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Felipa y Eusebio, los reyes de La Alegría

Felipa Andrés y Eusebio Martínez son la reina y rey de la residencia La Alegría de Muskiz Durante el próximo año, ellos llevarán la batuta en las fechas señaladas del centro asistencial

Emilio Zunzunegi - Sábado, 14 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Muskiz - No han nacido entre oropeles ni tienen sangre azul en las venas ni presumen de más alcurnia que la de ser dos estupendas personas que hacen, en la medida de lo posible, más agradable y llevadera la vida de las personas que les rodean. Por ello, no es de extrañar que sus cualidades humanas les hayan llevado a ser proclamados como reina y rey de la Residencia La Alegría de San Julián de Muskiz. Un título nobiliario que les otorga el privilegio de marcar, bajo su criterio, algunos aspectos de las fechas señaladas en rojo en el calendario de este centro asistencial en el que conviven medio centenar de personas mayores y tuteladas.

“Yo aún no sé por qué me han elegido reina del centro”, declaraba a DEIA, Felipa Andrés Benito, una joven de 92 años que acusaba una pequeña ronquera producto de la emoción que la embargó por la proclamación como reina de la residencia en un acto en el que estuvieron presentes entre otros el exlehendakari Jose Antonio Ardanza y Alejandro Azkuna, hijo del exalcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna.

Tampoco salía de su asombro Eusebio Martínez Anta, un muskiztarra de El Carrascal, que a pesar de su timidez y su carácter reservado ha logrado ganarse el corazón tanto de sus compañeros de residencia como de las trabajadoras del centro muskiztarra. “Es un cielo de hombre. Siempre puedes contar con él ya que a pesar de ser una persona reservada y de pocas palabras es uno más a la hora de apoyar a sus compañeros. Siempre está ahí dispuesto a ayudar a quien lo necesite”, reconocían trabajadoras del centro que destacaban que Eusebio es “un gran andarín. Le encanta darse grandes paseos por el municipio”, señalaban las trabajadoras. Un gusto por las caminatas que tal vez tenga mucho que ver con su dilatada dedicación como vaquero de ganado vacuno en las campas que rodean el barrio muskiztarra de El Carrascal donde nació hace 63 años.

“Yo he trabajado, durante muchos años, por rachas, pero siempre he estado atendiendo al ganado”, reconoce el rey de La Alegría al que el título parece preocuparle bastante poco. “Yo no sé ni qué puede significar este título en el día a día. Yo voy a seguir como hasta ahora”, aseguraba este hombre que apenas cuenta con familia lejana en la localidad costera.

Cordialidad Algo similar plantea Felipa Andrés, Ipa para los miembros de la gran familia de la residencia, que a sus 92 primaveras presenta una estupendo aspecto personal, mental y físico aunque como reconocía cabizbaja “aún ando dolorida de una caída que tuve en un paseo que hicimos a Pobeña”. Caída aparte, que le ha llevado a caminar con un andador por seguridad, esta salmantina de la calle Azucena, lleva casi 70 años afincada en Barakaldo a donde llegó con su marido Antonio Hernández con el que tuvo dos hijos -uno de ellos fallecido- que ya la han hecho bisabuela. “Espero poder ver pronto a mi joven biznieto”, comentaba esta abuela de cuatro nietos que dejó su trabajo de aprendiz de dependienta en una joyería de la capital salmantina para venirse al País Vasco con su marido, obrero de la construcción. “Él era enchapador”, matizaba esta simpática mujer cuyo carácter afable y dicharachero ha cautivado a la residencia La Alegría a la que llegó hace apenas año y medio.

“Esta es la 28 edición - tantas como lleva el centro abierto- en el que elegimos a la reina y el rey de la residencia. Un título que pretende poner en valor actitudes positivas de los residentes con respecto al resto de sus compañeros”, destacaban desde la dirección del centro de San Julián de Musques. “Aquí somos una gran familia en la que como en todos los sitios hay gente de todo tipo y carácter pero en general de buena condición aunque como Eusebio muy pocos”, resaltaba la reina del rey.