comparecencia en el congreso

Sánchez quiere votar otro Estatut para arreglar el problema catalán

ERC y PDeCAT le amenazan con retirarle su apoyo si no hay avances en autodeterminación

Igor Santamaría - Miércoles, 18 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

BILBAO - Pedro Sánchez propone votar para resolver la crisis de Catalunya. Ahora bien, el presidente español no habla del referéndum independentista que propugnan los soberanistas, sino de un nuevo Estatuto de Autonomía pactado por todas las fuerzas políticas. Fue la manera en que el líder socialista, que explicó en el Congreso las líneas maestras de sus planes de legislatura, trató de enterrar la demanda del derecho de autodeterminación. De hecho, los partidos secesionistas le amenazaron con retirarle su respaldo si no comprueban avances en este último terreno. PP y Ciudadanos, por contra, creen que Sánchez sigue haciendo concesiones a los que “quieren romper España” en aspectos como el acercamiento de presos de ETA o de los políticos catalanes presos.

Durante sus tres horas de intervención, el jefe del Ejecutivo español señaló que un objetivo prioritario de su Gobierno es “reconducir la grave crisis de Catalunya”, y para ello planteó “avanzar en la vigencia del marco estatutario” una vez iniciado el deshielo entre ambas administraciones. “No será fácil. Va a exigir determinación, templanza, sentido de Estado y generosidad por las partes”, vaticinó, reconociendo que “la crisis tiene que resolverse con una votación”, que en nada se asemeja a las intenciones del PDeCAT y ERC, que son los representantes del soberanismo catalán en la Cámara baja.

El secretario general del PSOE sostiene que el Estatut actual no fue el refrendado por los catalanes, de ahí que busque “una votación que una, no una votación que separe”. “No abordemos el problema en base a lo que estamos dispuestos a renunciar, sino a lo que estamos dispuestos a acordar”, requirió. Sin embargo, las fuerzas independentistas le recordaron que llegó al cargo de presidente gracias a los votos de sus formaciones y que ese apoyo proseguirá solamente si hay nuevos pasos en el autogobierno. Sin ir más lejos, el portavoz de ERC, Joan Tardà, le avisó del peligro de no dar curso a celebrar un referéndum de autodeterminación. Para ello evocó que tras la negativa del Gobierno del PP en 2014 a la consulta, el independentismo tuvo que recurrir a la “desobediencia” en el Parlament, como ocurrió en la declaración de independencia del 27 de septiembre de 2017 y el referéndum del 1-O. “Si niegan el referéndum, no solo no nos encontraremos sino que no habrá solución al conflicto”, zanjó el republicano, que le insistió en que el respaldo seguirá “si es para avanzar, no para tomarnos el pelo”.

Desde el PDeCAT, su portavoz Carles Campuzano aplaudió que al menos haya diálogo entre el Gobierno español y el Govern pero le puntualizó que “sin sentido histórico de lo que ha sucedido y puede suceder no puede ser superado en el enfrentamiento”. En esa tesitura, le solicitó a Sánchez coraje para encarar la diatriba catalana matizando también el apoyo de su marca soberanista: “Solamente va a estar en la medida en que ese diálogo bilateral dé resultados tangibles y no se quede en buenas palabras”. Asimismo, tanto Tardá como Campuzano ven en la sentencia de la Justicia alemana sobre Carles Puigdemont, inculpado solo por malversación, la ocasión para liberar a los dirigentes encarcelados por las causas del procés.

críticas de pp y c’s PP y Ciudadanos se colocaron enfrente de Sánchez y aludieron a su debilidad parlamentaria. El portavoz parlamentario del PP, Rafael Hernando, le reprochó en un tono encendido los acuerdos “con populistas, independentistas y herederos de ETA” y censuró, en el caso de Catalunya, que esté satisfaciendo esos apoyos “levantado el control financiero” o “recuperando artículos del Estatuto que fueron declarados inconstitucionales”. De paso, le echó en cara su reunión con Quim Torra “con sonrisas y palmaditas”, al tiempo que el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, lo hizo por “recibir a Torra y no a las víctimas” del terrorismo. Rivera, que pidió elecciones, compartió su rechazo por el acercamiento de los presos de ETA y de los políticos encausados en el proceso soberanista.