the open championship

Solo una decepción

Jon Rahm, que inicio el torneo con su mejor estreno en un major, ayer vivió una jornada aciaga. (afp)

jon rahm piensa en los retos inmediatos para tratar de dejar atrás su inesperado mal resultado en the open championship: “es el golf, es la vida”

Roberto Calvo - Domingo, 22 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

bilbao - Al final, Carnoustie fue Car-nastypara Jon Rahm, que terminó su participación en The Open Championship dos días antes de lo previsto. El golfista de Barrika quiso poner buena cara al mal tiempo para tratar de asimilar lo que reconoció como “una decepción”. Su objetivo del año era llegar a los majors en mejor disposición para tratar de mejorar sus resultados en los torneos que reclaman la atención de todo el mundo del golf, pero tras su cuarto puesto en el Masters de Augusta, perdió el corte en el US Open y The Open. “Esto es golf, así es la vida”, fue su resumen de una jornada aciaga, sobre todo de tres hoyos que arruinaron sus expectativas demasiado pronto.

Antes de arrancar el torneo, Rahm había dicho que Carnoustie le parecía un campo justo y lo sufrió en sus carnes. Entre el hoyo 7 y el 9 del viernes su bola fue a sitios complicados y su tarjeta se cargó con seis golpes de más que le sacaron mentalmente del juego. El vizcaino aludió después a “cosas ajenas al golf” para explicar que no pudiera recuperar el hilo del torneo y la concentración para tratar, al menos, de reducir daños y darse la oportunidad de jugar el fin de semana.

No ocultó Jon Rahm su enfado en ese tramo fatal de la segunda jornada en el que se juntó todo lo malo. Y de nuevo se ha llevado algunas críticas por ese comportamiento que se juzga como contrario al espíritu del golf. El vizcaino no es el único que saca a relucir su carácter, pero a él se le ve más porque le suelen perseguir las cámaras. El Telegraph se pasó ayer unos cuantos pueblos al calificarle como “el español más enfadado desde Torquemada”, sobre todo porque, en las buenas y en las malas, Rahm siempre da la cara y exterioriza en el campo lo que otros se guardan para las bambalinas en aras de la corrección golfística.

En todo caso, este resultado en Carnoustie ha llevado a muchos analistas a cuestionar si la manera de jugar al golf de Jon Rahm, su mentalidad siempre ambiciosa y decidida y ese temperamento a flor de piel encajan con lo que se necesita para afrontar los majors. Si los está disputando desde sus primeros meses como profesional es por “ser quien soy y jugar como juego”, como él mismo recuerda, y serán, seguramente, el paso de los años y la adquisición de oficio y experiencia los que le harán introducir matices en su juego para poner sus tarjetas a la altura de lo que muchas veces merece su juego.

Llama la atención que haya perdido dos cortes en dos majors seguidos cuando una de las virtudes de Rahm es llegar muchas veces al domingo con opciones, como demuestra que en el 40% de los torneos que ha disputado haya acabado entre los diez primeros. Pero los grandes son otra cosa, todos los mejores del mundo se concentran en el mismo campo y nadie quiere perder la oportunidad de lucir y lograr un resultado que puede cambiar una carrera.

El de Barrika, de momento, no necesita guardar nada. “Si este fuera el último torneo de mi vida, aún estaría triste. Pero queda mucho por jugar este año: el Bridgestone, otro major, la Ryder, la FedEx Cup...”, comentó con la eliminación de The Open muy fresca. “Por eso, no estoy preocupado”, aseguró. Tampoco tiene motivos ya que muchísimos jugadores, casi todos, se cambiarían por él. Pero una vez más queda claro que el golf no entiende de pronósticos ni de favoritos, menos en estos tiempos. Un deporte en el que todo está milimétricamente medido queda al albur de un mal día, un mal gesto técnico, una lluvia que no cae o un viento que aparece con más o menos fuerza. Jon Rahm llegó a Carnoustie como favorito, pero se fue por la puerta de atrás. No será la última vez que le pase, ni al único. Porque como dijo Jack Nicklaus: “El golf es el único deporte en el que si ganas solo el 20% de las veces, ya eres el mejor”.

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