Repartir el gol es clave

Williams, Aduriz y Raúl García, durante el entrenamiento de ayer en Lezama.Foto: Juan Lazkano

Al Athletic de Berizzo le interesa lograr que más hombres colaboren con el trío Aduriz-Raúl-Williams

José L. Artetxe - Miércoles, 18 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

bilbao - En la temporada 2015-16, el Athletic situó en 104 el récord absoluto goleador de una década donde es posible hallar un dato similar, pues en la 2011-12 marcó 96. Ambas son las campañas con mayor número de partidos, 60 y 63 respectivamente, pero reflejan una pegada notable que no ha asomado con tanta nitidez si se exceptúa el primer curso dirigido por Ernesto Valverde (2013-14), donde al no tomar parte en competición europea solo hubo 44 partidos y sin embargo se sumaron 73 goles. En torno a esta última cifra se ha movido el equipo el resto de los años, aunque disputando un número superior de citas porque compaginaba liga, Copa y Europa.

En el análisis del potencial realizador del Athletic es muy procedente la asociación del gol al nombre de Aritz Aduriz. No en vano hablamos de una autoridad en el área que no ha dejado de liderar el capítulo rematador desde que regresara a San Mamés el verano de 2012. En cada uno de los últimos seis balances del equipo resplandecen las estadísticas de un futbolista que se distingue por la constancia. Muy pocos delanteros son capaces de mantener un elevado índice de acierto durante períodos largos, que sería el caso de Aduriz gracias a que ha firmado sucesivamente los siguientes registros de goles anuales: 18, 18, 26, 36, 24 y 20.

Contar con un finalizador así constituye una bendición que con el discurrir del tiempo seguro que se valorará en su justa medida, pero también lo bueno suele llevar adosado la fecha de caducidad. Si tanto se ha reflexionado sobre la edad de Aduriz, que ha demostrado ir sobrado de correa, ha sido porque habitualmente no ha gozado de un gran acompañamiento. Él se ha encargado de compensarlo con su rendimiento, pero no ha podido evitar que se generase un sentimiento de preocupación que en ocasiones ha derivado en psicosis.

El equipo ha dependido de la inspiración y oficio de Aduriz más de lo deseable, de ahí que en vísperas de una nueva temporada rebroten las dudas, la incertidumbre, la preocupación. Eduardo Berizzo se ha apresurado a otorgarle públicamente su máxima confianza, pero es consciente de que necesita articular fórmulas que descarguen a Aduriz de responsabilidad y no hay ninguna mejor que implicar a más jugadores en la tarea de alojar la pelota en las redes rivales. Conseguir que el gol se reparta entre la plantilla sería el objetivo a perseguir por parte del técnico. No es algo que no se haya producido antes, pero lo normal es que entre Aduriz, Raúl García e Iñaki Williams acaparen este capítulo, mientras el resto, ocupe la demarcación que ocupe, anote con cuentagotas.

A Raúl García poco o nada cabe achacarle, pues en sus tres años en Bilbao ha hecho 11, 14 y 14, cifras importantes, máxime si se repara en el detalle de que muchos de sus goles han obtenido una traducción automática en puntos para el equipo. De Williams se esperaba que luciese mayor precisión a la hora de culminar, sobre todo tras sobresalir con 13 goles en la 2015-16, algo que no se ha materializado a pesar de que ha intervenido en más encuentros que nadie desde entonces. Ocho hizo dos años atrás y se plantó en la decena en el último ejercicio.

la estrategia No resulta exagerado afirmar que la puntería del Athletic es la puntería de este trío. La relación de los demás futbolistas con el gol cabría ser calificada de tímida o inexistente, aunque Muniain ha dado un salto con 12 goles en el bienio reciente y actuando mucho menos que otros por culpa de las lesiones. Faltan goles, se echa de menos que otros elementos ofensivos se reivindiquen en una faceta fundamental, pero asimismo se añoran etapas en que gente de medio campo contribuía a la causa con su media docena, cinco o siete goles. Para completar el cuadro, apuntar que en las dos últimas campañas fue notorio que la estrategia, baza clásica y ampliamente rentabilizada no hace tanto, ha perdido su poder intimidante sobre los rivales. El córner o la falta lateral apenas fructifica, fenómeno este difícil de entender en el Athletic y que sale a colación justo cuando acaba de concluir un Mundial donde el porcentaje de goles a balón parado ha sido considerable.

En esos años de muchos goles que se han mentado al principio, el denominador común fue doble: brilló Aduriz, cómo no, pero a su alrededor se animaron unos cuantos a probar suerte y no les fue mal. En la 2011-12, el papel estelar correspondió a Fernando Llorente (Aduriz aún no estaba en el grupo) quien anotó 29 y tras él se situaron Susaeta (13), De Marcos (9), Muniain (7), Toquero (5), Javi Martínez (4), Herrera (3) y Amorebieta (3).

En la 2013-14, con Valverde, la nómina de goleadores incluyó a: Aduriz (18), Muniain (9), Ibai (8), Rico (7), Susaeta (7), De Marcos (5) y San José (5). Y en la que el equipo tocó techo, la 2015-16, los principales artífices fueron: Aduriz (36), Williams (13), Raúl García (11), Sabin Merino (7), Susaeta (5), Laporte (5), Eraso (5), San José (4) y Sola (4). Huelga agregar que las veces en que no ha habido una distribución semejante y todo se lo han comido entre dos o tres, el equipo ha visto severamente recortado su cupo de goles. Es de pura lógica.

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