Eskuinaldea

En ruta por la fortificación defensiva de Kurtziomendi

BARRIKA impulsa la recuperación de los restos del cinturón de hierro PARA REALIZAR salidas guiadas POR su patrimonio histórico

Un reportaje de Carlos Zárate - Lunes, 16 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

BARRIKA cuenta con un patrimonio arqueológico, natural y cultural que se caracteriza por su excepcional riqueza y diversidad. El yacimiento de Aranbaltza, único del periodo Chatelperroniense al aire libre de la Península Ibérica, y sus destacados hallazgos prehistóricos, como la importante cantera de sílex hacen de esta localidad costera una joya de interés turístico. A todo esto, el Ayuntamiento quiere sumar un nuevo aliciente, como es su pasado bélico. Para ello, el Consistorio ha impulsado un proyecto de recuperación de los restos del Cinturón de Hierro.

“El Ayuntamiento de Barrika ha entregado un proyecto al Gobierno vasco, en coordinación con la Asociación de Desarrollo Rural-Jata Ondo y la Diputación Foral de Bizkaia para llevar a cabo una serie de itinerarios arqueológicos. De este modo, a estas rutas arqueológicas se le sumarán unos recorridos por Kurtziomendi, donde se encuentran los restos del Cinturón de Hierro en Barrika”, explica Iñaki Líbano, impulsor de las rutas sobre patrimonio histórico en la localidad y que colabora en este proyecto con el arqueólogo Diego Gárate para la documentación histórica de los asentamientos fortificados.

En este sentido, Kurtziomendi, además de ser “el centro neurálgico para explicar la prehistoria de la zona de Uribe Kosta porque es donde venían a recoger el material de sílex”, según detalla Líbano, también fue parte del entramado defensivo del Cinturón de Hierro.

En concreto, las defensas situadas en Barrika correspondían a la línea más adelantada del extremo oriental del quinto sector. Las de Kurtziomendi y sus cercanías tenían como función principal la defensa de la carretera de Plentzia a Getxo, con el objetivo de tratar de evitar la entrada del enemigo por esa vía. Para ello, este área disponía de un puesto de mando, un observatorio y varios conjuntos fortificados con asentamiento para ametralladora y abrigo activo para fuego de fusilería, todos ellos construidos en mampostería y hormigón armado y comunicados por trincheras revestidas de sacos terreros. También se fortificó la zona de Gane con asentamientos para ametralladora, abrigos en galería de mina y trincheras, enlazando con los fortines de Kurtziomendi. En concreto, dispone de un observatorio de hormigón, un asentamiento para ametralladora, un puesto de mando y la trinchera que conecta toda la línea defensiva. “El interés del Cinturón en esta zona es importante. Por eso hablamos con Aitor Miñambres, responsable del museo del Cinturón de Hierro de Berango, y vimos que había elementos muy interesantes”, prosigue Líbano.

PUESTA EN VALOR Para llevar a cabo la restauración de los restos del Cinturón de Hierro, el Ayuntamiento de Barrika ha solicitado un permiso de “seguimiento arqueológico”. Aunque el proyecto todavía está en fase inicial, en primer lugar se llevará a cabo “un desbroce de vegetación y limpieza de los puntos fortificados y las galerías”, indica Líbano, así como su representación histórica a través de sacos de hormigón para la visualización de los elementos más destacados. “Es importante llevar a cabo el seguimiento arqueológico por si pudieran aparecer hallazgos importantes”, explica. “Sabemos que en esta zona no hubo enfrentamiento bélico directo, pero sí podemos encontrar otros elementos interesantes que hay que documentar”, agrega.

Para ello contarán con la colaboración del experto Aitor Miñambres. “Barrika atesora elementos del Cinturón de Hierro muy próximos a la costa, donde había una serie de fortificaciones que cubrían el paso de la carretera Bilbao-Plentzia. Así, en Kurtziomendi se pueden encontrar diversos vestigios como un nido de ametralladora de hormigón, que tiene a los lados dos galerías fortificadas con troneras para disparar con fusiles de una longitud aproximada de veinte metros”. Sobre esta línea, bajo la plataforma de hormigón de este punto fortificado, sobre la que se situaba la ametralladora, existe “un pequeño polvorín, donde se guardaba la munición principalmente para el fortín”, concluye Miñambres.