comparecencia en el congreso

La agenda de Sánchez hasta 2020: empleo, pensiones y Catalunya

El plan de gobierno del presidente español atiende a “lo social” y la regeneración democrática

Humberto Unzueta - Miércoles, 18 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Bilbao - La agenda de prioridades de Pedro Sánchez hasta el final de su mandato, a mediados de 2020, pasa por tres grandes ejes: el empleo, las pensiones y la recuperación de la relación institucional con Catalunya. El presidente del Gobierno español se propone dar la vuelta al calcetín marianista heredado tras seis años de gobierno del PP y llega con la vitola del cambio para avanzar en igualdad y cohesión social, regenerar la democracia y fortalecer la cohesión territorial en el Estado español.

El presidente Sánchez compareció ayer a petición propia ante el Congreso de los Diputados para explicar su programa de gobierno, un mes y medio después de tomar las riendas del país. Durante su intervención de casi una hora y media fue detallando cada una de sus medidas en un debate en el que, como se esperaba, recibió duros reproches del PP y de Ciudadanos, partidos a los que calificó como “las derechas”.

En el desarrollo de sus ejes de gobierno anunció una serie de medidas para lograr las metas fijadas y, así, avanzó la aprobación de un anteproyecto de ley de lucha contra el fraude que incluirá la prohibición de nuevas amnistías fiscales. Un anuncio realizado tras reconocer la imposibilidad de publicar los nombres de los defraudadores acogidos a la amnistía fiscal realizada por el Gobierno de Mariano Rajoy. Lo que sí aseguró fue que no tiene “ni idea” de quiénes fueron los beneficiados por ese indulto fiscal.

Sánchez subió a la tribuna del Congreso con el doble propósito de marcar la impronta “social y de cambio” de su programa y no pisar los dedos de los que le respaldaron para derrocar a Rajoy, consciente de que su mayoría es exigua y sus apoyos evanescentes en función de las materias a tratar, lo que le va a obligar a pactar a derecha e izquierda. Así, en la cuestión territorial intentó tender puentes con los dos focos de tensión que abogan por una reforma en el modelo de relación, Euskadi y Catalunya.

Sobre el autogobierno vasco, Sánchez se mostró “decidido a contribuir a normalizar” la situación en Euskadi con esta cuestión y saludó la “visión” que, según dijo, se le ha trasladado desde el Gobierno vasco sobre el debate que se afronta en el Parlamento de Gasteiz. No concretó hasta dónde está dispuesto a llegar en materia de autogobierno, como le reclamaron los partidos abertzales.

Además, incidiendo en lo que previamente habían dicho Aitor Esteban (PNV) y Marian Beitialarrangoitia (EH Bildu), el presidente español volvió a dejar claro que aplicará la política penitenciaria “con el máximo respeto a las víctimas” de la banda, es decir, que procederá al acercamiento de los presos, empezando por los enfermos de gravedad y los tres reclusos que superan los 70 años.

Cuando llegó el momento de abordar la crisis catalana, Sánchez se puso el guante de seda para tratar de no soliviantar a los nacionalistas catalanes. Pidió mirada larga y generosidad para resolver el conflicto territorial y dijo que en su Gobierno serán “valientes y audaces”, aunque con la línea roja del límite constitucional. Además propuso que los catalanes voten un nuevo Estatut, sin hacer alusión a que el anterior texto estatutario fue “cepillado” por el Estado.

Al margen de lo territorial, desgranó diferentes objetivos en este mandato como la consolidación del crecimiento económico y la aprobación de medidas fiscales que pedirán un mayor esfuerzo a los grandes conglomerados empresariales, y que “en ningún caso” el tipo mínimo del impuesto de Sociedades será inferior al 15%. También anunció un plan de choque para frenar el paro juvenil y ratificó la nueva senda del déficit público, que sube hasta el 0,3% el de las comunidades autónomas para 2019, dos décimas más de lo previsto.

Asimismo, anunció un plan de choque por el empleo juvenil con un Estatuto del becario y medidas para revisar y promover los contratos de relevo y de prácticas;recuperar el peso de los salarios antes de la crisis;un plan contra la explotación y un primer paso para cambiar la reforma laboral. En materia de vivienda avanzó la ampliación de 3 a 5 años de la prórroga forzosa de los alquileres. A estas medidas sumó iniciativas de autoconsumo energético, una Ley de Cambio Climático, la ya conocida intención de sacar los restos de Franco del Valle de los Caídos y resignificar el mausoleo.

Críticas de PP y C’s Ante este catálogo de intenciones, el PP opuso un duro discurso. El portavoz del grupo conservador en el Congreso, Rafael Hernando, dedicó buena parte de su intervención a denunciar la manera en la que Pedro Sánchez accedió al Gobierno: “Por la puerta de atrás” y con la ayuda de los “populistas, independentistas, los herederos de ETA y el lehendakari Urkullu”.

El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, calificó de “indecente” la actitud “equidistante” de Sánchez en Catalunya y le acusó de liderar un Ejecutivo que parece más “un comité electoral para unas elecciones” que un gabinete. “Su único objetivo es ocupar La Moncloa junto a los independentistas y los populistas y atrincherarse hasta que acabe la legislatura”, remachó.