El presidente se siente “cómodo” con los debates del autogobierno

El PNV emplaza a Sánchez a concretar hasta dónde llegará para actualizar el Estatuto

Imanol Fradua - Miércoles, 18 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Bilbao - Sin dar excesivos detalles pero al menos tendiendo la mano a mantener la “bilateralidad en el diálogo”, la agenda expuesta ayer en el Congreso por el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, no cierra todas las puertas a que la actualización del autogobierno llegue a buen puerto. A Sánchez parece no disgustarle la música que viene sonando durante los últimos tiempos en la Ponencia de Autogobierno del Parlamento Vasco, al menos por la “visión” que le habrían trasladado desde el Gobierno vasco. Dijo sentirse “cómodo” con las labores que se vienen ejecutando. La partitura, no obstante, deberá basarse en una transversalidad.

PNV y EH Bildu caminan de la mano a la hora de acordar el nuevo Estatuto, si bien Sánchez animó a los jeltzales, que ayer aprovecharon la ocasión para cuestionarle al respecto, a romper la “dinámica de bloques” establecido en el foro parlamentario de Gasteiz. A su juicio, ese mecanismo será “la mejor contribución” que pueden hacer los partidos presentes del hemiciclo vasco para que la ponencia de Autogobierno no descarrile. “No voy a decir que me tranquiliza, pero creo que me siento cómodo con ella”, sostuvo el presidente sobre los mensajes que le llegan acerca de los debates del Parlamento Vasco en torno a la actualización del autogobierno. Y, sin embargo, tampoco perdió la ocasión de realizar un llamamiento a sumar fuerzas entre diferentes sensibilidades, ya sean nacionalistas o constitucionalistas y, más concretamente, en la participación del PSE.

En unas pocas frases, expuestas tras las reclamaciones del PNV a que Sánchez concretara hasta donde está dispuesto a llegar para renovar el único Estatuto que falta poner al día en el Estado -que data de 1979-, el presidente valoró positivamente que los nacionalistas antepusieran los “acuerdos transversales” a aquellos “de una parte que olvidan a la otra”. Tanto es así que recordó que el texto estatutario actual nació precisamente del acuerdo entre diferentes, sobre todo entre jeltzales y el PSE, su socio de gobierno. Esa herramienta de concertación es precisamente la llave para que el nuevo estatuto no quede en agua de borrajas. “Hay que aprender de las lecciones del pasado”, afirmó, poniendo como ejemplo que cuando PNV y PSE han reconocido la “pluralidad” de Euskadi, esta “le ha ido francamente bien al País Vasco y al conjunto del país”.

En todo caso, y pese a ser una de las reclamaciones más insistentes de las fuerzas abertzales, Sánchez obvió los incumplimientos en materia competencial del Estatuto de Gernika. También se puso de perfil cuando el portavoz del PNV, Aitor Esteban, instó al Gobierno español a concretar hasta dónde alcanzarán sus esfuerzos en favor del acuerdo para la aprobación de un nuevo texto estatutario para la CAV. “Si simplemente están en el no por el no, es muy difícil llegar a acuerdos. Nosotros estamos dispuestos al acuerdo pero para eso hace falta que ambas partes quieran y el PSOE debe concretar y saber a qué están dispuestos”, apuntó Esteban, quien alertó de que el presidente tiene ante sí “un desafío importante” para la reestructuración territorial del Estado que también es “una oportunidad”.

Acuerdos duraderos Los jeltzales reconocieron que la llegada del PSOE a Moncloa ha servido de bálsamo ante el terremoto político generado por el procéscatalán y las pretensiones vascas de actualizar su autogobierno, si bien emplazaron a Sánchez a no conformarse con “acuerditos puntuales, sino que deberían de ser “valiente y ser audaz para llegar a acuerdos duraderos”. En el caso de Euskadi, Esteban invitó a Sánchez a “mudar en alguna de sus proposiciones, porque cuando no se hacen propuestas concretas y se remite todo a un cambio en la Constitución uno se está autoexcluyendo del debate”. “No es tarde” para alcanzar un pacto, pero el inmovilismo y el desdén a las propuestas concretas por no querer mojarse puede llevar a que no se haga nada”, concluyó.

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