tres siete años de obras

Irala recupera su corazón

Belén Oribe, José Luis Belasco y Elvira Francisco charlan animados tras ver el resultado final de las obras de la plaza Eskurtze. (Borja López)

La calle Eskurtze fue abierta ayer al tráfico después de que Las obras generaran estrés a muchos vecinos| Las obras generaran estrés a muchos vecinos

Un reportaje de Yaiza Pozo - Sábado, 21 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

LOS vecinos de Irala saben mejor que nadie lo que es vivir en constante estrés. Desde hace casi siete años han convivido con excavadoras e interminables ruidos que les impedía descansar. La urbanización de la cubierta de la línea ferroviaria de Feve desde el puente Gordoniz y la plaza de Eskurtze han sido las principales actuaciones en las que se ha centrado el Consistorio para hacer que, este barrio bilbaino, se convierta en una zona residencial amable y atractiva para vivir.

Ayer, fue un día para celebrar. Irala volvió a recuperar su corazón tras abrir el tramo comprendido entre las calles Emilio Arrieta e Irala que, hasta ahora, permanecían cerradas por las obras que se estaban realizando en el barrio. Ahora, este tránsito de vehículos estará regulado mediante semáforos, dando paso alternativo a cada sentido a la altura de la plaza Eskurtze.

“La evolución de las obras ha sido muy lenta porque se pararon en su momento. He de reconocer que ha merecido la pena esperar tanto tiempo, pero siete años con ruidos me ha causado mucho estrés”, confiesa Belén Oribe que trabaja en el bar Kaixo, muy cerca de todo el alboroto. Belén reside en Irala desde hace 9 años y admite que a su negocio, estas obras le han afectado mucho. “Sobre todo porque me quedé sin terraza e incluso tuve que cerrar tres días porque era imposible trabajar si me tenían que levantar la acera. También tenía la excavadoras aquí delante. El invierno ha sido muy difícil y tener que estar en el bar con ese alboroto ha sido muy estresante”, prosigue.

Los vecinos de Irala no veían fin a esta renovación y ahora, siete años más tarde, pueden ver que una de sus peticiones se ha podido cumplir. La plaza Eskurtze es una recuperación de la anterior aunque con accesibilidad mejorada y con mayor superficie total. Además, la plaza cuenta con zonas cubiertas por pérgolas y se ha dejado solo un carril con sentidos alternativos en la plaza. Esta actuación llevada a cabo por el Ayuntamiento de Bilbao, da continuidad a la reurbanización integral de Sabino Arana y de la cubierta del soterramiento de Feve en Basurto y Rekalde ya completadas lo que permite conectar los corazones de barrio de Rekalde, Basurto e Irala.

La intervención de la plaza Eskurtze ha colmado de paciencia a los vecinos más cercanos que residen en la zona. Es el caso de José Luis Belasco que admitía estar cansado de tanta espera y tantas molestias. “El pitido constante de los tractores hacía que tuviese las ventanas cerradas. Yo no soy mucho de quejarme porque sé que las cosas cuestan y hay que aguantar”. Pese a los problemas, Irala cuenta ahora con un aire renovado. “Se nota más gente de paso y este cambio le va a dar más vida al barrio”, cuenta.

Accesibilidad El caso de Elvira Francisco es muy diferente al de José Luis y Belén. A pesar de vivir en el barrio desde hace más de 39 años las obras no le han afectado directamente. “Yo vivo más apartada de las obras y no me ha afectado tanto, pero sé que estas obras tenían que haber acabado en agosto de 2015 y estamos a 2018. Entiendo que la gente que vive cerca lo ha tenido que pasar mal”.

Al barrio bilbaino de Irala todavía le queda mucho por mejorar. “La accesibilidad es un tema pendiente”, según sus vecinos. Pero por ahora, están satisfechos de que las obras de la plaza de Eskurtze hayan llegado a su fin. “Ahora cuando salga de casa diré: Qué bonito está todo y qué tranquilidad”, concluye José Luis.

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