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Iron Man es vasco y de Galdakao

El galdakoztarra Julen Díez logró el billete para disputar el Mundial de Ironman en Hawái. (Ironman Lanzarote)

El galdakoztarra de 23 años persigue su sueño de ser profesional y vivir del deporte

Iker Ugarte - Miércoles, 18 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Galdakao. Al igual que el superhéroe nacido de Marvel Comics, Iron Man, es capaz de hacer cosas al alcance de muy pocos. Es más, se podría decir que ya es un auténtico Iron Man, con todas las letras. Y es que el galdakoztarra Julen Díez participará en el Mundial de Ironman en Hawái, una de las citas más prestigiosas del mundo, tras haber ganado la prueba de la especialidad en Lanzarote. Competirá también en el Mundial Ironman 70.3 de Sudáfrica, algo que encumbra ya a este joven de tan solo 23 años y que, con tranquilidad y sabiendo lo difícil que es, lucha por dar el salto a profesionales y vivir de lo que más le gusta;el triatlón.

Desde que comenzara a practicar esta disciplina, Díez ha ido creciendo como atleta y ahora mismo, con 23 años, asegura que “todavía me queda mucho y puedo seguir progresando”. Sus comienzos en el triatlón llegaron con casi 18 años. Después de haber pasado jugando al fútbol desde pequeño, decidió probar con otro deporte.

Todas las horas que pasaba los veranos subido a su bicicleta de montaña fueron determinantes para que diera el salto a esta deporte. “He pasado mucho tiempo andando en bici en el pueblo, y además en el fútbol era un buen carrilero, que subía la banda sin parar, por lo que correr y andar en bicicleta me gustaba y se me daba bien”, recuerda. Por eso, y después de probar una temporada en el duatlón, “decidí que me iba a centrar en el triatlón, dejando el fútbol a un lado”.

Entre risas y con un buen recuerdo, Díez cuenta que en su primera carrera de triatlón tuvo que correr “con una bici que me prestó mi tío porque entonces no tenía”. Era una bici muy antigua y “no sabía ni usar los cambios. A mitad de carrera me tuve que parar porque no podía más”. No obstante, llegó a meta, “el último, pero la experiencia me encantó”. Solo un año después, conseguía cruzar primero de su categoría la meta en un triatlón supersprint. Aquella primera experiencia le sirvió para no rendirse, para saber que un mal día lo tiene cualquiera.

Asegura que su fuerte en el triatlón es el equilibrio entre las tres pruebas. “Creo que soy muy completo y tengo un nivel parecido en las tres pruebas;a nado, en bicicleta y la carrera a pie”. En lo que respecta a dar el salto a profesionales, “mi sueño es poder dedicarme a ello profesionalmente, me apasiona y creo que tengo mucho margen de mejora, pero es muy complicado”. Por ahora, sigue estudiando y trabaja como entrenador personal.

A sus días le faltan horas, pero aun así consigue organizarse para todo. En este sentido, los entrenamientos ocupan gran parte de su tiempo. Normalmente entrena todos los días de la semana, a no ser que haya alguna carrera y descansa un día muy de vez en cuando. La media semanal de horas de entrenamiento son unas 16 o 18. La clave, según Díez, “es el entrenamiento cruzado, puesto que no siempre hay que entrenar a tope las tres disciplinas”. Así, el joven deportista divide sus semanas en tres o cuatro sesiones de natación, otras tantas sesiones de bici y lo mismo para la carrera a pie.

A esto hay que sumar “dos sesiones que hago en el gimnasio y que también son importantes”. Otro de los aspectos que no se pueden descuidar cuando se compite a un nivel como el galdakoztarra es la alimentación, y en eso Díez también es una persona muy aplicada. Tanto en el día a día como durante las carreras, en las que la exigencia de las pruebas le obliga a realizar un plan de nutrición específico antes y durante cada Ironman. Geles, bebidas isotónicas, etc., todo está pensado para poder rendir al máximo. Sus dos próximos retos son los dos mundiales, tanto el de Sudáfrica como el que tendrá lugar en Hawái, donde Díez espera cuajar una participación muy buena.

Este deporte le ha dado mucho. Además de divertirse sobre la bici, corriendo y nadando entre las aguas, el de Galdakao ha aprendido a valorar el esfuerzo por superarse. Cada carrera, cada entrenamiento, es un reto personal que le aporta muchos beneficios. “Me ha ayudado a mantener una disciplina, me aporta mucha felicidad y autoconfianza. El triatlón y el Ironman es un deporte muy duro pero muy gratificante”.

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