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Ayuda y cariño hacia África

La ONG San Martín de Porres, con dos galdakoztarras al frente y gracias a las Hermanas Carmelitas de San José y la contribución de particulares y del Ayuntamiento, desarrolla proyectos de cooperación en Angola y la República Democrática del Congo

Un reportaje de I. Ugarte - Domingo, 15 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Hace muy pocos días, el alcalde de Galdakao, Ibon Uribe, y el concejal de Acción Social, Txema Larrazabal, recibieron en el Ayuntamiento a una delegación de las hermanas Carmelitas de San José. La congregación trabaja incansablemente en varios países de África con el objetivo de mejorar las condiciones de vida de muchas personas. Acudieron de la mano de la asociación San Martín de Porres para el Desarrollo Social y de la Humanidad, creada por la galdakoztarra María Jesús Pérez y su hija, Miren Josune Canduela.

En esta cita, dos de las monjas que trabajan sobre el terreno y la presidenta de la ONG, María Jesús Pérez, detallaron la marcha de uno de los proyectos, en Angola, con el cual colabora el Ayuntamiento de Galdakao. En la actualidad, la asociación, que gestiona la labor de las hermanas desde Galdakao, impulsa distintas iniciativas, entre las que destacan la guardería y la atención prestada en Nambuangongo, que se encuentra en la República de Angola, y el proyecto que han emprendido en la República Democrática del Congo.

Todo comenzó en 2011. Pérez colaboraba con una ONG, a través de la cual una hermana de las Carmelitas de San José le pidió colaboración. “En ese momento me di cuenta de que necesitaban tanta la ayuda, que pensé que tenía que trabajar aún más y poner todo lo que pudiera para echar una mano”. El contenido de la petición puede no parecer gran cosa visto desde aquí, pero “allí era imprescindible y muy necesario”, cuenta Pérez. Se trataba de una cama en la que las mujeres pudieran dar a luz, y desde Galdakao, se movieron los hilos necesarios para conseguirla.

Desde entonces, han sido muchos los pequeños pero enormes logros conseguidos, además de los proyectos más consolidados. En el caso de Angola, se abrió una guardería. El motivo era claro: “el ver tantos niños sin atención, en la calle, sin alimentos, sin higiene ni educación”, por lo que, ante tanta necesidad, “vimos que era urgente combatir la desnutrición que causa tanta muerte”, cuenta. Los comienzos, con unos 25 pequeños, resultaron complicados, ya que tardaron en poder acondicionar una sala, donde los pequeños permanecen gran parte del día.

Allí, mientras sus madres trabajan en huertos cercanos, se les da un desayuno, comida y merienda. Sin embargo, la labor va mucho más allá, puesto que se trabajan también la educación, higiene o juegos con espacio para descansar. Actualmente, atienden a unos 50 niños de hasta 5 años. No obstante, quienes han terminado su periodo en la guardería continúan recibiendo una comida por día.

Además, disponen de un área de salud, en la que “estamos abiertas a atender a los niños y adultos que vienen de las diferentes aldeas de grandes distancias, con graves enfermedades como anemia, fiebre tifoidea, malaria, infecciones intestinales y desnutrición”, explican. En algunos casos, males graves que pueden llevar a la muerte. Cabe destacar que en 2017 atendieron a unas 4.000 vecinos, de las cuales un 90% son niños. En lo que va de año ya han pasado por allí 2.000 personas.

Con los pequeños se lleva a cabo un trabajo muy completo. Por ejemplo, “les motivamos con cantos, rezos bailes, expresiones correctas para relacionarse con su entorno, y se va notando su desarrollo en la educación y respeto de una forma más preparada para integrarse en la sociedad”, uno de los objetivos de la asociación.

Pese a los esfuerzos, la situación sigue siendo precaria y además de las necesidades más básicas, aprecian todo tipo de carencias que tratan de suplir con enseñanza y cariño. “Con un libro que tienen las hermanas, van calcando los dibujos para que los niños aprendan a rellenar con papel de colores, ayudando así a desarrollar su motricidad y creatividad imaginaria”, explica.

Hospital En el Congo también han puesto en marcha un proyecto en el que, sobre todo, destacan las salas habilitadas para atención sanitaria, lugar al que llaman el hospital. “Hemos conseguido que incluso puedan operar a algunas personas”, cuenta Pérez. Allí también cuidan la alimentación de unos 200 niños y personas mayores. También han construido una fuente junto a un pozo. Si alguien quiere contactar con la ONG puede hacerlo en el correo electrónico asociacionsanmartindeporres@gmail.com o llamando al 677 974 129.