vecino de Astrabudua de 21 años

La naturaleza, con los ojos de Egoitz Ikaza

Egoitz Ikaza posa en Astrabudua con una de las cámaras que suele utilizar cuando va a hacer fotos de animales. (M. Hernández)

Egoitz Ikaza realiza fotografías de aves, insectos, reptiles y anfibios e impartirá un taller en Getxo Este vecino de Astrabudua acumula experiencia con la cámara y premios con tan solo 21 años

Marta Hernández - Domingo, 22 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Erandio - Su cámara tiene tonos verdes y marrones. Tiene unobjetivo discreto. O más bien, es de incógnito. Egoitz Ikaza tiene que pasar desapercibido. O más bien, tiene que parecer que no está. Debe ser invisible en el monte o el bosque. Este vecino de Astrabudua de 21 años saca fotografías de la naturaleza, en especial, de aves, insectos, reptiles y anfibios. Por eso, hasta su objetivo va vestido de camuflaje. Todo para que un pájaro o una rana sonrían ante su cámara.

Pese a su juventud, Egoitz firma una prolífica colección de retratos de animales. De hecho, su experiencia le llevará a impartir un taller teórico y práctico el próximo viernes y el sábado en Getxo. Será una clase sobre fotografía macro, que precisamente es la modalidad utilizada para representar aquellos detalles más pequeños a una mayor escala. Por eso, se recurre a ella para capturar insectos o plantas. “He dado charlas anteriormente, muchas gracias a Olympus;hace menos de un año me dieron la oportunidad de probar sus equipos y ahora soy colaborador y me dan ventajas, como puede ser el pago de viajes a ferias...”, explica Egoitz. Sin embargo, con la actividad organizada por el Área getxotarra de Medio Ambiente, se estrenará en el terreno práctico de salir al monte con un grupo de quince personas y guiarles en la caza de las mejores imágenes.

Egoitz ya creció entre flashes, enfoques y contando megapíxeles. “Con 7 años, mis padres me regalaron una cámara de fotos. A mi padre siempre le había gustado la fotografía. De hecho, él en la mili era el fotógrafo de todos. Y me pegó un poco la afición. Al principio hacíamos fotos de todo: desde setas, plantas... Y no buscábamos el hecho de hacer una foto buena, sino el de coleccionar: nos importaba más tener una especie nueva que tener una foto buena. Luego vas evolucionando y te vas dando cuenta de que lo mejor es hacer una foto atractiva para la gente”, considera este erandioztarra. Más tarde, le empezó a picar el gusanillo de las instantáneas naturales, sobre todo, de animales y ya “desde hace un par de años, estoy haciendo mucho insecto, reptil, anfibio...”, reconoce. El carrete vital acumulado le ha conducido hacia el minimalismo, hacia el “ir buscando algo que marque la diferencia, porque tú puedes sacar una imagen documental, simplemente, u otra que tenga ese algo, esa que va a ser impactante”, esgrime. Así es, por ejemplo, una de sus obras favoritas y con la que obtuvo el primer premio en 2017 del concurso La Biodiversidad de Euskadi en la Red Natura 2000, que promueve el Gobierno vasco. “Mi especialidad son las aves limícolas, que viven en la costa y tienen la peculiaridad de que tienen pico y patas largas. Llevaba mucho tiempo queriendo hacer una foto a una de ellas sobre una lámina de agua para que se viera a ella y el reflejo. Y al final encontré un sitio en Pobeña y pude hacer una de las fotos que más me gustan”, admite Egoitz, que ha participado en más certámenes sumando distintos reconocimientos en Extremadura, Catalunya...

A currárselo “Para conseguir una buena foto, con la que realmente te quedes a gusto, igual tienes que ir 100 veces a ese mismo lugar”, recalca este joven de Astrabudua. Y es que no es cuestión de subir al monte y empezar a disparar o ubicarse lejos y tirar de un superzoom. “Hacer fotografía de la naturaleza requiere trabajo de campo: tienes que atraer al animal de alguna manera, o alimentándolo o buscando un sitio que él tenga como un lugar asiduo, como un posadero. Y luego esconderte;que puedes usar un hide, que es una tienda de campaña de camuflaje a la que le pones más vegetación”, indica Egoitz. Mientras que para los insectos, hay que localizar hierbas altas. “Un punto bueno por aquí es La Galea, por el fuerte”, asegura. Pero claro, Egoitz sueña con grandes objetivos como África y, sobre todo, con la Antártida. Con congelar esos instantes de especies en parajes únicos. Con su cámara a cuestas. Con imágenes para maravillar.

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