Se oxidó la bicicleta

Por Andrés Duque Alfonso - Viernes, 13 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Cada mañana, el cartero de un pequeño pueblo pasa con su bicicleta por delante de la ventana donde Ella espera, desde hace tiempo, una carta que no llega. Ella tiene la mirada impregnada de melancolía. Han pasado veinticinco años de aquello. La vieja bicicleta se ha oxidado. Las misivas, de contenido hermoso y cautivador, ya no llegan a su destino abandonadas en el departamento de cartas perdidas;cartas sin vida que buscaban resolver los enigmas de su existencia. Es hora de cerrar el pasado para poder vivir el presente.

La bicicleta es un adorno de la lidia con el que se cierra una faena bien construida por un torero cabal en la inteligencia, que da distancias y embarca redondos y naturales de gran pureza con aparente naturalidad. Sabio y pinturero, artista al fin, en grado superlativo y con torería colorista. La plaza se convierte en un manicomio de gozos y alegrías dentro de aquel alborozo. El público se pone en pie mientras el torero remata la escena arrojando la muleta a un lado y se enfrontila a cuerpo limpio con el toro. Se desplanta para cogerlo por las buidas puntas de ambos cuernos, al tiempo que balancea su cuerpo entre los pitones con ademanes de besar el testuz del animal. La plaza se viene abajo…

Hoy es el momento de coger el toro por los cuernos. ¿Qué se puede ofrecer más allá de lo vivido en la plaza de toros de Vista Alegre? ¿Qué hay más allá del fracaso? La respuesta es siempre la misma: detrás está el abismo si se aplica el mismo método interesado que la descuidó. La oscuridad es inmensa. La plaza, de manera inexplicable, ha sobrevivido a tanto descuido sin saber nadie qué estaban haciendo con ella. Pese a los malos presagios, ella se acostumbró a vivir en su falsa realidad, esperando al cartero cada día. Nadie comprobó periódicamente su estado de salud, y se limitaban a arreglar la situación con esa mentalidad del taurino profesional: llevárselo en el menor tiempo posible, axioma que se aplica tanto en tiempos de bonanza como en los de penuria.

Son tres o quizá cuatro, no más, los que la han desvirtuado durante un cuarto de siglo;y ya va siendo hora de que ella, esa Vista Alegre sin vida, resucite y vuelva, lúcida y brillante, a mirar al mundo con el fulgor de antaño. Recuperar intactas nobleza y dignidad, y no vivir de mentiras bajo la influencia del proceloso, y a veces sórdido, mundo de los toros… ¡Dios nos libre! Encapsulada tanto tiempo sin cambio de registro ni de método, con los mismos haciendo lo mismo, con la publicidad rancia de colocar cuatro carteles en los sitios de siempre, con la orfandad del palco, con un “ahí va” y un taurino profesional alquilado con el mejor contrato existente en el llamado planeta de los toros: con un solo espectador en la plaza él se lleva el quince por ciento neto del precio de la entrada sin riesgo para su bolsillo, porque no expone nada. Buen negocio, sí señor. En iguales condiciones se pagan toros y toreros con cifras que no se ven en ninguna plaza, a pesar de que estamos en un mercado de oferta excedente. Bilbao es la que más paga, y la que mejor paga;con el caso insólito, y único, de que en lugar de pagar el empresario un canon de arrendamiento, es la propiedad la que paga “un canon” al empresario.

Como dato, en 2015 se pagaron por el ganado 585.000 euros;toreros, 1.392.152,00 euros;los honorarios del asesor técnico fueron de 174.721,81 euros;otros, 500.626 euros. Total: 2.652.500,16 euros.

[Ni el cargo de asesor técnico es normal, lo es en el mundo del fútbol, y aquí hablamos del arte de la Tauromaquia].

Consten como nota añadida los siguientes datos: DTS (Televisión) entregó dos pagarés a vencimiento 5 de febrero y 5 de mayo por un importe de 565.130,50€ cada uno. Seguridad Social de toreros: 31.604,12€. Hasta el año 2015 se habían perdido más del 50% de espectadores. En 2007 se vendieron 105.000 boletos (11.670 media/espectador/día), mientras que en 2016 fueron 48.854 las entradas vendidas (5.428 media/espectador/día). Aforo: 14.725 personas (si con la mitad del aforo, el llamado asesor técnico cobra, entre otras prebendas, 174.728,81€;con el aforo completo, echen ustedes cuentas).

A la plaza, dolorida por la falta de cariño o de esfuerzo o de los conocimientos que exige el quererla de verdad, sólo le queda lamerse las heridas como un animal herido de muerte. A partir de ahora habrá manotazos y codazos para conciliar su salud y estilo de vida con el carácter espléndido de una afición en fuga, celosa y desconfiada de quienes con dinero, y sólo con dinero, prometan enderezar las cosas. El dinero no resuelve el fracaso, venga de donde venga, aunque sea de allende los mares. O con los mismos, amparados en la estratagema del capitalismo: rota la bicicleta, querrán vender una moto que ya no quiere comprar nadie. El arte, la sensibilidad y la cultura taurina no se pagan con dinero.

Han pasado los años, y sigue perenne el recuerdo de ella, como también queda en el corazón del cartero la amargura de haber llegado tarde. Nadie sabe cuánto tiempo esperó esa última carta que él le entregó el día de su muerte. Preciso es ahora, más que nunca, coger el toro por los cuernos;porque veinte años no es nada, pero veinticinco, sí.