Campeón de Europa wélter

Kerman Lejarraga: “Quiero retos en mi carrera”

El boxeador vizcaino Kerman Lejarraga se prepara para comenzar el entrenamiento en el Mampo Gym. (Oskar González)

Kerman Lejarraga vuelve al ring el 4 de agosto en Marbella después de coronarse como campeón continental del peso wélter. Peleará con el italiano Michele di Rocco

Una entrevista de Igor G. Vico Fotografía de Oskar González - Sábado, 21 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

Bilbao- “Cada vez llevo mejor ver los combates de los rivales antes de las peleas”, recita Kerman Lejarraga (Morga, 1992) mientras se coloca espuma en los nudillos. El boxeador vizcaino logró en abril el Campeonato de Europa wélter ante Bradley Skeete tras un huracán que explotó en el segundo asalto. El británico cayó, pero son amigos y le acompañará en las próximas citas. Así, el morgatarra, el púgil con más tirón mediático del estado, es currante hasta el tuétano. El sacrificio lo lleva impreso en el corazón y vale más que cualquier cinto.

El 28 de abril se proclamó campeón de Europa wélter y al día siguiente lo celebró. ¿Qué se le pasó por la cabeza al levantarse el lunes, ya pasados los fastos del cetro?

-¿Que qué se me pasó por la cabeza? ¡Que tenía que levantarme y llevar a la niña al colegio! Al final, hay que entrenar, trabajar y tirar hacia adelante. Tenemos el cinturón, pero hay que seguir trabajando.

Ya es campeón de Europa…

-Eso está bien, pero toda pelea que venga será bienvenida.

Es modesto.

-Ahora soy campeón de Europa y se me acerca mucha gente, pero ¿qué pasará cuando pierda? Las cosas cambiarán.

¿Este cinturón es el fruto del trabajo?

-Sin duda. Viene por ser constante. Hay muchas horas de trabajo detrás, de seguir en la brecha.

Y también tiene a su espalda a mucha gente que le apoya, ¿no?

-Sí. Están mi equipo, mi familia y mis amigos.

¿El día que consiguió el título europeo fue el más feliz de su vida?

-Fue un sueño cumplido. Al final, tenemos que tener los pies en el suelo. Tengo el cinturón, pero no soy más ni menos que nadie por ello.

Además de deportista es persona, ¿no?

-Eso es. Lo que me importa no es el cinturón en sí, es la celebración con mis amigos el día siguiente. Eso me encanta. Esta vez fuimos a Deba y disfrutamos como niños. Me desperté después de dormir poco, debido a la tensión del combate, y fue ilusionante. Disfruté desde que me levanté.

Bradley Skeete y su equipo le felicitaron y siguen en contacto.

-No hablo inglés, pero gracias a mi compañero John Carter pude contactar con él y vendrá a Marbella a ver la pelea. Además, esperamos que se acerque a Bilbao en la defensa del título contra Frankie Gavin. Es un buen tipo, humilde, y un buen rival. Ahora toca disfrutar con él.

Cambiando de tercio, ¿es fácil convivir con un boxeador?

-No. Tengo la suerte de que mi pareja -Nany Suárez- es boxeadora también y sabe llevarme. Nos amoldamos bien. Ella también pasa por lo mismo y solamente quien lo ha sufrido conoce lo que hay. Ella sabe lo que es pasar hambre, pasarlo mal y entrenar mucho.

¿Qué es lo que más le cuesta en una preparación?

-Estar con hambre, tener que dar el peso y entrenar en esas condiciones. Ahora mismo tengo una niña en mi casa y es complicado, ya que uno no puede reprimirla que coma lo que quiera. Si le apetece una hamburguesa, no se le puede frenar para que tú no lo pases mal.

Además, está el tajo diario. Levantarse todos los días para entrenar pase lo que pase…

-Dicen que el sacrificio es lo que marca la diferencia. Hay días que no apetece entrenar, pero hay que hacerlo. Por ejemplo, mi mejor amigo se casa y, al tener pelea, no me puedo quedar después de comer. El resto de mis amigos saldrán y yo tengo que entrenar al día siguiente. El boxeo es un trabajo de 24 horas.

¿Cuándo pasa el boxeo de una afición a un trabajo para usted?

-Cuando pagas las facturas con las bolsas de las peleas, cuando pagas lo del día a día con ese dinero. Así de claro.

A medida que va avanzando en su carrera, las metas son más complicadas y tiene más exigencia. ¿Se la impone usted o le viene también de fuera?

-Lo que diga la gente de fuera no me importa. Valoro las opiniones de los que están conmigo a mi alrededor. Seguro que hay muchos que hablarán mal de mí y otros, bien, pero eso no me da de comer. El día en el que caiga estarán a mi lado los que han estado siempre. Tengo la cabeza en su sitio y siempre he andado con las mismas personas. Por ejemplo, no veo mucho a mi cuadrilla de San Inazio porque me paso el día entrenando, pero los amigos están ahí. También aquí -señala el Mampo Gym-, en el gimnasio.

Tiene los pies en la tierra.

-Eso es. Al final, tarde o temprano, vamos a caer todos a la lona. Las cosas son así. Todo el mundo pierde y me llegará ese momento.

