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Devoción por la ‘santa liberada’

Varios centenares de personas acudieron a la tradicional misa celebrada en la ermita de las peñas de Santa Marina y a su posterior fiesta con hamaiketako. (Fotos: Carlos Zárate)

Urduliz y Sopela celebran con un ambiente muy festivo la tradicional romería a las peñas de Santa Marina

Un reportaje de Carlos Zárate - Sábado, 21 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Aguarda con paciencia 365 días en la sacristía de la iglesia de Andra Mari de Urduliz hasta que le llega su turno. Eso es cada 20 de julio, momento en el que le ponen guapa y reluciente para subirle hasta la ermita de Santa Marina, un enclave natural espectacular, donde cobijada por grandes rocas, preside la misa mayor ante varios centenares de fieles devotos. Como cada año, la santa liberada protagonizó ayer la tradicional romería que comparten Urduliz y Sopela, con la subida hasta las peñas y posterior fiesta. Cada uno por separado, pero con idéntico ambiente festivo. Con una sensación de bochorno en el ambiente, pero sin las temperaturas sofocantes de otros años, jóvenes, adultos y mayores completaron el recorrido hasta la ermita.

De este modo, los vecinos de Sopela fueron los primeros en rezar a la virgen ya que, en su caso, la misa estaba programada a las 11.00 horas, una hora antes que para los urduliztarras. Previamente, a las 10.00, partieron desde la plaza del Ayuntamiento con el sonido de un txupinazo y siguiendo a la kalejira a cargo del grupo de txistularis Barinatxe Taldea, quienes marcaron el ritmo de la romería que contó con la presencia de representantes municipales.

Una vez celebrada la ceremonia religiosa, fue el turno de la ofrenda floral y aurresku de honor en homenaje a Fernando Ansoleaga, impulsor de esta romería cuando era concejal del Ayuntamiento de Sopela y promotor de la compra de los terrenos, junto a otros corporativos, que donaron su sueldo para que los sopeloztarras pudiesen festejar esta fiesta tan arraigada en la localidad. Posteriormente, llegó el turno de disfrutar de un hamaiketako amenizado con trikitixa y de la comida popular. Quienes no faltaron a la cita fueron los integrantes de la asociación de jubilados Lagun Artea. “Intentamos no perdernos nunca esta tradición”, manifestó el presidente de la agrupación, Aurelio García, quien estuvo acompañado de otros socios. Por la tarde siguieron con el buen ambiente gracias al concurso de tortilla y la posterior romería.

896 kilómetros Esa es la distancia que separa la localidad de Dos Hermanas, en Sevilla, de Urduliz. Sin embargo, la pasión por la santa liberadano entiende de kilómetros. Por eso, una familia sevillana se unió a la comitiva urduliztarra para completar la tradicional subida a Santa Marina, donde disfrutaron de la devoción que sienten por ella los vecinos de la localidad. “Estamos de vacaciones y un amigo me comentó que hoy -por ayer- se celebraba la romería y hemos querido acercarnos a verla”, explicaron. “En Sevilla también tenemos muchas tradiciones religiosas, pero es diferente. Nos ha encantado el lugar”, destacaron. Así, teléfono móvil en mano, no perdieron la ocasión de inmortalizarse a lo largo del sinuoso recorrido junto a la ermita y las peñas.

Sobre esta línea, los vecinos de Urduliz partieron desde la iglesia de Andra Mari hacia la ermita al ritmo de txistularis. A las 12.00 del mediodía se celebró la tradicional misa y, posteriormente, los asistentes se concentraron en las campas junto a las peñas para degustar un hamaiketako amenizado con fanfarria. Allí se llevó a cabo un caluroso homenaje por parte del Ayuntamiento de Urduliz a las ocho madres que han tenido a sus bebés a lo largo del año pasado y de este 2018. El alcalde, Javier Bilbao, les entregó una placa conmemorativa. “Todas somos vecinas de Urduliz y hemos tenido a nuestro hijos a lo largo de este último año y medio”, explicó una de ellas. Previo al acto institucional, las madres, con sus bebés en brazos, disfrutaron de un aurresku en su honor y el aplauso del público. Luego llegó el momento del hamaiketako para reponerse del esfuerzo de peregrinación a la ermita. Por la tarde, la fiesta continuó con bailes, chocolatada y música.

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