histórico olvidado

El vasco que trajo el tango

Por Jon Mujika - Sábado, 21 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

FUE Casimiro Aín, hijo de un emigrante vasco en Argentina, quien introdujo el tango en Francia a través de la academia de baile que montó en París, mucho antes de que Carlos Gardel lo dignificara y engrandeciera. En los arrabales del tango, a Casimiro todos le conocían como El vasquitoy El lecherito por aquello de que su padre vendía leche a domicilio en Buenos Aires. Nacido en el barrio de La Piedad de esta capital, Aín aprendió a bailar con la música de los organillos callejeros. Era aún un imberbe cuando ingresó en la compañía del circo de Frank Brown en calidad de bailarín. En cuanto sus ahorros se lo permitieron embarcó rumbo a Francia dispuesto a la conquista de Europa. En París vivió gracias a la ayuda que le prestó la colonia argentina. Decidido a triunfar en el mundo del espectáculo, se unió a Vicente Loduca, Eduardo Monelos y Celestino Ferrer, tres músicos que tocaban el bandoneón, el violín y el piano, respectivamente, para ofrecer canciones típicas argentinas en el cabaret El Garrón, habitual centro de reunión de los argentinos emigrados. Trataban de sobrevivir evocando a la patria que habían dejado atrás. Una noche de mate embriagador arrancaron con un tango y la respuesta del público fue terrible. El triunfo de este ritmo en aquel local fue extendiéndose por Montmartre. La aportación cinematográfica de Rodolfo Valentino, ídolo indiscutible del momento, bailándolo en Los cuatro jinetes del Apocalipsis,supuso su consagración definitiva. Era el escape que todos pedían para olvidar los horrores de la Gran Guerra. Gracias al tango, el vasco Aín ganó el Campeonato Mundial de Danzas Modernas.

La popularidad de este baile cruzó rápidamente los límites de París precedido siempre de mala fama y de la desaprobación eclesiástica por cuanto de agarrado tenía. Para más inri, las francesas habían puesto de moda la falda corta a fin de evolucionar más libres. Y si al cuplé le siguieron las cupletistas, al tango le correspondieron las tanguistas, como se denominó a aquellas féminas que lo bailaban bien pegadas al cuerpo de la pareja. Huelga decir que el término tanguista llegó a ser sinónimo de barriobajera... El tango revolucionó los tugurios de La Palanca. Las Hermanas Garnier hicieron historia cuando el 30 de enero de 1914 lo bailaron en el Cabaret Concert Las Columnas, que estaba en Cortes 17. Hoy en día se mantiene en pie, con más de dos décadas de vida, Garua, la Asociación de amigos del tango de Bizkaia donde se practican, con apasionado empeño, el tango, la milonga y el Vals Criollo en Bilbao.