tribuna abierta

Buscando a Cánovas desesperadamente

Por Iñaki Anasagasti - Domingo, 15 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

CUARENTA años después, exhuman a Franco del Valle de los Caídos, aunque ningún comunista quiere sacar a Lenin de la Plaza Roja. No hay grupo parlamentario en las Cortes que más haya pedido este hecho, desde siempre, que el Grupo Vasco. Nadie. En mi caso sufrí una querella de un millón de pesetas por proponer su voladura, y con la subasta del Chester tapizado con el Guernica de Picasso, tras una entrevista con Risto Mejide en Tele 5, se ha abordado el pago del letrado que lleva estas cuestiones. Y perdonen el cacareo, pero ante tanto antifranquista sobrevenido en la actualidad recuerdo cuando le dijimos a Ramón Jáuregui que fuera valiente, siendo ministro de la presidencia de Zapatero, para hacer lo que se está haciendo ahora, y como siempre se arrugó y nos dijo que había que pactar con el PP la salida de los restos del dictador del megalómano monumento funerario ya que Juan Carlos de Borbón ordenó allí su entierro. Nunca es tarde si la dicha es buena, pero en cuarenta años Felipe González, Zapatero y Ramón Jáuregui, socialistas y juancarlistas, deberían haber hecho lo que se hace ahora, es decir, hacernos caso por higiene democrática. Y que conste en acta. Hemos sido los únicos en cuatro décadas en solicitarlo.

NOS COPIAN MUY BIEN Estuve el jueves en Fonz, pueblito del Pirineo oscense, en un curso de verano de la Universidad de Zaragoza. Me tocó participar en una mesa redonda sobre nacionalismos y el posible inicio de una nueva relación política. Recordé la víspera de San Fermín algo tan gráfico dicho por el ponente constitucional Gabriel Cisneros como esto. “¿Qué hacemos con Catalunya y el País Vasco? ¿Sabéis cómo se controla en San Fermín a los toros bravos? Muy sencillo. Rodeándoles de cabestros. Pues hagamos eso”. Y lo hicieron.

Recalqué la historia de 123 años del PNV, para destacar que el hecho diferencial de Catalunya y Euzkadi, además de otras cosas, es la existencia de partidos nacionalistas, aunque en el caso de Sortu jamás reconocerán el mérito de Sabino Arana en 1895. El presidente de la Chunta Aragonesista, José Luis Soro, leyó lo que acababan de aprobar y era una copia calcada de la disposición adicional del Estatuto de Gernika y de la Constitución en relación con los derechos históricos. La Chunta, como dijo Soro, tiene 32 años y eso fue lo que les pasó en 1978, como le pasó a Galicia con un galleguismo muy minoritario en aquel momento, y por eso no pudieron poner negro sobre blanco las justas reivindicaciones del viejo Reino de Aragón. Me alegra que el tiempo dé la razón al PNV y a su historia y que incluso copien literalmente nuestras conquistas. Aragón, Baleares, Valencia, Canarias quieren que se reconozca su nacionalidad, pero el problema es esa ciudad-estado llamada Madrid, que ya no es el rompeolas de España, sino la España misma con todos sus privilegios y su concepción centralista y esencialista de la vida.

NOS PONEN UNA MEDALLA El Abc lleva publicadas portadas que debería estar en cuadros en Sabin Etxea. “España en manos del PNV”, “El PNV, el cobrador insaciable” y, la última, el pirulí de RTVE con la ikurriña y la senyera en su mástil. Y lógicamente, repiten la tesis del rompimiento de España, de los privilegios que tenemos a cuenta del Concierto, de la inmensa traición del PNV al PP y cosas así. De lo mucho que diariamente nos dedican leí el artículo de quien fuera senador navarro por el PP, José Ignacio Palacios Zuasti, remarcando el Zuasti, que debe ser una palabra en suajili, no en la Lingua Navarrorum. Palacios, hombre educado, huía de nosotros como del diablo.

En uno de los párrafos del artículo decía: “El PNV en todo momento ha demostrado su deslealtad. Lo hizo en 1978 incluso cuando la Constitución acogiera sus exigencias más trascendentales. La inclusión del término ‘nacionalidades’, la derogación de las leyes abolitorias de los Fueros de 1839 y 1876, el reconocimiento de los ‘derechos históricos de los territorios forales’, o la posibilidad de transferir competencias del Estado a las autonomías para al final decir que se sentían insatisfechos y se abstuvieron en el referéndum constitucional”. El texto tiene más perlas de este estilo que en el fondo son una medalla de oro de lo que logró hace exactamente cuarenta años aquel Grupo Vasco con el PNV por detrás. No fue el PSE, no fue HB que apoyaba la violencia, no fue el PC, fue el jelkidismo con su viejo y anticuado discurso de los derechos históricos. Palacios lo sabe y por eso lo recuerda. Y yo se lo agradezco.

MORENÉS Diego de Gardoqui fue el primer embajador de España en Washington. Había ayudado a la independencia norteamericana. Pedro Morenés es el actual. Los dos de Bilbao. Gardoqui tiene estatua en Filadelfia. Morenés la busca en el Alcázar de Toledo.

Morenés ha montado el número con el president de la Generalitat. Pero, ¿quién es Morenés? Nos metió la fragata Blas de Lezo en el Abra para entregar la bandera de combate a la princesa Ana de Orleans. Consejero de empresas de fabricación de armamento, entre ellas de bombas de racimo, saca pecho y desautoriza a Torra, cuando a quien había que desautorizar por semejante curriculum era a él. Me quedo con Gardoqui, amigo de George Washington y no con Morenés, fiel servidor de Fernando VII. Siguen buscando a Cánovas, aquel que dijo que “cuando la fuerza causa estado, la fuerza es el derecho”. Pues eso.

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