Rifter, nuevo multiusos para todos los públicos

El Rifter sintetiza cualidades de furgón y monovolumen, revistiéndolas de con un estilo que recuerda a los SUV de moda.

Peugeot manda a paseo el Partner de pasajeros (Tepee), que muta en esta resultona síntesis de furgón y monovolumen con estética SUV. Parte de 17.800 euros, ofrece motores diésel y gasolina de 75 a 130 CV, así como variantes de cinco y siete plazas en sus dos tallas de carrocería

Un reportaje de J. A. Martínez - Martes, 24 de Julio de 2018 - Actualizado a las 11:57h.

LA radical renovación del fructífero Partner provoca la disociación del veterano proyecto en dos interpretaciones complementarias, aunque con rumbos claramente diferentes. Mientras la versión con motivación laboral conserva la prestigiada denominación, la de calle adopta el nombre de Rifter y se refina al asemejarse a los turismos hermanos. Esta evolución depara un singular, coqueto y versátil automóvil para todo tipo de públicos y propósitos. Peugeot propone dos esloras (4,40 y 4,75 metros), ambas con cinco y siete plazas, que ofrecen al menos 775 litros de maletero e instalan modernos motores diésel y gasolina (de 75 a 130 CV). El Rifter delimita su tarifa entre 17.800 y 21.220 euros.

Este candidato, disponible ya para entregas a partir de septiembre, es uno de esos coches mestizos y polivalentes difíciles de clasificar. Aunque tiene origen industrial, ni su porte ni sus modales ni su puesta en escena lo evidencian. La transferencia de buena parte de los rasgos de diseño exterior e interior que distinguen a los últimos Peugeot hace del Rifter un resultón comodín idóneo para el ocio y para el día a día. Asume con naturalidad misiones propias de un furgón ligero (la versión larga admite 4.000 litros de mercancía con los asientos traseros abatidos), de monovolumen para siete personas y de espacioso sucedáneo de SUV. De hecho, puede matricularse como turismo y como vehículo industrial.

Su concepción interior sorprende al incorporar el i-Cockpit, el vanguardista puesto de mandos que distingue a los turismos de la firma del león. El Rifter marca diferencias respecto a la competencia por medio de este conjunto en el que el volante compacto, achatado por arriba y por debajo para hacerlo más manejable, va acompañado de pantalla táctil capacitiva de 8 pulgadas, de un cuadro de instrumentos elevado y de una pantalla en color.

Tampoco la ambientación y los materiales empleados en la confección de la cabina son los de un modelo con fines laborales. Esa sospecha se disipa paulatinamente a medida que aumenta la inversión y se asciende en la gama de acabados disponible, idéntica a la del resto de modelos de la casa (Access, Active, Allure y GT Line). El diseño exterior sí es compatible con una utilización mixta del vehículo -presenta puertas laterales deslizantes en los flancos y un gran portón vertical a popa-, si bien la ornamentación del contorno propicia antes emparentarlo con el estilo crossover tan en boga.

El comportamiento dinámico del Rifter también se parece mucho al que muestra un automóvil familiar. No es extraño dado que la plataforma y la configuración de su unión al suelo son idénticas a las de otros modelos Peugeot. El constructor francés traslada al debutante cinco reconocidas motorizaciones. Por un lado propone dos unidades gasolina de tres cilindros 1.2 Pure Tech, una de 110 CV y otra con 130 que llegará a comienzos de 2019. La vertiente diésel queda cubierta por las eficientes mecánicas BlueHDi 1.5 de 75, 100 y 130 CV. Todas van provistas de sistema Start&Stop de desconexión automática durante las paradas con el fin de atenuar el consumo y las emisiones de CO2. Envían su energía a las ruedas delanteras con ayuda de una transmisión manual de seis marchas, que en las dos interpretaciones de 130 caballos puede sustituirse por la avanzada caja automática EAT8.

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