Francia 1-0 bélgica: Los galos alcanzan la final del mundial de rusia

Umtiti y la estrategia

La gestión del balón no le fue suficiente a Bélgica para superar a Francia, un equipo que transmite sensación de poderío, tiene a Griezmann de dulce y le salen las jugadas de pizarra

Francia 1-0 Bélgica FRANCIA: Lloris;Pavard, Umtiti, Varane, Lucas Hernández;Pogba, Kanté, Matuidi (Min. 86, Tolisso);Mbappé, Giroud (Min. 85, Nzonzi) y Griezmann. BÉLGICA: Courtois;Alderweireld, Kompany, Vertonghen;Chadli (Min. 91, Batshuayi), Witsel, Dembele (Min. 60, Mertens), Hazard;Fellaini (Min. 80, Carrasco), De Bruyne;y Lukaku. Gol: 1-0: Min. 51;Umtiti de cabeza tras un saque de esquina. Árbitro: Andrés Cunha (Uruguay). Amonestó con tarjeta amarilla a Eden Hazard (min. 63), Toby Alderweireld (min. 71), Ngolo Kanté (min. 87), Kylian Mbappé (min. 92) y Jan Vertonghen (min. 93). Incidencias: Primera semifinal del Mundial de Rusia 2018 disputado en el Saint Petersburg Stadium ante 64.286 espectadores.

Julián Goikotxeta - Miércoles, 11 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

Bilbao - Con tanto talento en el campo tuvo que ser Samuel Umtiti, un defensa central, quien definió el sino del partido y metió a Francia en la que será la tercera final de su historia. Ganó la de 1998, disputada en territorio galo, y perdió la de 2006, en Alemania, con el famoso cabezazo de Zinedine Zidane contra el pecho del italiano Materazzi que puso el amargo colofón a una carrera futbolística extraordinaria. En cierto modo, el tanto del zaguero azulgrana define lo que es Francia, con más músculo que ingenio, que también lo tiene, y mucho, y una concepción del juego diseñado por Didier Deschamps quizá rácana, pero sin duda eficaz.

La jugada decisiva se maceró desde la estrategia. De un córner que Antoine Griezmann botó por la derecha, Umtiti acudió presto al primer palo provocando un desajuste en la defensa belga. Para cuando llegó Fellaini ya no hubo remedio. El balón estaba dentro. Unos días antes, en los cuartos de final ante a Uruguay el otro central, Raphael Varane, también metió su cabeza para quebrantar el formidable ensamblaje defensivo charrúa.

Y otra jugada de estrategia que volvió a gestionar Griezmann, el hombre más importante de los bleus. Desde luego no tiene los momentos explosivos de Mbappé, ni sus requiebros y veloces galopadas, pero siempre está ofreciéndose, gestionando el control del balón, el ritmo del juego;atento en llevar con inteligencia el ataque y generoso en defensa.

La figura de Griezmann, sobre todo, emergió para gestionar la ventaja en el marcador, cuando Roberto Martínez tiró de catálogo y reestructuró su plan inicial, con tres centrales, cinco centrocampistas, con De Bruyne de engarce en situación adelantada, y arriba Lukaku y Hazard.

Mertens entró por Dembele para reforzar el ataque por la banda derecha. Luego cambió a Fellaini por Carrasco en una declaración de intenciones, sugiriendo que Bélgica estaba dispuesta a buscar el empate primero y después la victoria por abajo, jugando la pelota, evitando en lo posible el juego directo. El técnico catalán quemó su último cartucho sacando a Batshuayi otro delantero, por Chadli. Pero no hubo manera. Todo lo contrario, en los minutos finales Francia pudo redondear el resultado con un par de goles más aprovechando los amplios espacios que los Diablos Rojos dejaron a sus espaldas.

Entonces emergió la figura de Courtois, como ya lo hizo frente a Brasil en aquella fantástica eliminatoria. Pero la suerte, siempre tan necesaria, que entonces tuvo Bélgica se portó esquiva en el duelo de San Petersburgo, y en cambio colmó de favores a Francia, ungiendo a Hugo Lloris de un inspiración que también está teniendo mucho peso en la buena marcha del equipo galo por el campeonato ruso.

La figura de Lloris Ante Uruguay, el portero del Tottenham Hotspur realizó un par de paradas sensacionales, y la misma eficacia tuvo al despejar un lanzamiento envenenado de Alderweireld, desde fue del área, todavía en la primera parte, y ya en la segunda, sobre el minuto 80, repeliendo otro gran disparo de Witsel en plena ofensiva belga.

Francia gestionó muy bien el resultado y acertó a colapsar el plan de Roberto Martínez. La conexión entre Hazard, que luchó lo indecible, pero tal vez llevando demasiado la batalla por su cuenta, con De Bruyne, que cuando bajó a recibir más atrás revitalizó el juego de Bélgica, careció de fluidez. Sobre todo apenas entró en juego Lukaku, que fue clave frente a Brasil, y en anteriores encuentros por sus goles. Jugó en punta, estuvo bien vigilado por los centrales galos y apenas se le pudo contabilizar un remate que no encontró portería.

Es probable que también entrara en juego el factor psicológico, el vértigo de los futbolistas belgas por hacer historia, superando la cota de semifinales que alcanzó en México 86 aquella eminente generación de los Pfaff, Gerts, Ceulemans o Enzo Scifo.

Al contrario, Francia transmitió sensación de poderío, sacó el carácter de un ganador en día fundamental. Con un equipo muy equilibrado, la seña de Griezmann y Mbappé, un genio que lo será, sin duda, con hábitos de su colega Neymar, los irritantes, que debe corregir lo antes posible.

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