historias de... Eskarne, josemari, uxue y beñat

“Antes, con los hijos;ahora, con los nietos”

Los vizcainos cruzan de una margen a otra de la ría en el gasolino desde hace dos siglos y ni siquiera el Metro ha logrado extinguir un servicio tan práctico como ‘txirene’

Por Concha Lago Fotografía Juan Lazkano - Domingo, 22 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

EN una tarde de verano que amaga tormenta, la familia Ortuzar Aperribay repite experiencia y lo “que antes hacíamos con los hijos, hoy lo haremos con los nietos”, expone Eskarne Aperribay, que se ha animado a coger el clásico bote que une Portugalete con Las Arenas a petición popular. Es decir, bajo el reclamo de los pequeñajos Uxue y Beñat. “Vivimos en Begoña pero hemos venido a pasar la tarde con los chiquillos, y el barco lo han elegido ellos. Cuando mis hijos eran pequeños también hacíamos este recorrido, íbamos en el bote y volvíamos en la barquilla del Puente Colgante. Por eso hemos venido a recordar viejos tiempos y a que los críos prueben”, dice la amama. Para la foto, Eskarne saca el peine y pega un repaso a los niños y eso que no hay necesidad de atusarles. Están guapísimos. Con el aitite, Josemari Ortuzar, no se atreve. Ya está bien peinado.

Uxue está expectante. El gasolino, permanece en la otra orilla y no se mueve. “Amama, ya somos los primeros de la fila, aquellos -señala a dos personas- se han ido porque el barco está estropeado”. Esta niña parece vidente y además tiene muy buen oído. Porque enseguida corre la voz de que se ha averiado, aunque en unos minutos aparece otro y se restablece el servicio. Beñat también está impaciente y secunda las palabras de su hermana, “amama yo quiero montar”, cotorrea, mientras mira fijamente un cartel;0,40 euros, precio por viajero a partir de cuatro años. Solo le falta sacar unas monedas del bolsillo. ¡Hay que ver lo pronto que aprenden finanzas en Begoñazpi! A Eskarne y Josemari hoy les han tocado los nietos mayores porque también tienen otros dos más pequeños, Edurne y Ander, los del hijo, Aitor. “Estos son de la chica, Itxaso”, apunta esta andereño de La Merced. “Los aitas de Uxue y Beñat van a hacer un cambio de casa y por eso se han quedado con nosotros unos días”. “Y también vamos a dormir”, parlotea Uxue, encantada.

Mientras se repone el servicio del bote, la espera se alarga, pero los niños quieren montar. Estos peques son acuáticos. “Es que somos del norte, y eso que a mí no me gusta mucho el agua”, confiesa Eskarne, a media voz.

Josemari Ortuzar, prejubilado del BBV, está convencido de que “vamos a pasar una tarde estupenda y encima no nos va a pillar la tormenta a pesar de los avisos amarillos”. “Es que si está de tormenta no montamos, pero con tanta alerta... Hoy hemos vuelto a ver el tiempo en el Teleberri y seguían dando lluvia para la tarde”, observa Eskarne, convertida ya, a estas alturas del embarque, en una amama ejemplar. “Bueno, bueno, más bien se intenta hacer las cosas bien aunque nunca estén al gusto de todos”, bromea.

La jornada sigue espectacular y el barquito apetece. Cuando suben al bote, los aitites recuerdan que hace poco también recorrieron la ría a bordo de Bilboats con varios amigos del órgano, “un paseo precioso”, constatan, mientas los críos contemplan extasiados las ondulaciones del agua.