Pioneros en ofrecer a sus residentes terapia asistida con aves

La utilización terapéutica de loros, especialmente innovadora en Euskadi, se ofrece como apoyo a las terapias convencionales

Domingo, 22 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

LEKEITIO - Desde la Fundación Uribarren Abaroa han puesto en marcha un programa pionero basado en la utilización terapéutica de las aves. La Terapia Asistida con Animales (TAA) es relativamente novedosa y está basada en el encuentro entre la persona y el animal, tal y como explica su responsable, Esther Arrieta, siempre teniendo en cuenta que “esta terapia sirve como apoyo a las terapias convencionales, nunca las reemplaza”.

Así, en el campo de la Terapia Ocupacional trabajan con los residentes en la Terapia Asistida con Animales utilizando sus propias aves. De esta forma consiguen mejorar la calidad emocional del ser humano, aunque los beneficios engloban todos los aspectos, desde el psíquico, físico, educativo y social, hasta el emocional.

En concreto, según detalla Arrieta, el objetivo principal del contacto entre animal y paciente es “mejorar la calidad emocional del ser humano. El animal de terapia trabaja como un animal de apoyo emocional”.

Dadas sus ventajas, esta terapia se está extendiendo en el campo de las personas mayores institucionalizadas. “En las residencias de tercera edad, la TAA es una excelente herramienta de trabajo en el tratamiento de los estados de ánimo que suelen padecer los ancianos”, asegura esta especialista en la materia.

La utilización de aves, y en particular de loros, aporta grandes beneficios, ya que “son animales inteligentes, sociables y empáticos, y son excelentes compañeros si están debidamente entrenados. Tienen la capacidad de sentir el estrés, la tensión y el enfado”, argumenta. Ello con el interés añadido de que la utilización terapéutica de loros es especialmente pionera en Euskadi.

Estimulación activa y pasiva La Fundación Uribarren Abaroa desarrolla dos tipos de TAA diferentes. Por un lado, la estimulación activa. En este caso, una vez a la semana, cuentan con la colaboración de los animales de terapia, una Cotorra del Sol y una Cacatúa Alba. “Son aves de carácter tranquilo y sociable, que están educadas y entrenadas para interactuar con personas”, indican desde el propio centro.

Se realizan sesiones de 20 minutos cada una en los dos salones de terapia ocupacional y en el centro de día. Allí, cada persona tiene la oportunidad de coger, acariciar e interactuar con el animal. Además, el responsable de la terapia diseña el programa específico y adecuado para cada grupo, teniendo en cuenta las demandas concretas de cada usuario.

“Por regla general, hay un nivel de participación de casi un 100%, ya que nadie se niega a participar, implicándose incluso los que no participan en ninguna de las otras actividades que se organizan en el centro”, resalta Esther Arrieta. Ella se encarga de ir alternando las aves para evitar que sufran de estrés.

Y en cuanto a la estimulación pasiva, para ello cuentan con su colección de aves exóticas (mini zoo). Una vez a la semana y en grupos reducidos, se conduce a los usuarios hasta allí, donde se realizan diferentes actividades con ellos, utilizando como herramientas de trabajo las aves (observación, identificación, hábitos, colores, tamaños, sonidos, etc.).

Además de esta terapia semanal, todo usuario, ya sea autónomo o asistido, solo o acompañado de sus familiares, puede desplazarse hasta allí, “como ya hacen muchos” -destaca la terapeuta-, suponiendo una actividad más añadida a sus rutinas.

Objetivos Los objetivos de esta terapia son facilitar la expresión y el control de los sentimientos, proveer una ayuda para ejercitar la memoria a corto y largo plazo, incrementar la capacidad de prestar atención o concentración en una tarea, aumentar la interacción verbal entre los integrantes del grupo -es un tema de conversación en el que todos pueden participar- y mejorar la motricidad fina y el dominio corporal, sin olvidar sus beneficios de cara a reducir la ansiedad, estrés o depresión, al tiempo que aumenta los niveles de ejercicio físico y favorece el deseo de comprometerse en una actividad grupal. - I. A.