siete años después de la última

Vuelta a un momento lleno de emoción

Lur Uribarren ondea esta temporada su primera bandera de la Eusko Label Liga

Un reportaje de Jokin Victoria de Lecea - Miércoles, 18 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

ONDEAR la bandera subido al barco, con toda la tripulación celebrando y el rugir de los aficionados de fondo es la sensación más deseada por los patrones al acabar cada una de las regatas. La casualidad quiso que Lur Uribarren tuviera que perseguir este momento más de lo normal en la exitosa temporada de Urdaibai. El patrón de Elantxobe ganó en Galicia su primera disputa del año, pero al ser a doble jornada no se entregó bandera. Tuvo que esperar hasta este domingo en Castro Urdiales para quitarse la espina y por fin vivir el habitual ritual de la celebración. Fue un día emocionante para el remero, pues significó el final de una racha de siete años. Uribarren ganó por fin una bandera de la ACT tras estar sin saborear las mieles del triunfo desde 2011, cuando también en la embarcación bermeotarra convivió con el éxito.

Las cosas no pueden ir mejor para Uribarren. El equipo funciona y las victorias llegan una tras otra. En el aspecto personal, cuenta con la confianza de Joseba Fernández, que ya le ha alineado en la mitad de las regatas ligueras así como en el Campeonato de Bizkaia. Lo único que le faltaba hasta el pasado domingo era vivir una celebración a la altura. “En Galicia ganamos la regata, pero no tuvimos bandera. En el Campeonato de Bizkaia, a pesar de ganar, salimos con sensación agridulce después de lo que nos pasó. Ganar en Castro fue muy especial porque además era un paso muy grande. Todo el equipo se lo ha merecido”, cuenta Uribarren. La alegría fue enorme en ese momento y el patrón de la Bou Bizkaia no cabía en sí mismo al vivir un momento especial: “Casi me saltaron las lágrimas. Estar con la txapela puesta, la bandera en la mano, mis compañeros celebrando y toda la afición que vino delante fue muy emocionante”.

Uribarren escondió la txapela dentro del maillot de líder de la Eusko Label Liga. Se la guardó como un tesoro preciado, muy perseguido durante años y por fin en su poder. Fue un premio que le llenó de emoción y que “irá a casa de mis padres sin duda”. Fueron apoyo para él en los malos momentos, cuando le tocó ver regatas por la televisión sin acomodo en ninguna trainera: “Me han apoyado mogollón. Sin ellos no podría estar dónde esto. Se lo dedico a todos los que han estado conmigo todo este tiempo y me han aguantado”.

Detrás de esta bandera hay muchas horas de trabajo, ejercicio constante para poder formar parte de la tripulación de la Bou Bizkaia todas las semanas. “Trabajo nueve horas desde las ocho de la mañana y luego voy al gimnasio antes de saltar al agua con todo el equipo. Además esta el tema de la alimentación, que pasamos mucho hambre. Me he puesto antes de lo que creía, pero como el equipo ayuda mucho y los resultados acompañan, lo hago con ganas e ilusión”, cuenta. Este esfuerzo es una constante entre todos los remeros y muchas veces no tiene su recompensa a la hora de entrar en la trainera, pero en Urdaibai todos entienden su rol: “Aquí el equipo somos todos: los que reman y los que se quedan en tierra;todos apoyamos al cien por cien en cada regata. Joseba tiene un ojo de lince, sabe lo que hace cuando cambia a la gente y ha demostrado que lo que hace es bueno para la gente”. Rotaciones que han llevado a Urdaibai a vivir una gran racha y a Uribarren a romper una sequía de siete años.