CASADO, NUEVO LÍDER DEL PP

Asoma el ‘espíritu San Gil’

Zozobra en el PP de la CAV tras un resultado que incomoda la línea política trazada por su presidente Alfonso Alonso y que alienta las expectativas del sector duro de Bizkaia

Juan Mari Gastaca - Domingo, 22 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

madrid - La dirección del PP de la CAV sale seriamente trasquilada del XIX Congreso Nacional del partido por su apoyo ideológico con Soraya Sáenz de Santamaría. El triunfo del discurso duro de Pablo Casado comprometerá al límite el futuro campo de actuación política de Alfonso Alonso mientras consolida de paso la autoridad en la sede central de Génova de Javier Maroto y en primera derivada de la dirigente vizcaina, Raquel González.

La inequívoca apuesta del nuevo presidente elegido contra el independentismo y el cambio de política penitenciaria en favor de los presos de ETA así como su adhesión a las víctimas del terrorismo -Ángeles Pedraza, exAVT, con un puesto en la directiva nacional- alimenta la idea de que María San Gil pudiera recuperar un protagonismo en el trazado de la venidera política de los populares en la realidad de Euskadi. La expresidenta del PP vasco, muy ligada a la Fundación FAES y a su presidente José María Aznar desde el tormentoso congreso de Valencia, fue rescatada por Casado en plena campaña de las primarias, en un gesto harto elocuente que reflejaba algo más que su mutua identificación en cuestiones relativas a la unidad de España y a la violencia. La hipotética recuperación del espíritu San Gilen la acción política del PP vasco sería una plasmación inmediata de la vuelta a los orígenes que pretende Casado.

Bizkaia, territorio clave Sin embargo, este viraje sólo puede ser interpretado correctamente en Bizkaia, donde los compromisarios han dividido sus preferencias y se mantiene un bloque de resistencia al clan alavés que dirige Alonso basado en posiciones mucho más conservadoras.

La presencia de Raquel González, secretaria general de los populares vizcainos, en el equipo del nuevo presidente resulta altamente significativa y advierte de un foco de oposición que hasta ahora carecía de resortes en Madrid. Más aún, el perfil de González se adecúa fácilmente al ideario que propugnan San Gil y Casado. A su vez, Alonso se ve obligado a encajar el golpe personal que supone la inclusión en la selecta guardia de corps -el clan del Luarqués- del nuevo presidente del PP de Maroto, de quien está alejado personalmente desde hace un tiempo. Desde luego, las próximas listas municipales y forales de los populares vascos no serán una competencia exclusiva de la actual dirección territorial. Por si fuera poco, este giro despeja las dudas sobre la condición de Leticia Comerón como próxima candidata a la Alcaldía de Gasteiz, a quienes algunos dirigentes no le otorgan el gancho electoral suficiente.

Caras largas Así las cosas, es fácil comprender las caras de desolación de algunos compromisarios vascos cuando se iban conociendo los datos de las primeras de las 25 mesas de votación. Incluso, es mayor su preocupación por el papel a jugar a partir de ahora en la política vasca ya que queda comprometida la línea de mayor apertura de Alonso en la búsqueda de ensanchar su nicho electoral.

Al mismo tiempo, el presidente de los populares de la CAV ve mermada su capacidad de influencia en las políticas dictadas desde Madrid, donde siempre era escuchado aunque ya había adelantado que no abandonaría sus actuales responsabilidades aunque triunfara Sáenz de Santamaría. De hecho no estaba en su ejecutiva aunque seguiría siendo una de sus personas de máxima confianza.

Varios compromisarios vascos iban reconociendo en privado con el paso de la campaña el riesgo de una derrota final de Soraya Sáenz de Santamaría por la conjunción de “demasiadas” fuerzas opositoras, aunque uno de ellos se resistía a admitirlo hasta el extremo de asegurar que los seguidores de Casado no cesaban en lanzar globos sonda.