Al final, pase lo que pase, como explicaba antes, uno tiene que ser humilde.

-Yo no tengo lujos y sigo viviendo donde siempre, pero ahora puedo vivir tranquilo este año y el que viene. Sin embargo, quiero avanzar, quiero más, quiero una vida tranquila, sin preocupaciones. Con lo que me quedo de la pelea contra Skeete es que gané a un rival de entidad y en la siguiente cobraré más.

Hace un par de años comentó en una entrevista que se veía como un currante del cuadrilátero...

-Es que este es mi trabajo. Me despierto todos los días para venir a entrenar. Puedo ir a comer a cualquier lado, pero siempre me cuido. Mi pareja me ayuda mucho.

¿En el aspecto de la alimentación es muy maniático?

-Me como mucho la cabeza. No hago una dieta, pero como muy limpio. Eso sí, si un día me salto lo que tengo programado, me afecta incluso a la hora de entrenar.

¿Se encuentra en su madurez física?

-Tengo 26 años y me siento cada vez mejor. A la hora de entrenar, me siento muy bien. Al final, llevo toda una vida haciéndolo. No me cuesta cuidarme.

Después de cada pelea cae un tatuaje.

-Normalmente, sí, pero hay veces que no. Suelo ir donde Ipiña en Algorta a hacérmelos. Me tatúo cuando no estoy metido en una preparación fuerte.

¿Cómo se ve en un futuro a medio plazo?

-En lo deportivo puede venir un bajón. Respecto a la parcela personal, espero llevar la misma vida de siempre. Me gustaría marcharme de Bilbao e ir a un sitio más tranquilo a vivir. Al final, quiero llevar el ritmo de vida tranquilo de siempre.

Bajo su punto de vista, ¿qué longitud tiene la vida deportiva de un boxeador?

-La que tú quieras. Depende mucho de lo que te cuides. Hay en algunas ocasiones que puedes llegar a pensar en dejarlo un año o dos, pero sé que me arrepentiría. Tengo ganas de entrenar, porque la carrera del deportista de élite es únicamente de unos años y quiero aprovecharlos al máximo. Y si consigo una buena bolsa, que me deje vivir tranquilo con un negocio, retirarme. No quiero estar dando tumbos de un cuadrilátero a otro. El día que vea que ya no puedo ir a más lo dejaré y fuera.

Sería un golpe de timón en su vida.

-Buscaría otro deporte. Me gusta mucho el deporte. Al final, esto es mi trabajo. Me despierto todos los días con ilusión y ganas de entrenar. Me encanta y no me canso;si un día lo dejo, seguiré haciendo deporte.

Se enfrentará el 4 de agosto en Marbella a Michele di Rocco. ¿Cómo calificaría al italiano?

-Es un buen boxeador, muy técnico e imprime mucho ritmo. Es un adversario al que quiero enfrentarme.

Es un tipo experimentado, con muchos disparos en el ala.

-Tiene todos y más. Lleva 45 combates en profesionales. Eso es bueno y me sirve de motivación.

La cuestión es seguir creciendo, ¿no?

-¿Para qué me voy a pegar con un jornalero del ring? ¿Para que me lleve una mano y me duerma? Quiero retos. Tengo 26 años, soy joven, pero quiero retos y cosas que me motiven. Mi intención es hacer dos o tres peleas al año y estar tranquilo.

Primero, se medirá a Di Rocco en Marbella;después, defenderá el cinturón de campeón de Europa contra Frankie Gavin el 17 de noviembre en el Bizkaia Arena de Bilbao. ¿Tiene en mente regresar a Estados Unidos?

-No. Es algo que ahora no me llama la atención. Lo he probado y, viendo la afición que tenemos, me gusta pelear aquí. Si me llamaran de fuera para hacer un combate por un buen título, lo haría encantado;pero ahora solo pienso en Di Rocco.

¿Dónde le gustaría boxear?

-En Wembley, en Londres.

Es una de las cuna del deporte.

-Inglaterra me gusta más que Estados Unidos por la forma de pensar y la forma en la que viven el deporte. Me gusta mucho más. La afición disfruta con las victorias de sus deportistas y sufren con sus derrotas en todos los deportes. Ellos lo viven. Tenemos la suerte de que la gente de aquí es igual. El hecho de que un amigo llore con un combate tuyo es algo que te pone los pelos de punta.

“Ahora soy campeón de Europa y se me acerca mucha gente, pero ¿qué pasará cuando pierda? Las cosas cambiarán”

“Me gustaría boxear en Wembley;Inglaterra me gusta más que Estados Unidos por la forma de pensar y en la que viven el deporte”

“Tengo ganas de entrenar, porque la carrera del deportista de élite es únicamente de unos años y quiero aprovecharlos al máximo”

“Hay muchos que hablarán mal de mí y otros, bien, pero eso no me da de comer;el día que caiga estarán a mi lado los de siempre”

“En el futuro no quiero estar dando tumbos de un cuadrilátero a otro. El día que vea que ya no puedo ir a más lo dejaré, y fuera”

“Tengo 26 años, soy joven, y quiero cosas que me motiven. Mi intención es hacer dos o tres peleas al año y estar tranquilo”

Secciones