la instalación de la plataforma, Goikoetxea arrancó su scooter y subió sin problemas. Más dificultades tuvo a la hora de maniobrar en el interior del vagón para situarse en el espacio destinado a sillas y vehículos adaptados. “Es cuestión de práctica. A medida que lo vaya realizando más veces, lo conseguiré hacer rápido y bien”, aseguró con optimismo.

A partir de ahí, fueron cincuenta minutos disfrutando, como si fuera su primera vez, de un viaje en tren y sin dejar de mirar por la ventana. “Esto es maravilloso. Estoy emocionada. Llevaba más de cuatro años sin ver este paisaje”.

Sistema mecánico en Bilbao

Y a su llegada a la estación de Abando de Bilbao, también estaba todo preparado. El primer intento de bajar del tren fue con una moderna plataforma hidráulica que sufrió problemas técnicos. “Todavía estamos en fase de pruebas y es algo que podía pasar. Así podemos detectar fallos y solucionarlos”, declaró Álvaro Etxaniz, delegado territorial de Comunicación de Renfe. Como segunda opción, se recurrió al sistema de elevación que la compañía ferroviaria utiliza en los viajes de larga distancia a través del Servicio Atendo y que funcionó a la perfección. En ese emotivo momento, la orduñesa no pudo evitar acordarse de “quienes me han animado y han estado junto a mí en esta lucha” y afirmó con rotundidad que “esto es un triunfo de todos, sin tantos apoyos no lo hubiera logrado”.

Querer es poder. Así lo ha demostrado María Luisa Goikoetxea. Pero sus ganas de superación y de avanzar hacia su autonomía no han terminado. Ha conseguido realizar su primer viaje en tren a bordo de su scooter pero ya tiene nuevos retos en mente. “El objetivo ahora es hacerlo completamente sola. Ya tengo ganas de ser libre”. De hecho, ayer fue también un día para “medir bien el tiempo que me lleva llegar desde mi casa a la estación de Orduña” así como el que necesita para trasladarse desde Abando hasta el Centro Aita Menni de Bilbao a donde acude martes y jueves a las sesiones de rehabilitación.

Y su siguiente gran sueño es poder realizar una visita al Centro Asistencial Birjinetxe, donde trabajaba antes de sufrir el ictus. “Echo mucho de menos a mis compañeros y me hace mucha ilusión ir sola a verles. Está en Otxarkoaga y tengo que investigar un poco si se llega mejor en metro o en autobús”. Seguro que, con su constancia y empeño, lo logrará más pronto que tarde.