Arratia-Nerbioi

Arroces festivos para recuperar fuerzas

El municipio disfrutó cocinando, comiendo y pasándolo en grande durante todo el día. (Fotos: I. Ugarte)

Tras el arranque festivo, Etxebarri disfrutó ayer del Concurso de Paellas con decenas de cuadrillas al frente

Un reportaje de I. Ugarte - Domingo, 22 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Tras una noche de lo más animada, Etxebarri se despertó ayer con una sinfonía de colores y olores que emanaban de decenas de paelleras dispuestas para la ocasión: el Concurso de Paellas de las fiestas de Etxebarri. El municipio inició sus fiestas el viernes y la primera noche había ganas de juerga. No obstante, las cuadrillas respondieron y, aunque algunas fueron más puntuales que otras, se presentaron unas cuarenta paellas. En las calles adyacentes a la plaza del ayuntamiento, a modo de txokos al aire libre, las cuadrillas se afanaban por preparar la mejor paella, a la vez que almorzaban o desayunaban un poco de todo.

Pequeños, jóvenes y mayores se reunieron en las distintas calles y poco a poco iban entregando sus paellas. La climatología, que amenazaba con dejar caer algunas gotas no fue excusa para nadie y Etxebarri eran un hervidero de gente y de alegría contagiosa. En una de las plazas, y como una de las más numerosas, estaba la cuadrilla Happy Friends. Compuesta ayer por 17 personas adultas y 15 niñas y niños, los distinguía su camiseta azul. Allí, entre otros, Iratxe Sanz, Gorka Escudero, Ainhoa Ealo y Aimar Bergantxa se esmeraban en los fogones. “Hemos preparado una paella de marisco pero lo más importante es participar y juntarnos todos”, comentaban. Mientras los pequeños jugaban, algunos ya pensaban en el día de hoy, en el que participarán también en el Concurso de Tortillas. “Participamos en todo lo que podemos, hay que participar en lo que se organiza”.

Cerca se encontraban las chicas y chicos de 80tarrak, que llevan como cuadrilla “oficial” 10 años. Estos jóvenes, que se habían juntado para preparar un arroz de carne y otro de marisco, y sobre todo “para pasarlo bien”, también superaron la treintena de integrantes. Joseba Suárez, Fanny González, Begoña Ruiz, Aitor del Hoyo y muchas personas más disfrutaron de una mañana en la que, a pesar de aparecer algún molesto síntoma de la resaca, las ganas podían con todo. La idea estaba clara, comer todos en cuadrilla y disfrutar del segundo día de fiestas hasta que el cuerpo aguantara.

Algo más lejos pero no por eso menos animado estaba el grupo de amigos denominado La Cuadrilla que vigilaban muy de cerca el arroz para que no se pegase. Aunque no fuera su objetivo principal, quedar primeros les motiva. No en vano, han saboreado en una edición la primera posición en el concurso y también “ganamos el primero que se hizo de tortillas veganas”, contaba Begoña Sampedro, a la que acompañaban entre otras personas, Elena Cavia, Ismael Poll o Jorge Ruiz. “Nos vamos a juntar 26 con unos 11 niños, así que estamos preparando una paella de pollo y otra con marisco”, explicaban. También tenían claro, mientras esperaban a los menos tempraneros, que “lo vamos a pasar genial como todos los años”, ya que es un día especial. Hoy también van a ser unos fijos en el Concurso de Tortillas, ya que son estas actividades programadas algunas de las que más les gustan en La Cuadrilla.

La mayoría de los grupos reunidos para cocinar sabrosos arroces y disfrutar iban ataviados con algún traje o elemento que los diferencia;una camiseta, un pañuelo, su logotipo bordado en chalecos, etc. Pero la cuadrilla Voy y Vengo decidió ayer que era el día para “vestirnos de hippies”, aunque también los hubo vestidos a la manera tradicional. “Es el cumpleaños de una de las presentes y hemos decidido hacer algo especial”.

Pero es que además en esto de disfrazarse en Etxebarri son alumnos aventajados, puesto que han ganado en más de una ocasión el Concurso de Disfraces de carnavales. La cuadrilla de Jone Ibarloza, Olga Espinazo, Javi Portillo e Iñaki Arandia contaban que unas 25 personas se reunirían en torno a la paella. Una no les pareció suficiente y cocinaron tres paellas, ya que “una es para los pequeños y la otra siempre se la regalamos a un amigo”, contaron. Eran más de las 14.30 y los estómagos rugían como avisando de que ya era hora de comer. Había que reponer fuerzas para hoy, y mañana, y pasado...

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