Historias de... los turistas que visitan Bizkaia

Los catorce miembros de la familia Jara-Cárceles, de Murcia, en Gaztelugatxe

Andrés Jara, en Gaztelugatxe, con su hija y sus sobrinas.Fotografía de Juan Lazkano

Los catorce miembros de la familia Jara-Cárceles, procedentes de Murcia, recalan en Gaztelugatxe en el viaje que realizan juntos, abuelos incluidos, todos los años desde hace siete

Por Aitziber Atxutegi - Jueves, 19 de Julio de 2018 - Actualizado a las 07:33h.

EN cuanto llega el verano y el mercurio se dispara, la familia Jara-Cárceles mira al norte. Desde hace siete años, sus catorce miembros cumplen religiosamente con una entrañable tradición: realizar un viaje todos juntos, los abuelos de 78 años incluidos. Originarios de Murcia, confeccionan incluso una camiseta ad hoc para estos días tan especiales. El lema elegido este año es Garrote, el grito de guerra que han popularizado en televisión los cocineros Martín Berasategui y David de Jorge. “No podía ser otro, ¿no?”, bromean.

Aunque tienen instalado el campamento base en tierras navarras, no es óbice para que cada día quemen kilómetros para acercarse hasta Bizkaia, el destino que han elegido este año para estos días de asueto. “Ayer estuvimos en… ¿cómo se llama esa cascada tan famosa, grandísima?”, pregunta el cabeza de familia, Andrés Jara. ¿Orduña? “¡Eso es! Impresionante, muy bonita, la verdad”, afirma. Cuando hace siete años se jubilaron los abuelos, la familia tomó una determinación: hacer un viaje, todos juntos, una vez al año. Siempre eligen el norte de la península. “Nosotros, en cuanto llega el verano, siempre vamos buscando el...” ¿Fresco? “El frío, directamente. No nos andemos con medias tintas. Frío y montaña”, se ríe Andrés. “Ayer había 39º en Murcia, tú me dirás... Y hoy andará parecido”, razona. En ese periplo por tierras septentrionales ya han visitado Asturias, Galicia, Jaca... “El contraste de la montaña con la costa es precioso”, sentencia su sobrina Paula, que posa para la fotografía junto a Andrés y sus primos Adriana, Gonzalo, Mario y Mónica.

En su agenda se acumulan las visitas para estos días. “Ayer estuvimos en Orduña, mañana queremos conocer Bilbao... ¡No paramos!”, explican. Una de las excursiones estrella ha sido San Juan de Gaztelugatxe, donde les encontramos sudando bajo un sol de justicia para superar los 241 escalones que llevan a la ermita y que, religiosamente, subieron todos y cada uno de los miembros de la familia. También los abuelos. “La abuela camina todos los días veinte kilómetros, así que está en forma”, explica Paula. El paisaje les sobrecogió y, aunque habían buscado información sobre el lugar, la realidad superó sus expectativas. “Es muy, muy bonito, de verdad. Lo habíamos visto en televisión y, además, siempre estudiamos la zona a la que vamos para organizar las excursiones y visitar así los sitios que merecen la pena”, relatan ambos. A Paula le caló, sobre todo, el olor a costa, el inconfundible aroma a salitre, y a Andrés le llamó la atención un aspecto: la limpieza. “Aquí está todo muy limpio. Es que el sur está muy sucio...”, lamenta. Subieron las escaleras, tocaron la campana, se tomaron las fotos de rigor... “El año pasado estuvimos en la playa de las Catedrales, en Galicia, y allí no se podía estar. ¡La de gente que había metida en la playa!”, reconoce Andrés. “Y en las islas Cíes nos pasó lo mismo;si podían ir cinco barcos al día, iban quince. No se podía ni andar. Es un sitio precioso pero es una pasada la gente que se junta allí. Aunque parece que este año lo han controlado algo más, a ver si es verdad...”. Por eso, agradecen la tranquilidad que se respira en muchos rincones de Bizkaia. “Aquí da gusto ir a determinados sitios, donde apenas hay gente. Todavía hay rincones y rutas en las que estás prácticamente solo. En Galicia, por ejemplo, vayas donde vayas, siempre hay gente. Está muy masificado”, afirma.

Andrés y su familia se confiesan encantados con el destino que han encontrado en Euskadi en general, y en Bizkaia en particular. “Tendríais que potenciar más esta zona. No solo Asturias, Cantabria y Galicia. La gente no sabe las cosas tan chulas que hay aquí”, asegura. Eso sí, no deja pasar la oportunidad de hacer un poco de patria y lanza una recomendación para todos aquellos que pongan rumbo a tierras mediterráneas este verano: el Mar Mayor. “Son las mejores playas de todo el Mediterráneo, como las del Caribe: aguas azules, arena blanca... A quien vaya, seguro que le va a encantar”. Anotado queda.

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