XXXVII Cursos de verano de la UPV/EHU

Es tiempo de resetear el concepto de barrio

Las mujeres vascas son las menos estresadas del Estado. (Deia)

El poder de unión de las comunidades atrae a los servicios públicos, restaurantes, comercios y empresas

Un reportaje de Asier Carnero - Sábado, 21 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

LAS comunidades son importantes para la sociedad porque permiten que las personas no se sientan aisladas en el entorno globalizado y a la vez individualista de hoy en día. Pero requieren una vuelta de tuerca. Según explicó Fernando Fantova, consultor social independiente que ha participado en los XXXVII Cursos de verano de la UPV/EHU, “las comunidades, como espacios, redes o relaciones más próximas, son importantes en nuestro entorno. Porque nuestra sociedad se ha globalizado, individualizado y es más tecnológica. Muchas veces echamos de menos las relaciones que se propician en las comunidades. No podemos obviamente renunciar a la libertad, autonomía y movilidad que nos han traído las nuevas tecnologías, pero, como seres humanos somos dependientes y vulnerables y requerimos de afecto comunitario y familiar”

Fantova realizó una propuesta de cambio hacía un modelo de atención integrada. Parte de la idea de que hace no tantos años no había servicios públicos para las personas pero había comunidad, en cambio ahora hay servicios públicos pero no hay comunidad. “Lo comunitario se genera cuando existe afecto, relación y/o reciprocidad. No se produce solo con acudir a un sitio, con solo estar”. Un ejemplo muy claro es el que citó el propio Fantova, no sin cierta ironía: “Ir a comprar el pan no es una cuestión comunitaria pero si la persona de la panadería, por la relación que tenemos, me fía el pan, eso sí es comunitario porque existe confianza, reciprocidad”.

Muchos servicios de la Administración se han acercado a las personas y se han apropiado de lo comunitario pero solo en el enfoque, no en la relación. Ante esto, el experto propone un modelo de atención integrada en el que se reorganice el sistema de bienestar y donde los Servicios Sociales tengan “otra responsabilidad. Si los Servicios Sociales se encargan de la autodeterminación de las personas, de las relaciones familiares, las relaciones primarias olvidadas. Centrando sus áreas de intervención, dejará de ser algo residual y podremos generar itinerarios entre diferentes servicios como el empleo, la vivienda… a los que las personas podrán acudir en base a sus necesidades”.

En su opinión, el poder de unión y la sensación de proximidad de las comunidades tiene un gran poder de atracción. Según indicó Fantova, “tanto los servicios públicos como los comercios y las entidades solidarias, han descubierto el poder la comunidad. Muchas de nuestras necesidades preferimos resolverlas en la proximidad y eso emplaza a lo comunitario, que atrae a los servicios públicos, a las entidades solidarias y a las empresas y comercios”.

‘Agentes dobles’ Los diferentes agentes políticos o profesionales se acercan a las comunidades, ofrecen sus servicios y muchas veces se mezclan entre los miembros. “También muchas veces estos profesionales y agentes se convierten en agentes dobles porque trabajan en la comunidad y son parte de ella”. Según agregaba Fantova, “son agentes dobles porque muchas veces el médico de servicio a la atención primaria, la profesora de una escuela, el emprendedor que monta un restaurante, el organizador de una asociación de vecinas y vecinos... muchas veces es miembro de una comunidad y a la vez es un agente que interviene en esa comunidad. Entonces se da la condición, pero también puede resultar que alguien tenga un empleo de profesor en un barrio y que no sea parte de la comunidad de ese distrito porque no vive allí”. En cualquier caso, insistía, es importante que los agentes políticos y profesionales distingan entre sus funciones y responsabilidades en ambos sentidos.

Servicios públicos Las comunidades tienen que ser cuidadas por los servicios públicos, especialmente por los Servicios Sociales, sanitarios y de vivienda. Según indicó este consultor social, “hay mucha evidencia empírica y conocimiento científico que demuestra que, del mismo modo, que las personas nos sentimos mejor cuando tenemos confianza en las relaciones con las personas de nuestro alrededor, también es muy importante que se nos conozca como miembros de una comunidad”. Para construir comunidades sostenibles se necesita configurar una arquitectura de las políticas de bienestar y que los servicios públicos tengan una buena relación y comunicación entre ellos.

Desde el sector de los Servicios Sociales se propone crear un sistema que se preocupe de la prevención y abordaje, para todas las personas, de lo tocante a las necesidades que tienen que ver con el autocuidado y la autodeterminación en la vida diaria de las personas en las relaciones familiares y comunitarias. Denominan esta propuesta división de trabajo. A juicio de este experto, “la propuesta de división de trabajo consiste en que antiguamente se entendía que los Servicios Sociales se ocupaban de lo que dejaban de hacer los demás;es decir, si una persona no tenía casa porque el sistema de vivienda no se la había proporcionado o no tenía dinero y era pobre, se asumía que los Servicios Sociales se encargaban de ello por defecto. Ahora ya no es así porque los Servicios Sociales tienen sus propios cometidos y los demás sistemas tienen que ser universales”.

Esta propuesta está adaptada al cambio social de las comunidades del presente. Según comentó el consultor social, “esta iniciativa está incluida en la legislación de la CAV y está mejor adaptada al cambio social. En una sociedad tradicional no harían falta unos Servicios Sociales universales para cuidados y apoyos en la autonomía y en las relaciones. Pero, en la sociedad de hoy en día, es evidente que, por el envejecimiento de la población, los cambios en la familias y comunidades y la trayectoria vital de la gente, que ahora es mucho más individual e imprevisible, se requieren unos Servicios Sociales universales que se hagan cargo de esas situaciones”.

Fernando Fantova también apuntó que uno de los principales problemas de los servicios sanitarios es que “aún no se han adaptado a ese cambio social, que hace que tenga que compartir más los procesos con los Servicios Sociales”.

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