The Open Championship

En busca de la línea recta

Jon Rahm afronta su tercera participación en The Open Championship tras sumar dos Top 5 en Francia e Irlanda y con la convicción de que Carnoustie le permitirá desplegar su juego agresivo y hará justicia

Un reportaje de Roberto Calvo - Jueves, 19 de Julio de 2018 - Actualizado a las 07:34h.

QUIERO ser quien soy y jugar al golf como yo juego”. Jon Rahm lanza una declaración de intenciones antes de afrontar desde hoy la 147 edición de The Open Championship. El de Barrika lleva un tiempo bajo el ojo crítico de los puristas seguidores de este deporte ancestral que escrutan cada una de sus reacciones, cada uno de sus gestos y cada una de sus decisiones. Sin embargo, Rahm no ha llegado donde está por convertir una hoguera competitiva en la tenue llama de una cerilla o por ser prudente desde el tee de salida. Carnoustie va a plantear un reto estratégico a todos los jugadores que tendrán que superar si quieren hacerse con la mítica Jarra de Clarete, pero el vizcaino tiene claro que, si es posible, va a tratar de explotar toda la distancia de sus golpes porque piensa que “este campo es justo. Si le pegas bien, la bola no va a hacer cosas raras”. Como siempre, le saldrá bien o le saldrá mal, aunque está claro que Jon Rahm no es de los que se pone a hacer cálculos desde el jueves,

Sus dos recientes experiencias en París y Irlanda se saldaron con sendos puestos entre los cinco primeros, a dos golpes de los ganadores, pese a que en su tarjeta se acumularon en los dos torneos dos triple-bogeys y cuatro doble-bogeys. “Son seis errores en dos semanas. Si le quitas un golpe a cada uno de ellos, habría ganado los dos torneos”, comenta para tratar de convencer a todo el mundo de que su juego está bien antes del major que más ilusión le hace porque se disputa desde 1860 en la cuna del golf europeo y en un campo links que a Jon Rahm le encantan porque obligan a tirar de todo el repertorio de golpes, que en su caso es amplio.

El año pasado en Royal Birkdale fue 44º, en el Masters fue cuarto y en el US Open de Shinnecock Hills no pasó el corte, una decepción que ya está superada con creces. Si en Carnoustie consigue encontrar la línea recta y evita esos errores que le lastraron en Le Golf National y Ballyliffin, volverá a estar en la pelea. “Carnoustie me gusta por la creatividad y la imaginación a las que te obliga. No hay límites en los golpes que puedes pegar. En el PGA Tour siempre hay un límite y a veces sólo hay un tipo de golpe posible. Por eso es merecida la fama de que en este torneo el que mejor juega, gana”, añade Rahm.

El de Barrika saldrá hoy a partir de las 11.09 horas junto al estadounidense Rickie Fowler, su compañero más habitual desde que es profesional, y el británico Chris Wood, un jugador que viene en progresión en las últimas semanas. Mañana arrancará en los últimos turnos, a las 16.10 horas. Este es un aspecto que puede tener su influencia ya que entre los primeros que salen al campo y los últimos hay más de diez horas de diferencia y en las condiciones del clima pueden variar muchísimo.

otaegui, a la espera De todo ello, podrá dar cuenta Adrián Otaegui, el otro vasco que puede disputar The Open Championship. O no. Porque el donostiarra figura como primer reserva, una posición ilusionante, pero a la vez incómoda, ya que le obligará a estar en Carnoustie desde el inicio de la jornada a las seis y media de la mañana hasta que salga el último jugador desde el tee del 1 a las cuatro y media de la tarde. Cualquiera que renuncie dejaría su plaza a Otaegui, que se estrenaría así en un grande. En todo caso, el golfista guipuzcoano no se vuelve loco ya que sabe que tiene ganada su plaza para el PGA Championship del mes que viene y su debut en un major está al caer.

Los pronósticos del torneo están muy abiertos ya que desde 2008, cuando se impuso Padraig Harrington, no se ha repetido ganador. Jordan Spieth, campeón el año pasado, no está en su mejor temporada, aunque llega tras un periodo de reposo después de un calendario muy cargado. Tiger Woods es el jugador en activo con más títulos, tres, y vuelve a The Open tras tres años de ausencia con la mirada puesta en el medio plazo y sin prisas por seguir añadiendo majors a su palmarés, aunque no hay que descartarle. En las apuestas están los de siempre en este tipo de acontecimientos, también Jon Rahm. A la mayoría les une que mueven la bola muy lejos, pero como recuerda Woods, quizás esta semana no sea necesario pegarle muy fuerte, sino pegarle recto. Carnoustie dispondrá.